lunes 30 de mayo de 2011

Creencias y costumbres extravagantes

En Japón el vello corporal se considera obsceno, y el vello pubiano se lo tapa con un rectángulo negro en las revistas eróticas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Un canadiense, desesperado por padecer una manía obsesiva, se intentó suicidar disparándose un tiro en la boca. No se murió, sino que además se curó, porque la bala penetró en el lóbulo frontal izquierdo solucionando el problema (El libro de lo increíble, Editorial GF).

En el año 1654 se calculó, en base a la Biblia, que la creación del mundo tuvo lugar el 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo (Enciclopedia Combi Visual).

Para todas las religiones el infierno es concebido como un lugar muy tórrido salvo para las religiones del Himalaya, que es terriblemente frío (Revista Descubrir).

Para los aztecas, los sacrificios humanos obedecían a que el Sol se debilitaría si no era alimentado con sangre humana (Revista Descubrir).

En la Edad Media, se comercializaba con las sogas de los ahorcados porque se le atribuían virtudes curativas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En la Grecia clásica se consideraba que una mujer era fértil si tenía aliento a ajo en la boca al día siguiente de haberle colocado un diente de ajo en la vagina (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En la India, a los moribundos y desahuciados se los llevaba al río Ganges y se les llenaba la boca de tierra para ahogarlos en sus aguas sagradas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En Maryland en el siglo XVII si una mujer viuda no se volvía a casar en el término de seis años, perdía todas sus pertenencias que iban a parar al pariente masculino más cercano (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En Monte Pío, California, anualmente se elige la superbabosa, el ejemplar más grande de estos animales, que es vestido con una capa púrpura y paseada por la ciudad en un almohadón con acompañamiento musical (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En Turín, ciudad de Italia, más de 40.000 personas rinden culto al diablo (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

La marihuana era de uso común en las reuniones sociales de la antigua Roma (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Las madres de la tribu pondos de Sudáfrica desean que sus hijos que casen con muchas mujeres, pues estas pasan a ser automáticamente sus esclavas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Los indios cuna de Panamá matan a los bebés albinos enterrándolos vivos o envenenándolos, por resultar poco rentables para la tribu al no poder exponerse al sol.

Los jainíes, una secta religiosa hindú, se suicidaban cortando trozos de su carne y ofreciéndoselas a las aves de rapiña (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Los verdugos de la antigüedad no podían tocar la mercancía, debiendo señalarla con una vara para comprarla. Ello se debía al rechazo que hacia ellos sentían los ciudadanos (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Para los zulúes los cometas presagiaban una guerra, para los masais hambre, para los eghap epidemias, y para los luba, la muerte de un jefe de la tribu (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

En algunos pueblos de Francia en el siglo XVI se veneraba el enorme falo del santo Foutin, y las mujeres cortaban virutas del mismo para estimular la concepción. Los sacerdotes lo hacían recuperar sus dimensiones empujándolo desde atrás (El Libro de lo increíble. Editorial GF).

Recopilación Pablo Cazau. 2007.

La queja de los oprimidos



Resulta inevitable comparar la protesta española del M-15 contra el comportamiento de clase política, con el mayo del 68 francés, y con los reclamos masivos de diversos pueblos árabes que comenzaron en Egipto en 2010. Tienen diferencias importantes, pero tienen dos cosas en común: a) es un reclamo masivo de la población oprimida contra los opresores que mantienen el poder político y económico, y b) son protestas que se extendieron más allá de las fronteras del país de origen.

¿Sirve para algo esto? ¿Les importa a los poderosos que periódicamente el gallinero se alborote un poco?

Respecto de la primera pregunta, los reclamos no sirven para resolver el problema de la opresión de la noche a la mañana porque no hay soluciones mágicas, pero sí sirve para mantener viva la llama de la conciencia de opresión, siempre mejor que la resignación y el silencio. Quizás ello lleve a la larga a que la humanidad vaya encarrilándose hacia la construcción de una sociedad más justa y cooperativa y menos injusta y competitiva.

