lunes 31 de enero de 2011

Series matemáticas y asesinatos seriales



1) Series de elementos abstractos

Típico de la tradición literaria policial inglesa es considerar un crimen como un problema académico, siendo el ejemplo paradigmático el de Sherlock Holmes, para quien la lógica jugaba un papel decisivo en la resolución del misterio criminal.

Sin embargo, a medida que avanzó el siglo XX fueron apareciendo nuevas teorías y modelos lógicos y matemáticos que, sin llegar a defenestrar la antigua lógica de inspiración aristotélica que dominó hasta bien entrado el siglo XIX y que inspiró al famoso detective londinense de Conan Doyle, podían aportar lo suyo para resolver los crímenes con mayor sutileza y eficacia.

Fue así que nacieron nuevas ficciones como “Numbers”, la serie policial donde un matemático dejaba perplejos a los policías resolviendo intrincados casos con la sola ayuda de los números. También fue el caso de la película “Los crímenes de Oxford”, cuyo título habla por sí mismo: los asesinatos podrían llegar a esclarecerse no ya simplemente con el esquema aristotélico, que ni siquiera es mencionado, sino merced a los nuevos modelos de pensamiento del siglo XX tales como el principio de incertidumbre de Heisenberg, la filosofía de Wittgenstein y el teorema de la incompletud de Gödel. Los crímenes ya no se resolvían en la sede policial ni en Baker Street, sino en el Aula Magna de Oxford.

El film trata el caso de un asesino serial, para lo cual nada mejor que comenzar utilizando la teoría de las series, lógicas o matemáticas, y que alguna vez quienes hicimos el secundario conocimos a un nivel elemental bajo el nombre de “Progresiones aritméticas y geométricas”. Expliquemos esta cuestión con palabras simples analizando las series A, B, C y D de la figura.

Serie A) No se requiere mucha perspicacia para predecir que el siguiente elemento será el 12, pues parece evidente que el ordenamiento se rige por la regla “cada nuevo número es el siguiente número par de la serie creciente de los números enteros”, o bien por su regla equivalente “cada nuevo número resulta de sumar dos unidades al anterior”.

Esto significa que, contando con un número “iniciador” (el 2) y una regla como las indicadas, se supone que se podrán predecir todos los números de la serie hasta el infinito. De alguna manera se repite aquí el clásico mecanicismo laplaceano del siglo XVIII según el cual, conociendo las condiciones iniciales y las leyes que rigen la realidad, se podían conocer con total certeza las condiciones finales y, con ello, lograr la perfección en materia de predicciones. La única diferencia es que este mecanicismo enfatizaba la cuestión también en el ámbito de la física o la astronomía, es decir, en el territorio de la realidad.

Serie B) Sin embargo, esta nueva serie nos revela que las cosas no son tan sencillas. Si le presentamos a alguien solamente los números 1, 2 y 3, enseguida se animará a predecir que el siguiente número será el 4 en base a la regla “cada nuevo número entero resulta de sumar una unidad al anterior”. A continuación presentamos a nuestro apresurado razonador los siguientes números de la serie (5, 7, 11), que evidentemente no cumplen con su regla.

Tras un momento de desconcierto, modificará entonces la regla transformándola en “es la secuencia creciente de los números primos”, lo cual viene a significar que si bien es cierto que la serie depende de la regla, también la regla depende de la serie.

Serie C) Esta serie es conocida en matemáticas como la serie de Fibonacci, mencionada al pasar en “Los crímenes de Oxford”. La regla dice sencillamente que “cada nuevo número resulta de sumar los dos números inmediatamente anteriores”.

Serie D) Si conocemos los dos primeros elementos de esta serie (2, 4), podemos arriesgarnos a utilizar la misma regla de la serie A, pero en cuanto vemos aparecer que el tercer elemento es el número 7004 la cuestión se complica tremendamente.

Esta serie bizarra fue mencionada en “Los crímenes de Oxford” y explicada en el mencionado film desde una perspectiva determinista según la cual cualquier serie, por incomprensible que parezca, puede ser resuelta mediante alguna regla. La diferencia está en que tal regla podría ser muy compleja, pero igualmente eficaz para predecir los subsiguientes números. La otra posibilidad sería fijar una regla muy simple aplicable sólo a una serie finita (por ejemplo sólo los dos primeros números), pero su ámbito de aplicabilidad quedaría muy restringido.

La otra alternativa sería resolver el problema desde la teoría del caos de Prigogine, que en la película no aparece siquiera mencionada. Hay quienes sostienen que tal teoría es aplicable a la realidad, y no a los entes ideales como los números. Si nos arriesgamos a pensar lo contrario podemos decir que, según Prigogine, ciertas series evolucionan en forma perfectamente predecible (2,4) hasta un punto en el cual ella se torna caótica (7004), o sea, podrá aparecer cualquier número.

De hecho existen ejemplos en matemáticas de series que tienen toda la apariencia de caóticas (incluso pueden seguir un orden predecible y luego desordenarse abruptamente) y sin embargo estar toda la serie regida por una regla, que incluso no es compleja. Estos casos excepcionales podrían llegar a ser utilizados por acérrimos defensores del caos como evidencia de la universalidad de los principios de Prigogine, y hasta revelarían que el caos no se opone necesariamente a la ausencia de reglas. Un buen tema para discutir, relacionado con la discusión en torno a la postura pitagórica de la estructura matemática de la realidad, también tratada en “Los crímenes de Oxford”.

