En Japón el vello corporal se considera obsceno, y el vello pubiano se lo tapa con un rectángulo negro en las revistas eróticas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Un canadiense, desesperado por padecer una manía obsesiva, se intentó suicidar disparándose un tiro en la boca. No se murió, sino que además se curó, porque la bala penetró en el lóbulo frontal izquierdo solucionando el problema (El libro de lo increíble, Editorial GF).
En el año 1654 se calculó, en base a la Biblia, que la creación del mundo tuvo lugar el 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo (Enciclopedia Combi Visual).
Para todas las religiones el infierno es concebido como un lugar muy tórrido salvo para las religiones del Himalaya, que es terriblemente frío (Revista Descubrir).
Para los aztecas, los sacrificios humanos obedecían a que el Sol se debilitaría si no era alimentado con sangre humana (Revista Descubrir).
En la Edad Media, se comercializaba con las sogas de los ahorcados porque se le atribuían virtudes curativas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En la Grecia clásica se consideraba que una mujer era fértil si tenía aliento a ajo en la boca al día siguiente de haberle colocado un diente de ajo en la vagina (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En la India, a los moribundos y desahuciados se los llevaba al río Ganges y se les llenaba la boca de tierra para ahogarlos en sus aguas sagradas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En Maryland en el siglo XVII si una mujer viuda no se volvía a casar en el término de seis años, perdía todas sus pertenencias que iban a parar al pariente masculino más cercano (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En Monte Pío, California, anualmente se elige la superbabosa, el ejemplar más grande de estos animales, que es vestido con una capa púrpura y paseada por la ciudad en un almohadón con acompañamiento musical (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En Turín, ciudad de Italia, más de 40.000 personas rinden culto al diablo (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
La marihuana era de uso común en las reuniones sociales de la antigua Roma (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Las madres de la tribu pondos de Sudáfrica desean que sus hijos que casen con muchas mujeres, pues estas pasan a ser automáticamente sus esclavas (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Los indios cuna de Panamá matan a los bebés albinos enterrándolos vivos o envenenándolos, por resultar poco rentables para la tribu al no poder exponerse al sol.
Los jainíes, una secta religiosa hindú, se suicidaban cortando trozos de su carne y ofreciéndoselas a las aves de rapiña (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Los verdugos de la antigüedad no podían tocar la mercancía, debiendo señalarla con una vara para comprarla. Ello se debía al rechazo que hacia ellos sentían los ciudadanos (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Para los zulúes los cometas presagiaban una guerra, para los masais hambre, para los eghap epidemias, y para los luba, la muerte de un jefe de la tribu (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
En algunos pueblos de Francia en el siglo XVI se veneraba el enorme falo del santo Foutin, y las mujeres cortaban virutas del mismo para estimular la concepción. Los sacerdotes lo hacían recuperar sus dimensiones empujándolo desde atrás (El Libro de lo increíble. Editorial GF).
Recopilación Pablo Cazau. 2007.