Respecto de la segunda pregunta, a los poderosos no les importa demasiado la cuestión: a lo sumo algún gobernante caerá pero será reemplazado por otro que tarde o temprano seguirá respondiendo a sus egoístas intereses. Sin ser marxista ni comunista, debo reconocer cuánta razón tenía Marx cuando dijo que el desarrollo de la humanidad bien podía concebirse como una lucha entre oprimidos y opresores, y que las razones de dichos enfrentamientos nada tenían que ver con la religión o la política sino con las condiciones económicas.

Pablo Cazau. Mayo 2011.

lunes 23 de mayo de 2011

Cuidá tu correo electrónico

Una cuenta de correo electrónico es como un ataúd: es totalmente privado, es solamente para vos y sólo vos podés usarlo. Pero como en todo lugar donde hay muertos, es inevitable que entren todo tipo de gusanos y virus que afectarán tu privacidad y no podrás descansar en paz.

Otro tanto puede ocurrir con tu cuenta de correo electrónico, y hay dos maneras básicas en que un hacker puede invadir la privacidad de tu correo: de forma parcial o de forma total.

a) Invasión parcial: El chico malo desconoce tu contraseña pero puede ingresar y mirar todos tus contactos, o sea los e-mails de tus amigos, familiares, etc. Acto seguido les envía a todos ellos EN TU NOMBRE correo basura: publicidad en el menos peor de los casos, o, en el caso más horripilante, programitas que si tus contactos los abren le pueden destruir su computadora. Son programitas son títulos tentadores del tipo “Mirá este video espectacular”, “Averiguá quien te odia en el Messenger”, o “Incorporá en tu Facebook el botón de No me gusta”.

Pero, ¿qué hiciste para permitirle la entrada al hacker y vea tus contactos? Hiciste algo mal inadvertidamente, y la forma más común es que abras algún archivo de origen dudoso que te llega por mail, o una dirección de internet a donde te sugieren ir y que está infectada con el virus malicioso.

b) Invasión total: Esto es mucho más peligroso porque el chico malo ahora conoce tu contraseña, con lo cual no solamente puede leer tus contactos sino enviar mensajes totalmente personales en tu nombre a tus amigos, puede eliminar mensajes almacenados, puede vender a otros información privada tuya si acaso sos agente de la CIA o una figura de la farándula o la política, extorsionarte, y hasta cerrar tu propia cuenta. También es ideal para cónyuges paranoicos que buscan pruebas materiales de infidelidad.

Hay varias formas en que un hacker puede averiguar tu contraseña, pero te menciono dos habituales. Primero, utilizando un programa de generación aleatoria de caracteres alfanuméricos que detectará fácilmente contraseñas sencillas como tu nombre, tu apellido, tu año de nacimiento. La forma de solucionar esto es inventando una nueva contraseña más compleja e inaccesible a este tipo de programas. Por ejemplo, que tenga muchos caracteres (8 o 9) y que sean muy diferentes y desordenados (mezclar mayúsculas y minúsculas, introducir números entre las letras y agregar otros símbolos como el signo pesos, o algún signo de admiración o interrogación).

Segundo, un hacker puede conocer tu contraseña viendo cuando la escribís, pero no porque esté detrás tuyo mirándote sino porque vos y él comparten una red pública de tipo wi-fi como las que hay en las confiterías. En una red de computadoras, desde una de ellas se puede acceder a las demás, y es aquí donde queda amenazada tu privacidad. La solución es evitar estas redes públicas de bares o edificios, o bien asegurarse que en la confitería no hay ningún sujeto con una notebook y cara de chico malo.

Pablo Cazau. Mayo 2011.

Para vivir necesitamos las energía de 50 lamparitas



Esporádicamente los canales de cable ofrecen algún que otro programa de calidad superlativa. Ayer 20 de mayo, por ejemplo, Discovery Channel ofreció el capítulo “Oferta y demanda”, un documental de la serie “La energía del futuro” que es una obra maestra de didáctica.