Incidentalmente agregaremos que una serie de elementos puede también estar formada por figuras geométricas, como el caso de las series E y F de la figura.

Serie E) En esta serie resulta tentador predecir que el cuarto elemento será un cuadrado, pero la cuestión se complica si intentamos predecir el quinto. Para quedarnos tranquilos y cerrar el caso podremos simplemente decir que se trata de una serie finita (empieza con el segmento de recta y termina con el cuadrado).

Serie F) Esta serie es utilizada como eje argumental en “Los crímenes de Oxford”, y ostensiblemente resulta difícil, cuando no imposible, establecer alguna regla de progresión. Por lo que pude entender, cada figura geométrica representa un asesinato que el homicida serial va dejando en cada escena del crimen como intentando desafiar a un científico de renombre para que prediga mediante una regla las siguientes figuras, es decir, los próximos homicidios, y de esa manera poder evitarlos.

Finalmente la serie en cuestión, que resulta ser finita y compuesta únicamente por cuatro figuras geométricas, es resuelta en el film mediante el viejo truco que todos alguna vez usamos en el colegio secundario: copiarnos. Resultó, en efecto, que pudieron reconstruir la serie espiando en antiguos libros de orientación pitagórica, donde aparecía la serie completa en todo su esplendor. “Los crímenes de Oxford” parecen gritar su mensaje: “No intentes descifrar aquello para lo cual aún no estás capacitado”. De hecho, el catedrático protagonista del film llega a decir, cerrando sus disertaciones, que “de lo que no podemos hablar, mejor callarse”.

2) Series de eventos reales

Una cosa son las series de elementos abstractos como los números o las figuras geométricas, y otra cosa son las series de eventos, es decir, hechos que ocurren o que podrían ocurrir en la realidad.

Por ejemplo la serie de huracanes del Atlántico Norte, la serie de alcoholizaciones de un borracho serial, la serie de ataques de un marido golpeador, la serie de homicidios de un asesino serial, o la serie de cortes de luz que venimos padeciendo desde hace un tiempo, una suerte de asesinatos eléctricos que matan nuestra tranquilidad. En estos casos, para descubrir reglas que permitan la predicción no suelen ser suficientes los simples métodos matemáticos: se requiere también de métodos empíricos.

Una forma de ordenar una serie de eventos es asignando a cada uno una ubicación en el tiempo, para luego intentar descubrir circunstancias en común que tengan todos ellos siguiendo, por ejemplo, los cánones de Stuart Mill sobre causalidad.

Serie G) Comencemos con un ejemplo sencillo de mi propia experiencia como usuario de una compañía distribuidora de energía eléctrica. Al respecto me he tomado la molestia que registrar los días de cortes de luz desde setiembre 2010 hasta enero 2011, y le adjudiqué arbitrariamente al primer elemento de la serie el número 1, como representante del primer día donde hubo un corte. El resultado fue la serie G de la figura: el número 14 por ejemplo informa que el segundo corte se produjo a los 14 días del primero, y así sucesivamente.

La idea era poder predecir el próximo día de corte para tener una provisión de velas y de agua, porque la electricidad alimenta también la bomba del vital líquido. En principio, una tal predicción podría intentarse mediante un procedimiento matemático, uno empírico, o una combinación de ambos.

El método matemático simplemente debe establecer la regla que permite ordenar y predecir los números. Sin embargo, la secuencia de la serie G parece tan aleatoria que resultaría muy difícil obtener una regla, la que además sería presumiblemente muy compleja.

El método empírico indaga, por su parte, los elementos comunes a todos los eventos que deben buscarse en la realidad, no en una simple secuencia uniforme de números. ¿Será que cada vez que se cortó la luz hubo una demanda excesiva de energía por las altas temperaturas ambientales? Esto parece aplicarse a los días 117, 119, 120, 125 y 126, pero no a los demás, lo que significa que deberán buscarse otros elementos en común que cubran todo el espectro de la serie conocida, lo que tampoco garantizará ninguna predicción segura sobre el próximo evento de corte de luz.

Incluso si el elemento en común es siempre y a lo largo de los años la elevada temperatura ambiental, ello tampoco permitiría una predicción porque la evolución del clima está entre los procesos más erráticos conocidos.

Examinemos ahora la cuestión de los asesinatos seriales, así denominados porque la investigación policial ha encontrado los suficientes elementos en común como para conjeturar que son la obra del mismo autor.

Si aplicamos el método matemático podríamos ubicar cada crimen en un día determinado, quedando constituida la serie de las fechas de los homicidios. Si advertimos que se producen a intervalos regulares de cinco días, podremos establecer una regla que permita prever el próximo evento criminal sumando cinco al último de todos. Sin embargo, podría ocurrir que el asesino intente despistar a la policía confeccionando un cronograma de crímenes utilizando un software de generación de números aleatorios, con lo cual ninguna regla podrá predecir el próximo homicidio.

Incluso si sabemos cuándo se producirá el próximo crimen, no podemos saber dónde ocurrirá, con lo cual el método matemático deberá complementarse con el método empírico mediante la búsqueda de elementos comunes a todos los episodios delictivos. ¿Lo común es la edad de la víctima, su sexo, su ocupación, su lugar de residencia? ¿Es lo común el modus operandi o el ADN del criminal? Tal es la ardua tarea a la que suelen abocarse los investigadores policiales, por cuanto la identificación de elementos en común no sólo hace presumir que es un único autor sino que también proporciona hipótesis más o menos seguras acerca de su identidad y, consiguientemente, de su captura.

