¿Qué está pasando hoy en los países árabes petroleros? A riesgo de simplificar demasiado, podemos explicarlo en los siguientes términos.
Ciertos países descubren que hay enormes cantidades de petróleo bajo su tierra, y por lo tanto son sus propietarios. Sin embargo, no cuentan con la tecnología y los recursos humanos para explotarlo, transportarlo y/o refinarlo, con lo cual se asocian con las multinacionales petroleras que aportan todo eso.
El dinero de la venta del petróleo se reparte entonces entre dos grandes socios: las petroleras y los Estados, y ambos comienzan a enriquecerse rápidamente. Hasta aquí no habría problema: salvo el medio ambiente, que a ellos no les importa, nadie sale dañado y todos salen ganando.
Pero hay sin embargo un problema: uno de los socios, los Estados, deciden no repartir equitativamente el dinero: una élite se guarda para ellos la gran porción de la torta, dejándole las migajas al resto de los habitantes, que se empobrecen cada vez más.
Estos pobres, que no son giles, comienzan a reclamar lo que proclamaban Los Ratones Paranoicos en uno de sus temas: “Yo quiero mi pedazo, por qué no me lo dan”, estallando entonces la rebelión popular que comenzó en Egipto, extendiéndose luego a otros Estados petroleros bajo el supuesto de que “si los egipcios pobres pueden, ¿por qué no nosotros?”. Los pobres han comenzado a molestar.
Los dos clásicos socios del petróleo se ponen entonces en alerta, aunque por diferentes motivos:
1) Los Estados temen que la rebelión popular derribe la élite codiciosa a cargo del gobierno y no puedan seguir enriqueciéndose: no están dispuestos a repartir más equitativamente la parte que les tocó, ni a regalarles el negocio a otra élite, salvo algunos países sensatos como Arabia Saudita y algún otro, que son minoría y en los cuales no hay revueltas. Algunos cayeron, como Mubarak en Egipto, otros están al borde del abismo como en Libia, y otros han decidido reprimir violentamente la rebelión enfrentando a algunos pobres que ganan un poco más (los soldados) con los pobres que ganan menos (la población en general).
2) Las petroleras también se ponen el alerta a través de sus socios y voceros, sus respectivos gobiernos (por ejemplo EEUU), socios de ellos porque también se enriquecen. Un motivo básico de este temor es que el nuevo gobernante árabe o venezolano decida elegir otros socios diferentes a los que tenía el gobierno depuesto, con lo cual comenzarían a mermar sus ganancias. Es así que comienzan sugiriendo a los árabes ricos que repartan mejor la torta con sus congéneres (el eufemismo es “defendamos los derechos humanos de los pobres”) o que, de última, convoquen a elecciones democráticas (algo que poco tiene que ver con la cultura árabe) con la esperanza que poder transar con un nuevo gobierno más seguro porque fue elegido por el pueblo.
La situación es bastante más compleja e incluye muchas otras variables que explican cosas cómo por qué sube el petróleo en estos casos, pero lo expuesto resume a mi entender el fondo de la cuestión: tres grandes socios que actualmente se reparten las ganancias del petróleo (estados sede de multinacionales, empresas multinacionales petroleras y élites gobernantes árabes) y un cuarto socio en discordia (el pueblo árabe) que reclama su parte del botín. En la historia argentina reciente ya hemos vivido esta situación con la rebelión popular que derrocó a De la Rúa, con la diferencia que la gente no reclamaba una parte de la ganancia petrolera sino lo que les habían confiscado en los bancos con el famoso “corralito”.
Pablo Cazau. Febrero 2011.