Para la mayoría de nosotros el concepto de energía es bastante abstracto y no tenemos ni idea de su importancia para nuestra vida cotidiana… hasta que disfrutamos que este documental. En lo que sigue intentaré exponer algunas de las ideas fundamentales allí planteadas, que abarcan dos grandes cuestiones: la demanda de energía y la oferta de energía.

1) Demanda: Los casi 7.000 millones de habitantes humanos del planeta utilizan energía para vivir, aunque hay diferencias. Un norteamericano utiliza permanentemente el equivalente a 100 lamparitas porque les gusta vivir a lo grande el sueño americano, un europeo unas 55, y un africano apenas 8. Esto viene a significar que un africano quiere consumir la misma energía que un yanqui, en lugar de tener casas enormes, lavaplatos, secaplatos y acondicionadores de aire puede vivir como siempre en la miseria pero encendiendo unas 92 lamparitas de luz en forma permanente, aunque no tendrá el dinero para pagar la factura de electricidad.

Por ejemplo cuando comemos un trozo de carne, entre otras muchas cosas estamos utilizando la energía eléctrica de los refrigeradores y la nafta que sirvió para transportarlo de un lugar a otro. También utilizamos energía para iluminarnos, para darnos calor o frío, para navegar por Internet, para viajar en auto o para eliminar los residuos que producimos. Estas demandas de energía crecen cada día más, y no tanto porque va aumentando la población humana sino porque la gente utiliza cada vez más energía: en China e India, dos de los países más poblados del mundo, está aumentando cada vez más la clase media, y ello hace que accedan a diferentes estándares de vida que los hacen consumir más. Si antes un chino en el campo le bastaba una velita para iluminarse, ahora el chino se transformó en urbano y utiliza varias lámparas. Y ni hablar de los aires acondicionados y las estufas que incorporó a su hábitat.

2) Oferta: Pero, ¿de dónde sale toda esa energía que las personas demandan para vivir de acuerdo a sus pretensiones? Actualmente el 80% de la energía consumida por humanos se extrae de recursos no renovables como el petróleo, el carbón y el gas natural, y son no renovables porque a medida que se utilizan va quedando menos stock y tarde o temprano terminarán acabándose. Para colmo de males, si antes se necesitaba la energía de un barril de petróleo para extraer 100 barriles, hoy con la energía de un barril apenas si se pueden extraer 20 como en Arabia Saudita e incluso apenas 5, como en los yacimientos de Canadá. El 20% restante de la energía es provista por la energía nuclear, hidroeléctrica, eólica, solar, geotérmica y otras, muchas de ellas renovables porque los vientos y el sol siempre (o por muchísimo tiempo) estarán allí ofreciendo su potencial energético.

El gran problema es, para terminar, que mientras la demanda de energía crece cada vez más, la oferta de energía va decreciendo, y si no se hace algo al respecto llegará el día en que los humanos no podamos utilizar toda la energía que querramos, y bajarán nuestros niveles de vida comiendo fruta en vez de carne, usando la bicicleta en vez del auto o iluminándonos con una vela en vez de utilizar lámparas. El próximo 27 y 28 de mayo a la noche Discovery ofrecerá la siguiente serie de este documental, titulada “La revolución energética”, donde se plantea cómo la especie humana se las está arreglando y cómo se las arreglará para obtener nuevas y mayores fuentes de energía para una demanda cada vez más creciente, y poder así seguir comiendo un buen asado a la luz de los faroles mientras escuchamos buena música con un aparato que también consume energía.

Pablo Cazau. Mayo 2011.

Superdotado

Luego de cinco largos años de estudios, finalmente el Sr. Viboreti se recibió de Licenciado en Psicología, y lo primero que hizo fue realizar un viejo sueño. Abrió su consultorio con un cartel bien visible que decía "Educación especial para niños Superdotados".

Como lo había previsto, pronto empezaron a llegar numerosos consultantes que vivían en el barrio, quienes traían a sus hijos necesitados de una 'educación especial', dado el pobre rendimiento y la mala conducta que tenían en la escuela normal.

Los padres entraban orondos al consultorio, aunque con cierta discreción, y no faltaron quienes se detenían en la puerta de entrada con el fin de asegurarse de haber sido vistos por los numerosos vecinos que pasaban por el lugar mirando de reojo.