Las consideraciones precedentes se refieren solamente a series de eventos repetitivos, pero el problema es aún más complejo porque faltan considerar también las cadenas de eventos a las que se refieren por ejemplo las series documentales “Catástrofes aéreas” o “Segundos catastróficos”, y las redes de eventos no lineales a los que hacen referencia, directa o indirectamente, modelos como la física cuántica a partir de su concepto de simultaneidad, o la teoría del caos cuando propone su idea de puntos de bifurcación.

Pablo Cazau. Enero 2011.

La Avenida Néstor Kirchner

Días pasados la señora presidente y sus hijos inauguraron en Río Gallegos la Avenida Néstor Kirchner, cambiándole el nombre a la arteria Julio Argentino Roca. En un momento dado pensé que era una broma para el Día de los Inocentes, pero no era 28 de diciembre. No discutiré aquí quién tiene más méritos para ser honrado con tal distinción: si un matador de pobres indios en la Patagonia o un gran político pero pésimo gobernante.

En un momento dado pensé que un nombre más adecuado hubiese sido “Avenida René Favaloro”, y luego vengo a enterarme que existen proyectos legislativos en la ciudad de Buenos Aires en tal sentido para designar a la actual calle Juan de Solís, un sujeto que, a diferencia de Roca, fue devorado por los indios. Si se tardó tanto en designar una calle con el nombre del gran hombre y cirujano, fue debido al impedimento previsto en el artículo 5 de la ley 83 que dispone que para designar lugares públicos con nombres de personas, deberán transcurrir diez años de su muerte.

Ignorando este decoro, el gobierno Kirchner ha homenajeado e inmortalizado al mismo Kirchner antes de tiempo, olvidándose una vez más de tipos como Favaloro y otros que realmente hicieron mucho más por el bienestar de la población que el mencionado ex presidente.

Pablo Cazau. Diciembre 2010.

Frases varias I

A algunos se los considera grandes porque también se cuenta el pedestal. Séneca

A la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce. Bertold Brecht

A menos que sepas lo que es, no podré explicártelo. Louis Armstrong

A quienes no conocen otro lenguaje que la violencia, hay que hablarles en su propio idioma. Winston Churchill

A veces no obtener lo que queremos es un maravilloso golpe de suerte. Dalai Lama

A veces, cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes. Jean de la Bruyère

Algo debo haber hecho mal o no sería tan famoso. Robert Louis Stevenson

Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma. William Faulkner

Algunos libros son inmerecidamente olvidados; ninguno es inmerecidamente recordado. Wystan Auden

Aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Anónimo

Aprende las reglas, para que sepas cómo romperlas adecuadamente. Dalai Lama

Así como el hierro se oxida con el desuso, el intelecto se atrofia con la inacción. Leonardo Da Vinci

Basta conocer la pasión dominante de una persona, para poder estar seguros de saber agradarle. Marco Aurelio

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Platón

Civilizar a un pueblo no es otra cosa que hacerle sentir nuevas necesidades. Charles Gide

Complace a todos y no complacerás a nadie. Esopo

Controla tus actitudes o tus actitudes te controlarán. Anónimo

Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor. Voltaire

Cualquiera que se tome muy en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo. Václav Havel

Cuán insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente. Goethe

Cuando digas “lo siento mucho” mira a los ojos de la persona. Anónimo

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, se lo reconoce porque todos los necios se conjuran contra él. Jonathan Swift

Cuando era joven perdí muchos casos que debería haber ganado. Pero con el tiempo, gané muchos casos que debería haber perdido; así la justicia quedó compensada. Lord Justice Matthews

Cuando la necesidad entra por la puerta, la dignidad se escapa por la ventana. Miguel Ángel

Cuando más te conozcas, mayor será tu ventaja con respecto a los demás. Anónimo

lunes 24 de enero de 2011

Los libros truchos

Según infobae.com (Buenos Aires, 20/11/10), en Argentina el 20% de los libros son truchos y llegan a venderse a la mitad del valor de los originales. La misma nota explica que este delito atenta “contra la industria de la cultura”, aunque yo hubiera preferido decir “la industria de las editoriales”, que no es lo mismo, porque la cultura no se compra ni se vende.

Sin pretender apologizar un delito, esta situación es una consecuencia directa de la voracidad y la codicia de las editoriales –valores exaltados por el capitalismo extremo- y que obliga, por ejemplo, a que muchos estudiantes universitarios deban pedir prestados libros, fotocopiarlos, canjearlos, comprarlos usados o comprarlos truchos.

Para contrarrestar estas situaciones, algunos editores perversos han llegado al extremo que publicar manuales para la educación primaria y secundaria donde el alumno debe escribir sobre ellos para hacer sus tareas, dejándolo inutilizado para el préstamo, la fotocopia, el canje o la venta del texto ya usado.

En algún momento la voracidad editorial terminará obligando a los autores, que mayoritariamente no ganan casi nada, a recurrir a los fabricantes de libros truchos para que puedan comercializar sus obras a mitad de precio, y todo ello sin cometer ningún delito. Si estos fabricantes venden libros a precios viles y todavía ganan dinero, me imagino el enorme sobreprecio impuesto a los libros originales, lo que es posible en parte porque las editoriales suelen tener la exclusividad para vender determinados libros, o sea, no tienen competencia y mantienen cautivos a sus lectores.

Alguien podría decir que un libro original tiene mayor calidad que un libro trucho. Si es por la calidad del papel podría ser, aunque a mí personalmente no me interesa: cualquier papel tiene una larga vida útil. Si es por el sistema de encuadernación, un libro original no es mejor que uno trucho: varias veces tuve que gastar mi tiempo en ir a cambiar un libro porque le faltaban páginas, o había páginas en blanco, o había páginas invertidas. El control de calidad debe ser algo muy costoso para las editoriales, pero no hay problema porque tienen empleados gratuitos que hacen este control: los mismos lectores.

El recurso de la fotocopia por parte del mismo usuario es otra manera de “truchar” un libro o parte de él, pero también tiene sus problemas, porque estudiar con ellas puede convertirse en una verdadera lucha darwiniana por la supervivencia del conocimiento donde triunfa el lector más avispado que debe adivinar qué podría decir una página faltante, adivinar el orden de la lectura porque el número de página no salió fotocopiado, adivinar el título del libro y demás referencias bibliográficas cuando compra un capítulo suelto, y adivinar qué dice parte del texto borrado desaparecido en la cuarta dimensión o estirado en la curvatura espacio-temporal del libro. Mientras tanto, el vendedor sigue con su negocio al margen de la grave pérdida de información que ocasiona su fotocopia esquizofrénica.

Pablo Cazau. Noviembre 2010.

La ocupación adecuada

Sean cuales fuesen las expectativas puestas en cada trabajo, si hacemos lo que nos gusta, en la edad correcta y en algo para lo que somos capaces, habremos accedido al privilegio de estar en la ocupación adecuada.

La edad ideal para ser matemático es la juventud, porque a esa edad ya está formalmente estructurada la inteligencia y ella puede funcionar independientemente de los contenidos derivados de una experiencia que aún no tuvo tiempo de acumularse lo suficiente: las matemáticas son el funcionamiento abstracto de la inteligencia. Evaristo Galois murió en plena juventud, pero fue uno de los más grandes matemáticos que produjo la humanidad.

Los 40 años son en cambio la edad ideal para ser cirujano o astronauta, profesiones para las que se requiere una dosis equilibrada de destreza física, y de prudencia e idoneidad que sólo otorgan la experiencia. Más allá de los 40 disminuye la fuerza y la destreza, y más acá sólo existe la impulsividad de la juventud.

La vejez es la edad especial para ser filósofo, porque a esa altura se tiene ya el adecuado conocimiento como para poder armar una imagen fundada y plausible sobre el mundo y la vida. El anciano lo ha visto todo, y puede ahora hacer una síntesis filosófica que le permita una comprensión global del mundo y de sí mismo, aunque siempre persistirán misterios sin resolver.

Sin embargo, no todos nacen con las mismas capacidades o intereses: a los 20 años uno puede interesarle a uno mucho más ser fotógrafo o escultor, o a los 40 vendedor de autos. Sin embargo, presiones ambientales suelen obligarlos a una ocupación para la que no están especialmente dotados, lo que produce la insatisfacción de no estar en la profesión adecuada. No son pocos los que abandonan una carrera porque "no era para ellos": o poque no les gustó, o porque no eran capaces para ella.

Pero, ¿por qué se siente placer o interés en ciertas ocupaciones y en otras no? Hay quienes sostienen que surge de la mera actualización de capacidades dormidas -placer funcional-, mientras que otros se adentran en explicaciones psicoanalíticas. Melanie Klein, por ejemplo, veía en las profesiones una actividad que tiende a la reparación inconciente de algún daño que en su fantasía la persona cree haber cometido. Según esto, alguien eligió ser ingeniero civil quizá porque en su infancia su padre le repetía siempre que había destruido el hogar, y ahora con su profesión de ingeniero podría reparar el error liberándose de la culpa.

Pablo Cazau. 2005.

Imágenes perdidas

A la mañana siguiente el hombre se levantó desperezándose, miró hacia el espejo de su habitación y acudió presuroso a peinarse y pasarse desodorante.
- Otro día de trabajo – pensó su esposa, que se quedó en la cama leyendo indolentemente una revista de modas.
Y así era, en efecto. Aunque a ellos les pareciese la cosa más natural del mundo, ciertamente la diaria tarea que desarrollaban ambos no dejaba de resultar curiosa. Nadie podía decir que higienizarse y acicalarse algunas veces por día frente al espejo fuese un trabajo. No una necesidad personal ni una actividad placentera, sino la gran tarea que daba sentido a sus vidas.
Cierta noche la mujer se quedó dormida, y no pudo cumplir su obligación de ir al espejo en el momento indicado.
Desesperado, el hombre le dijo que ello les haría perder sus empleos, y se quedaron abrazados esperando el despido fatal.
No muy lejos de allí, Madame Lacroix entró al dormitorio que compartía con su esposo, y cuando comenzaba a maquillarse frente al espejo, descubrió horrorizada que ya no se reflejaba su imagen.
La fuerte conmoción sufrida y la certidumbre de su esposo que su casa había sido embrujada fueron razones suficientes para destruirla y mudarse a otro lugar, lo más lejos de París.
Fue así que el hombre y la mujer de la habitación contigua perdieron definitivamente sus trabajos.
Pablo Cazau. Abril 2009.