El Licenciado Viboreti les decía a todos lo mismo: "Su hijo es un caso digno de estudio. Tráigalo de nuevo la semana que viene", con lo cual el padre volvía a su hogar con renovadas esperanzas, al propio tiempo que la gente podría verlo entrar no una sino varias veces con su niñito, lo que permitía confirmar la auténtica condición de genio de su hijo.

Trabajó durante un año, y con lo que ganó compró un piso en Barrio Norte, mudó su consultorio y continuó allí con su truco, que le empezó a dar suculentos dividendos dado el poder adquisitivo de los vecinos y sus manías por ostentar como trofeos a sus pequeñuelos, quienes, en su inocencia, pensaban que el Licenciado Viboreti era simplemente un maestro particular.

Con el nuevo dinero ingresado montó una escuela especial para superdotados, y se hizo millonario en tres años más. Nadie había contratado transportes escolares, y los padres llevaban personalmente a sus hijos todos los días, retirándolos luego con la misma satisfacción.

No cualquiera era admitido en la escuela. Viboreti había hecho su propia escala de la inteligencia, y lo que antes había sido 100 (inteligencia normal) ahora quería decir genialidad. No entraban entonces quienes tenían menos de 100, puesto que su torpeza hubiese podido despertar las sospechas de todos.

Pasó un año más, hasta que finalmente el Licenciado Viboreti cayó vencido por la Ley de las Probabilidades, y de la noche a la mañana quedó en la miseria más espantosa. Según esta ley, sólo uno de cada 10.000 niños es un auténtico genio, y fue este niño, precisamente, quien se apersonó hasta el colegio para ingresar en él.

El mismo Licenciado Viboreti le tomó las primeras pruebas, y luego de varias entrevistas con el pequeño ocurrió lo increíble: tras la firma de algunos papeles el niño se quedó con todos lo bienes del Lic. Viboreti, y se autoproclamó el nuevo director de la institución educativa. No me pregunten como lo hizo. No soy un genio, y ni siquiera puedo adivinarlo.

Pablo Cazau. 1994.

lunes 16 de mayo de 2011

Si heredara mil millones de dólares

Heredar mil millones de dólares puede parecer a primera vista lo mejor que puede pasarle a cualquier mortal, pero las cosas no son tan fáciles. Por citar algunos ejemplos entre muchos, enormes cantidades de dinero caídos del cielo contribuyeron, entre otras cosas, a destruir lentamente la vida de la esposa y la hija de don Aristóteles Onassis, o a sufrir secuestros extorsivos que a veces terminaban en homicidios.

Un poco de sentido común sugiere que la primera medida que debe tomarse es evitar cualquier tipo de exposición pública: ni andar difundiendo en el barrio la buena nueva ni mucho menos recibir a la prensa, sin hablar de pretender salir en la revista Forbes, que contabiliza periódicamente quiénes son los sujetos más ricos del mundo.

La razón es muy simple: mil millones de dólares atraerán inmediatamente a todo tipo de depredadores, algunos benignos como aquellos amigos que uno creía simplemente conocidos y que vienen a manguearle dinero para una hija que repentinamente contrajo leucemia, y otros definitivamente malignos que intentarán robar, estafar o extorsionar, incluso poniendo en riesgo la vida misma del nuevo millonario o de alguno de sus seres queridos.

Incluso si uno tomó todos los recaudos de seguridad y está tan escondido que ni la CIA podría encontrarlo (con lo cual no tendrá la libertad de circular por donde quiera como hacen los pobres), y encima se hizo una cirugía estética que lo volvió irreconocible, los problemas no terminaron. Pocos cerebros están preparados para lidiar con semejantes sumas de dinero y serán capaces de salvaguardar su felicidad personal y realizarse como personas. En efecto, muchísimo dinero acostumbra a la mente a pensar que cualquier cosa puede lograrse sin esfuerzo, o que la vida consiste simplemente en darse un gusto detrás de otro, incluyendo drogarse o alcoholizarse. Como el cerebro necesita cariño, el millonario hasta estará dispuesto a pagar por ello, como hizo Cristina Onassis cuando le pagó 35.000 dólares por mes a un amigo que quiso alejarse de su círculo porque le repugnó tanta soberbia. Y ni hablar de encontrar alguna pareja que no esté con uno por el dinero.