lunes 17 de enero de 2011

Cómo nos miran los demás

¿Qué imagen nuestra miran los demás cuando estamos frente a ellos? ¿Nuestra imagen tal como aparece en una foto? ¿Nuestra imagen tal como la vemos en el espejo? ¿Ambas indistintamente?
Un simple experimento nos revela que la respuesta correcta es la primera. La imagen que nos devuelve el espejo es una imagen invertida respecto de un eje vertical, y no es lo que miran los demás, y por ello no se explica cómo nos miramos atentamente en el espejo antes de ir a una reunión: el espejo nos muestra el jopo hacia la derecha, pero los demás verán el jopo a la izquierda. El espejo nos muestra las palabras estampadas en la remera al revés, mientras que una foto las muestra al derecho.
Claro está que esto no se debe a propiedades mágicas del espejo o de la cámara, sino a leyes perfectamente estudiadas de la óptica geométrica. Por lo tanto, si antes de ir a una fiesta usted quiere ver realmente cómo lo verán los demás, mejor sáquese una foto o, más sencillo todavía, póngase frente a la webcam, porque ella le devolverá exactamente la imagen que verán los demás.
Pablo Cazau. Enero 2011.

Escapadas a Baradero y San Pedro

En la semana del 13 al 18 de Julio de 2009 visitamos durante tres días cada una las ciudades de Baradero y San Pedro, ubicadas en el norte de la provincia de Buenos Aires en el camino de la Capital Federal a Rosario. Ambas ciudades se encuentran a la vera de dependencias del Río Paraná.

Baradero.- Ofrece un Paseo del Puerto, museos, campings, un Aeroclub, un Autoclub, un Club de Pesca, otro de Regatas, un Balneario y un Tiro Federal, entre otros lugares de interés. En Baradero la gente se conoce tanto pero tanto que cuando Marta fue a comprar a Cheeky ropa para el nieto y no sabía el talle, la empleada le preguntó ¿Quién es el nene?

También quisimos ir al Museo de Automóviles Antiguos pero estaba cerrado, presumiblemente porque no habían pagado las patentes. Y finalmente en el hotel encontramos viejos grifos ingleses invertidos, de manera que el agua caliente se abría con la canilla derecha. Igual que los coches ingleses, que se manejan del mismo lado.

San Pedro.- Más desarrollada turísticamente, puede visitarse aquí el Puerto, la Casa Museo Fernando García Curten donde se exponen esculturas hechas con material de desecho, el Museo Paleontológico y varios otros museos y centros de cultura.

En el Museo Paleontológico se exponen los animales que hace dos millones de años habitaron la zona, incluyendo animales marinos de cuando hace ocho mil años buena parte de la provincia de Buenos Aires estaba cubierta por el Océano Atlántico. En la zona se descubrieron los restos de una manada de perezosos gigantes, un hecho inédito en la Argentina, porque los perezosos de tamaño normal están esparcidos por todos lados, especialmente en las oficinas públicas.

En el Caso Histórico de la ciudad la gran mayoría de las casas tienen una placa donde se informa sobre el propietario original, el estilo de construcción, el arquitecto y el año de construcción (1890, 1905, 1916, etcétera), lo que permite hacerse una idea de cómo fue creciendo la ciudad en torno al primitivo Convento de Franciscanos. La casa más antigua data de 1830, conservándose refaccionada tal como entonces.

San Pedro es famosa por su producción de naranjas y por las “ensaimadas”, un producto de panadería de forma circular y bastante carito por cierto.

A diferencia de Baradero, en San Pedro existen por todos los lugares cartelitos donde se prohíbe fumar, aunque misteriosamente en casi todas los bares y restaurantes hay siempre gente fumando.

Precios.- Respecto de los viáticos en ómnibus, viajar los 145 km de la ciudad de Buenos Aires a Baradero cuesta $28. Desde allí la media hora de viaje hasta San Pedro vale $7, y regresar desde San Pedro a Buenos Aires en un viaje de casi tres horas, otros $25.

En cuanto al alojamiento, hemos buscado lo más baratito que nos fue posible encontrar, y fue así que recalamos en el Residencial Center de Baradero y en el hotel Marconi de San Pedro, donde por una habitación para dos personas con TV cable y baño privado pagamos $100 por día, el primero con desayuno incluido.

Si de comer afuera se trata, en San Pedro recomendamos por calidad, atención y precio especialmente el Bar Butti (Mitre y Obligado) y La Posta (25 de Mayo 658). En el primero de ellos se destacan la ambientación y el espectáculo gratuito de tango y algo de folklore que ofrecen los jueves por la noche.

Aunque no lo hicimos, un paseo en lancha por la laguna San Pedro cuesta $22 “por persona”, y los “niños”, que no son personas, $10.

Pablo Cazau. Julio 2009.

Sobre nombres, apellidos y apodos

- Los imposibles no existen- dijo la señorita Cualquiera.

- ¡Protesto! ¡Aquí estoy!- se enojó el señor Imposible.

- ¡Pero es imposible!

- ¡Claro que soy yo! Lo único que me falta es que me ignore una cualquiera.

Si en lugar de ¡Eh, usted! nos llaman por nuestro nombre, uno se siente como más importante. El legendario Dale Carnegie, en "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas", ya decía que su propio nombre es el sonido más dulce que pueda escuchar una persona, a lo cual podemos agregar… salvo cuando a uno lo llaman para entrar en la sala de operaciones o para rendir un examen.

Un nombre, un apellido o un apodo no es parte esencial de la persona, pero suele decir algo acerca de ella.

El nombre propio.- Según un libro de Blanca Priotti (www.argentinapress.com 03-11-2008), en Buenos Aires se aceptan 13.800 nombres, y su autora relata que como en la lista no figuraba cierto nombre de varón, fue rechazado. El padre, luego de tener una seguidilla de hijas mujeres, había intentado llamar a su primer varón “Al fin carajo”. Claro que en la mencionada lista hay nombres muy raros y hasta decididamente tiernos y románticos como Mahuen Cuyén, para una niña, que en mapuche significa 'lluvia de luna'".

Un nombre sirve para calcular la edad de una persona porque está de moda en ciertas épocas. Así, Graciela debe tener más de 50 años, mientras que Jessica seguramente será más joven. Sin embargo, el nombre puede indicar cosas más trascendentales como los deseos paternos, y si nos empeñamos en cumplirlos tendrá en nosotros un efecto constituyente, o sea, seremos nuestro nombre. Se cuenta el caso del matrimonio que tuvo una hermosa niña a la que bautizaron Poupée, que en francés significa 'muñeca'. Hacia los dos años la pequeña entró inexplicablemente en un estado de coma profundo, comía y bebía mediante sondas, estaba rozagante y hasta ligeramente sonriente pero estaba inmóvil. Igual que una muñeca. Los padres obviamente se mostraron consternados pero, ¿acaso no delataron sus intenciones de tener una muñeca por hija al elegir tan peculiar nombre?

El apellido.- El apellido es un regalo de nuestros antepasados y es por tanto el portador de la tradición familiar. Solamente los humanos tenemos apellido, y hasta Dios carece de él ya que no tiene familia: Él fue el primero.

Hay personas que arrastran su apellido por la vida como una pesada piedra solamente porque su padre era famoso, o porque es demasiado complicado de pronunciar como el de mi amigo Iturrigoycoerrotaberricoechea, o porque puede generar, por una desafortunada combinación con el nombre, sarcásticas sonrisas, como Susana Horia o Teorino Latesta.

Un apellido no está asociado a un único significado: hay un Diego Maradona jugador de fútbol, pero hay otro Esteban Maradona mucho menos conocido. Uno fue la “mano de Dios” en el Mundial de México, y otro el “doctorcito Dios” de la selva formoseña cuyo día de su nacimiento, un 4 de julio de 1895, ha sido declarado en Argentina por ley Día Nacional del Médico Rural.

Algunos apellidos se limitaban a informar que uno es hijo de alguien (González es hijo de Gonzalo) y otros comunicaban el lugar de nacimiento (Aristóteles de Estagira o Heráclito de Efeso). En otros casos, pueden llegar a alterar sustancialmente la vida de una persona, como el caso ficticio del señor Zebatinski o el caso real del señor James Bond.

Isaac Asimov, en su historia "S de Zebatinski" relata que cierta vez un hombre fue a consultar a un experto para ver cómo podía resolver ciertos graves problemas que lo aquejaban. Luego de estudiar larga y sesudamente su caso, le informó que su vida cambiaría radicalmente si cambiaba una letra de su apellido. El señor Zebatinski, confundido pero sin otra solución, decidió finalmente reinscribir su apellido con S en lugar de Z. Fue así que sus siguientes trabajos de investigación en física empezaron a aparecer firmados por un tal Sebatinski, y fue también así que algún funcionario curioso empezó a remover el pasado de un personaje de tan curioso apellido. La exploración desenterró trabajos de investigación que hasta entonces habían pasado desapercibidos, y Sebatinski pudo alcanzar la gloria y el reconocimiento de la humanidad en breve tiempo. Algo así como la importancia de llamarse Ernesto (o Sebatinski, en este caso).

De la misma manera la vida de un señor real, ornitólogo él, llamado James Bond, cambió cuando se popularizó su nombre en las aventuras del superagente creado por Ian Fleming. Durante años este verdadero Bond tuvo permanentes problemas con su nombre en hoteles, aeropuertos, comisarías y cualquier lugar dondequiera tuviese que presentarse o identificarse, aunque también habrá tenido permanentes soluciones, si acaso se le hubiera acercado alguna señorita atraída por las resonancias épicas de su denominación social.

El apodo que elegimos.- Utilizamos este apodo cuando escribimos algo con un seudónimo, o cuando debemos elegir un nick en internet. Es el único nombre que elegimos libremente, y refleja lo que creemos ser, lo que quisiéramos ser, lo que queremos mostrar a los demás, lo que somos, lo que fuimos alguna vez o incluso lo que queremos ocultar de nosotros frente a los demás, cuando en Internet no osamos poner nuestro verdadero nombre para no hacernos responsables de algún desatino que publiquemos.