¡Money! ¡Money! Money! cantaba Liza Minelli en Cabaret, sin aclarar que el dinero amenaza con condenar a las personas a la más terrible soledad, cuando no a perder de vista el sentido de sus vidas, ese sentido que brinda la paz y la felicidad aún en medio de las peores desgracias monetarias, y donde el amor adquiere mucho más valor que los billetes verdes.

¡Qué suerte que tuve de no haber heredado mil millones de dólares!

Pablo Cazau. Abril 2011.

Excentricidades

Felipe no tenía problemas de salud ni problemas sentimentales. Su ecuación salud-dinero-amor fallaba por el medio: en una semana más ya no tendría ni para comer, razón por la cual decidió consultar urgentemente a un tarotista. Y bueno, le tocó un tarotista excéntrico.

Apenas enterado de la calamidad de Felipe, el consejero en cuestión cambió rápidamente de tema preguntándole:

-¿Cree usted que una excentricidad puede ser superada por otra excentricidad más excéntrica?-

Azorado, Felipe tardó unos segundos en digerir la pregunta, y otros tantos en elaborar una respuesta:

-Y...teóricamente sí. Si encontramos a un hombre que le gusta cabalgar por la 9 de Julio, siempre está la posibilidad de encontrar otro hombre que haga lo mismo pero desnudo.

-¡Bien! ¡Nos entendemos perfectamente!- dijo el tarotista, y acto seguido le comunicó que su problema económico se solucionaría fácil y rápidamente.

Le ordenó que gastase sus últimas monedas poniendo un aviso en el diario solicitando dinero. Nada de préstamos, nada de donaciones. El aviso debía aclarar estas circunstancias, con expresiones tales como "Me gusta recibir dinero. No estoy necesitado, y solicito por este medio me regalen plata, no importando el monto".

Dos días después, Felipe pudo comprobar lo acertado de sus creencias: un excéntrico que pedía dinero regalado fue superado por otro excéntrico... que se lo regaló. Y pudo pagarle la consulta a un azorado tarotista que no creía en excentricidades, con la milésima parte de los treinta mil dólares que recibió como regalo.

Pablo Cazau. 1991.

lunes 9 de mayo de 2011

Diálogo de cerebros

Cerebro femenino: Querido ¿qué hora es? ¡Ayyy! ¿podés fijarte si tengo la media rasgada? ¿Te acordaste de responderle el mail a González?

El cerebro masculino se pone en alerta. Se siente confundido porque no sabe a cuál de las tres cuestiones responder, ya que puede concentrarse solamente en una cosa por vez. Se pone a pensar aprovechando que el cerebro femenino empezó a toser. Finalmente decide responder la cuestión más fácil.

Cerebro masculino: Son las siete y media, querida.

Cerebro femenino: Pero si no te pregunté la hora. Te pregunté si te acordaste de responderle a González. ¿Mañana lloverá?

El cerebro masculino sigue investigando el funcionamiento del cerebro femenino y llega a una conclusión: que se olvida de lo primero que preguntó. La próxima vez responderá la última pregunta.

Cerebro masculino: En el noticiero dijeron que casi seguro que mañana va a llover.

Cerebro femenino: (molesto) Sí, pero te pregunté sobre el asunto de González. ¿Viste cómo quedó el gato del vecino que se cayó del décimo piso?

El cerebro masculino llega así a una segunda conclusión: la cuestión más importante para el cerebro femenino es la anteúltima pregunta, que a esta altura ya se olvidó cuál era.

Cerebro masculino: ¿Cuál era el asunto de González?

La conversación entre dos cerebros masculinos es mucho más simple.

Cerebro masculino 1: ¿Qué hora es?

Cerebro masculino 2: Las siete y media.