El apodo que nos eligieron.- Como los parientes, no los hemos elegido, y como ellos pueden resultarnos simpáticos u horribles. El apodo impuesto refleja cómo nos ven los demás, y aunque los rechacemos enérgicamente, siempre seguirán pronunciándose a nuestras espaldas. Un hombre era tan insoportable que lo llamaban 'terapia intensiva' porque no lo podía ver ni la familia, y a otro en el barrio lo habían bautizado 'aguarrás' porque de lejos parecía solvente. Podemos citar también el caso de una adolescente, de nombre Susana: en su casa la llamaban "Su", y se quejaba amargamente porque le habían sacado la parte "sana".

Por fin, además de los apodos permanentes los hay también ocasionales: el detetive Kojak elegía a quien llamar “gusano”, o si escuchamos por la calle que alguien grita ¡Che, idiota! quizás nos demos vuelta porque nos consideramos realmente idiotas, o simplemente queremos saber a qué idiota están llamando idiota.

Pablo Cazau. 2008.

lunes 10 de enero de 2011

Cómo desarmar una ojota




Pablo Cazau. Diciembre 2010.

La ciencia ficciòn como placer y evasión

Sensibilizado por el enigma que la realidad le plantea, el científico desarrolla una especie de impulso epistemofílico o placer por conocer, que alguna vez algún psicoanalista interpretó como el ansia inconciente de resolver el misterio de la propia sexualidad.
Pero será en la ciencia ficción donde aquel placer pase a un primer plano. Una obra de ficción busca deleitar, generar emociones, producir en el lector el mismo goce que puso el escritor cuando convertía sus fantasías en texto. Si sólo se tratara de informar o comunicar conocimiento bastaría con un resumen del argumento, y de allí el predominio de lo narrativo sobre lo explicativo. En la ciencia, en cambio, esto último es lo esencial.
Como despertadora de afectos, la ciencia ficción puede generar desde la ternura del extraterrestre de un Spielberg, hasta el horror de las pesadillas barrocas de un Lovecraft. Nos procura también un mundo lo suficientemente lejano en el espacio o en el tiempo como para quedar a prudencial distancia de las estrechas, aburridas o problemáticas coordenadas espacio temporales de la vida cotidiana. Para lograr este efecto en su plenitud no basta, desde ya, con cambiar los tiempos de algún thriller reemplazando sin más 1930 por 3910, la ametralladora por el rayo láser o Chicago por Marte. La auténtica ciencia ficción no se agota en ese lúdico propósito y es así que Borges, refiriéndose al autor de "Crónicas marcianas", dice que "hay autores que estampan una fecha venidera y no les creemos porque sabemos que se trata de una convención literaria; Bradbury en cambio escribe '2004' y sentimos la gravitación, la fatiga, la vasta y vaga acumulación del pasado". René Rebetez, un escritor colombiano, dijo una vez que la ciencia ficción es la cuarta dimensión de la literatura.
En suma: más allá de sus diferencias, la ciencia y la ciencia ficción, al igual que la filosofía, la religión, los mitos o el humor son especies de sueños individuales que tuvieron como destino la posibilidad de trascender de generación en generación, pasando a integrar, para bien o para mal, el patrimonio cultural de la humanidad.
Pablo Cazau. Noviembre 1991.

La seguridad insegura

-Todo un problema la seguridad– me dijo mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea.

-Mucho delincuente suelto- le dije.

-Nada de eso. Hablo del Airbus A330-200 que ayer desapareció en el Atlántico cuando iba para París. Era el avión más seguro del mundo.

Ya iba a contestarle, cuando me dijo:

-Lo más seguro son los aviones inseguros. Y si no mírelo a Charles Lindberg, que se cruzó el Atlántico hasta la Ciudad Luz en un avioncito de madera y tela, y encima estuvo durmiendo bastante rato sin tener piloto automático.

Acto seguido mi amigo se acordó que tenía que ir hasta Villa Crespo, se subió a un colectivo de la década del sesenta todo arruinado, mientras desde el estribo todo oxidado me gritaba:

-Con este sí que voy a llegar seguro.

Pablo Cazau. Junio 2009.

lunes 3 de enero de 2011

Seres vivos de arsénico



No hace muchos días (Infobae.com, 2/12/10), científicos de la NASA descubrieron una bacteria que crece y se desarrolla normalmente como cualquier otra, con la diferencia que en su ADN en lugar del clásico fósforo, presente en todos los seres vivos conocidos hasta ahora, posee arsénico, un elemento químico muy similar que las bacterias han utilizado en un lago con altas densidades de este elemento, considerado como un veneno potente si es ingerido por un animal. Se trata de elementos químicos muy similares a punto tal que pueden sustituirse en la molécula de ADN.

Imagine el lector un habitante de las llanuras que quiere construir su casa pero no existen más los clásicos ladrillos. Sin embargo, en las proximidades hay un enorme vertedero lleno de videocasetes que ya no sirven más. El paisano enseguida advierte la similitud entre el ladrillo y el videocasete y construye su casa con estos últimos sin problemas. Es lo mismo que hizo la bacteria: en el lago Mono en California, donde fue encontrada, no había fósforo pero se las arregló para utilizar arsénico, que había en grandes cantidades, y así construyó su estructura vital en base a él.

El descubrimiento fue calificado como revolucionario porque permitió entender que la vida puede desarrollarse con otros elementos químicos diferentes a los clásicos, que son el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno, el fósforo y el azufre. En este caso la nueva bacteria utilizó como bloque de construcción de la vida al arsénico en sustitución del fósforo, es decir, el clásico veneno que solía aparecer en los asesinatos de las novelas de Agatha Christie. Y si la vida puede crearse a partir de otros elementos, resulta más creíble que haya podido evolucionar en otros lugares del universo.