Cerebro masculino 1: Ok, gracias.

El problema se presenta cuando conversan dos cerebros femeninos. Cada uno plantea al otro diferentes cuestiones, y el otro responde otra tanda de cuestiones diferentes. Ambos se van permanentemente por las ramas cual Tarzán viajando de árbol en árbol. Si son tres o más los cerebros femeninos que parlotean el caos aumenta geométricamente, y hasta parece increíble que logren entenderse, a juzgar por las expresiones de asentimiento y risas que se han escuchado en una cámara oculta en una reunión de mujeres. Y es que solamente un cerebro complicado puede entender a otro cerebro complicado. El cerebro masculino simple ha inventado la teoría de la relatividad y ha descubierto la penicilina y los chips, pero nunca ha logrado entender el funcionamiento del cerebro femenino. Algunos lograron simular que lo entendían, respondiendo siempre lo mismo y asintiendo a cualquier cosa que dijese su mujer, convencidos que al cerebro femenino no le interesa mayormente que le respondan: sólo quiere hablar.

Pablo Cazau. Noviembre 2010.

Comprando un inmueble



Si te vas a comprar una casa, departamento, local o lo que sea, lo siguiente puede serte útil.

Podemos dividir todo el proceso en las siguientes etapas (al menos en la Argentina): búsqueda, seña, boleto y escritura.

1) Búsqueda.- Si disponés únicamente de 100.000 dólares para comprar un departamento, empezá por buscar de 90.000, porque después tendrás varios gastos que incluyen comisión de la inmobiliaria (por ejemplo el 4% al comprador), gastos de escrituración, mudanza, refacciones del nuevo hogar y gastos imprevistos.

Ojo con los precios demasiado bajos o tentadores. Como mínimo suponen tres peligros: a) que tu futura vivienda esté frente a una Villa o en una zona insalubre, o que deba ser refaccionada totalmente; b) que te ofrezcan una vivienda de una herencia vacante (no reclamada por nadie), porque el día de mañana puede aparecer algún heredero y sonaste; y c) que te digan que el departamento tiene dos ambientes, cuando en realidad es de un ambiente con un entrepiso donde tenés que caminar agachado.

Conviene buscar en todas las bocas de información: carteles de venta en las calles, en los diarios y sobre todo en Internet (por ejemplo en www.argenprop.com), donde se suelen incluir varias fotos de la propiedad.

Una vez concertada la visita al inmueble, tenés que inspeccionarlo como si fuera un auto: no quedar encandilado por la hermosa pintura y revisar lo verdaderamente importante: el motor y el chasis. En un departamento eso significa que si está pintado a nuevo puede estar ocultando filtraciones de humedad o daños estructurales serios. Ante la duda, pedile ayuda a algún ingeniero civil amigo.

Una vez que hiciste tu selección de posibles propiedades, si se trata de un departamento pedí el Reglamento de Copropiedad a la inmobiliaria o a la administración del edificio. Allí figuran los metros cuadrados reales, la auténtica antigüedad de la construcción, y, sobre todo, las cosas que están prohibidas a los propietarios (algunos no permiten tener perros, otros no permiten el apto profesional, otros no permiten que modifiques a tu gusto el frente del balcón, etc).

2) Seña.- Una vez que estés seguro de tu elección, firmarás en la inmobiliaria un Recibo de Seña Provisorio con carácter Ad Referéndum, donde deberás entregar una suma de dinero en dólares que es variable (por ejemplo pueden ser 1.000 dólares). En la práctica, mediante este documento vos ofrecés al vendedor un precio (que puede ser menor al que figura en el aviso). Si el vendedor no acepta ese precio, te devuelven la seña. Si el vendedor acepta tu oferta ya no podés tirarte atrás (salvo que quiera perder los 1.000 dólares, que no te devolverán).

En este documento se establece un plazo para firmar el Boleto de compra-venta (10 a 20 días, por ejemplo) para disponer de tiempo de buscar un escribano y que este haga ciertos trámites preliminares. Por las dudas no aceptes el escribano que pueda ofrecer la inmobiliaria, sino alguno de tu confianza o recomendado especialmente por alguien de su confianza. Es mejor esto que pagarle menos honorarios a un desconocido. El comprador, o sea, vos, es quien tiene el derecho de elegir al escribano, por aquello de que en una operación comercial, es mucho más probable que resulte estafado el comprador, y el escribano asegura que ello no ocurrirá.

A partir del momento que firmaste la Seña, le comunicarás al escribano tu decisión y el teléfono de la inmobiliaria, a quien le pedirá documentación muy importante: copia del título de propiedad, copia del Boleto a utilizar para esta operación específica (no un boleto estándar), e informe de dominio e inhibición al Registro de la Propiedad Inmueble. No sea cosa que estés comprando una propiedad que están rematando, o que tiene otro dueño.

Si el escribano da el visto bueno, ya podés fijar una fecha para firmar el Boleto de compra-venta, y de paso podés pedirle que te adelante todos los gastos que tendrás en la Escritura.

3) Boleto de compra-venta.- Es una operación donde vos pagás usualmente el 30% del valor de la propiedad (descontando el dinero de la Seña, desde luego), más la comisión de la inmobiliaria. El lugar lo elegís vos como comprador, y la fecha y la hora de común acuerdo con las posibilidades de todos. En los últimos tiempos esta operación se realiza en salas especiales en bancos por cuestiones de seguridad. Te convendrá elegir un banco donde ya tengas una cuenta, de manera de no andar con plata por la calle. Si no es así, el día anterior abrís en la sucursal bancaria elegida una cuenta de caja de ahorro en dólares y listo. El gasto del alquiler de la sala es variable, y habitualmente corre por cuenta de la inmobiliaria.

Hay quienes evitan establecer el lugar y la fecha de la operación por mail o por teléfono, y prefieren hacerlo personalmente para evitar infiltraciones. Y si sos demasiado paranoico, te asegurarás que no haya micrófonos ocultos.

En el boleto figura el plazo máximo para realizar la Escritura, que puede oscilar entre los 30 y los 45 días aproximadamente, tiempo que utiliza la Escribanía para hacer nuevas verificaciones, como por ejemplo si se adeudan o no servicios e impuestos afectados al inmueble. Si se adeudan, el vendedor podrá liquidarlos antes o bien en el momento de la escritura.

La lógica es que en el boleto figure tu nombre como comprador, pero puede ocurrir que tengas pensado no venderlo y que alguna vez sea heredado por tus hijos. En este caso te convendrá que figuren como compradores tus hijos, y que en el contrato figure una cláusula de usufructo que te garantiza que, aunque vos no seas el dueño, nadie puede echarte de la propiedad. Esta maniobra evitará cuantiosos gastos de sucesión.

4) Escritura.- Esta operación también se realiza en la sala de un banco, y en ella entregás el 70% restante más los impuestos y honorarios del escribano inherentes a la operación de compra-venta, y en una breve pero emotiva ceremonia final, el vendedor te entrega las llaves. Si cabe, podés tirarte el lance que pedir la posesión del inmueble antes de firmar la Escritura, pero el vendedor no tiene la obligación de hacerlo.

Pablo Cazau. Noviembre 2009.

lunes 2 de mayo de 2011

El Día del Animal



Está claro que cuando se festeja el Día del Animal estamos festejando básicamente la fidelidad del perro que daría su vida por nosotros o la ternura que irradia alguno que otro bicho, pero no a las moscas y cucarachas que invaden la cocina, los molestos murciélagos que transmiten la rabia o los leones y tiburones que no vacilan en asesinarnos al menor descuido. Mucho menos recordamos a cierto tipo de avispa que paraliza a su presa, generalmente un artrópodo, y lo mantiene vivo dentro del nido de sus crías para que éstas vayan alimentándose poco a poco de él.

Cuando festejamos el Día del Animal nos morfamos un pollo o una vaca que alguno ha matado de un golpe en la cabeza, o tal vez abandonamos a su suerte a alguna mascota porque no podemos llevar de vacaciones.

Básicamente, el Día del Animal nos recuerda cada año que si la gente se relacionara con los demás igual que se relaciona con los perros, o los perros con la gente, el mundo sería un lugar más habitable porque reinaría la lealtad, franqueza, la solidaridad, la compañía y todos hablarían menos y se acariciaría más.

Amigo lector, no sea animal. ¡Compórtese como un animal!

Pablo Cazau. Abril 2011.

La maldad como etiqueta

La ideología norteamericana ha proclamado insistentemente, a través de entretenidos films de guerra y de cowboys, quienes son los “malos” de la película, como por ejemplo los indios y los japoneses, que no por nada han resultado ser también los perdedores.

Uno termina convenciéndose desde chico que los indios y los japoneses son de lo peorcillo de la especie humana, y que debieran ser matados o recluidos para que aprendan a comportarse. Pero, ¿es esto realmente así?

No diré que estas etnias son un dechado de virtudes, pero intentaré ver las cosas desde una perspectiva histórica.

Por empezar los indios aparecen como los invasores y asoladores de pacíficos pueblos yanquis, cuando en realidad la cosa fue al revés: los norteamericanos invadieron las tierras de los indios, muchos de los cuales reaccionaron en consecuencia. ¿Eran estos tan salvajes o primitivos como se intentó pintarlos? No lo creo. Algunas culturas indígenas eran en varios sentidos superiores a las europeas: respetaban y cuidaban la naturaleza, y tenían una forma de gobierno que más de un país actual envidiaría.

¿Y qué decir de los malvados japoneses que bombardearon sin previo aviso Pearl Harbor en 1941? ¡Qué malos y qué traicioneros resultaron! Realmente se merecían las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Yo mismo durante años pensé que los japoneses eran unos sujetos muy belicosos y que había que andar controlándolos siempre, lo cual no terminaba de encajar con mi vida cotidiana porque uno de mis mejores amigos había sido un japonés, un tipo cálido y generoso.

Fue así que un documental me reveló qué había pasado décadas antes de la segunda guerra mundial entre norteamericanos y japoneses, y pude enterarme de cosas increíbles.

Japón fue durante casi 300 años (del siglo 16 al 19) un pueblo pacífico al que no le interesaba conquistar o someter otros pueblos. Disfrutaba del arte y la cultura, y los guerreros samurai se morían de hambre porque no había guerras. Tenían leyes bastante avanzadas para la época, como por ejemplo considerar delito el abandono de hijos, quienes eran recogidos por el Estado y entregados a familias para darles una digna educación.

No veían con buenos ojos a los pueblos occidentales, y apenas si habían tolerado una pequeña colonia de holandeses estrictamente vigilada. Por ejemplo no debía haber mujeres, sabedores que donde hay mujeres hay problemas.

Todo iba bien, hasta que a mediados del siglo 19 Japón comenzó a ser amenazado por los rusos al norte, los británicos al sur y… los norteamericanos al este. Estos últimos andaban buscando las inmensas riquezas del Japón, especialmente el carbón y el aceite de ballena que hacía funcionar toda la maquinaria yanqui. Ya habían aniquilado todas las ballenas del Mar del Norte y ahora iban por las niponas.

Los yanquis aparecieron con una flota enorme en la misma entrada del puerto de la ciudad más importante (que luego sería Tokio), con una maquinaria bélica como nunca antes los japoneses habían visto. La propuesta norteamericana era sencilla y contundente: si no comerciaban con ellos, serían aniquilados.

Sabedores de estar en inferioridad de condiciones, los japoneses pacíficos pero no tontos aceptaron comerciar, y fue así que poco a poco fueron desapareciendo, por no decir saqueadas, las riquezas del pueblo oriental. La invasión japonesa de Pearl Harbor, décadas más tarde, tuvo varias causas pero, ¿no nota el lector algún saborcillo a venganza?

Y fue así que los yanquis etiquetaron como malos a los japoneses porque habían osado devolverles el golpe al oponerse a sus codiciosos designios en la década de 1860.

Pablo Cazau. Febrero 2010.