A partir de esta noticia, podría pensarse que otros elementos químicos propios de la maquinaria vital también podrían llegar a sustituirse. Si indagamos en la historia del pensamiento, hubieron en las últimas décadas historias de ciencia ficción, conjeturas de divulgadores científicos y hasta investigadores de renombre que plantearon la posibilidad de seres vivos con silicio en reemplazo del carbono, dado que ambos elementos tienen también muchas similitudes como el arsénico y el fósforo, por encontrarse próximos entre sí en la tabla periódica de Mendelelev y pertenecer a las mismas columnas verticales donde se agrupan elementos con similares propiedades. Esto puede verse en el fragmento de la tabla de elementos con que hemos ilustrado la presente nota. Sólo falta ahora que los científicos comiencen a cultivar bacterias en un medio donde hay escasez de los ladrillos llamados carbono, pero hay abundancia de los videcasetes llamados silicio, y ver qué sucede.

Pablo Cazau. Diciembre 2010.

Las leyes de Murphy

¿Quién no conoce la famosa ley de Edsel Murphy, que dice que si algo puede andar mal, es seguro que andará mal? ¿O el primer corolario de dicha ley debido a H. Snizel, quien descubrió que "si una cosa puede andar mal, andará mal pero precisamente durante la demostración"?
No hace mucho el ingeniero L. Lewin recopiló las variadas aplicaciones de la ley de Murphy a distintas áreas del conocimiento, como por ejemplo a la matemática: "Todas las constantes son variables", "En todo error de cálculo, si ha intervenido más de una persona, jamás aparecerá el culpable", o "en todo conjunto de cálculos, la cifra que aparece como más evidentemente correcta, estará equivocada". La ingeniería también tiene lo suyo: "Los planos originales serán destruidos por la máquina copiadora", o "Cuanto más cerca se esté de la terminación de un proyecto, tanto mayor será la necesidad de efectuar cambios de importancia". Y en el taller: "Toda herramienta se caerá donde produzca el daño mayor", "las piezas intercambiables no son intercambiables", "todo circuito de seguridad servirá para destruir el resto del aparato", o "toda falla aparece después de la inspección final".
El mismo Lewin reconoce que en este listado debían incluirse también otros ejemplos adicionales, pero ocurrió que se traspapelaron algunas notas, que serán invariablemente encontradas una vez publicado el presente artículo. Nosotros, sin embargo, alertados por la ley de Murphy, hemos tomado nuestros recaudos y pudimos rescatar para los lectores otras dos leyes: la ley de Gordon, según la cual "si no vale la pena hacer una investigación, es inútil hacerla bien", y la tercera ley de Parkinson, que proclama que "el progreso de la ciencia varía en proporción inversa al número de revistas que se publican".
He aquí algunas otras leyes:
Ley de Harrington: un escritorio limpio es señal de un cajón del escritorio desordenado.
Ley de Melnik: si logra tener éxito la primera vez, procure no mostrarse demasiado asombrado.
Ley de Herman: encontrar un culpable es casi tan bueno como encontrar una solución.
Ley de la productividad: cuando los jefes hablan sobre mejorar la productividad, nunca se refieren a ellos mismos.
Ley de Cazau: cuando el número de ensayos tiende a infinito, usted está en el camino equivocado.
Ley de Sosa: el grado de picazón que pueda aparecer en la espalda es directamente proporcional el largo de la extremidad de la persona que la sufre, imposibilitándole rascarse como uno realmente quisiera.
Pablo Cazau. Abril 2006.

Frases sobre la educación III

Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización. Bertrand Russell

Muchos creen estar pensando cuando están meramente reordenando sus prejuicios. David Bohm

Nadie es tan grande que no pueda aprender, ni tan pequeño que no pueda enseñar. Pindaro

Ninguno hay que no pueda ser maestro de otro en algo. Baltasar Gracián

No mires nada en un laboratorio de física. No huelas nada en un laboratorio de bioquímica. No pruebes nada en un laboratorio de química. No toques nada en un hospital. Pero sobre todo, nunca debes escuchar en una clase de filosofía. Anónimo

No se enseña bien sino lo que no se hace y quien no investiga no enseña a investigar. Santiago Ramón y Cajal

No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo. Galileo Galilei

Pobre discípulo en que no deja atrás a su maestro! Da Vinci

Podemos cambiar los patrones de vida familiar y de las instituciones educativas de tal manera que los niños al crecer sean personas más felices, pero ¿estamos seguros de que la gente feliz tiene más probabilidades de sobrevivir en el mundo de hoy? Skinner

Quien abre las puertas de una escuela, cierra una prisión. Victor Hugo

Quien quiera enseñarnos una verdad, que no nos la diga: que nos sitúe de modo que la descubramos nosotros. José Ortega y Gasset

Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé: cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué. Rudyard Kipling

Si cree que la educación es cara, prueba con la ignorancia. Derek Bok

Si planificas para un año, planta una semilla. Si para diez años, planta un árbol. Si para cien años, enseña al pueblo. Kuang Chung

Si quieres aprender, enseña. Cicerón

Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas. José Ortega y Gasset

Sólo las personas educadas son libres. Epicteto

Un tonto educado es más tonto que uno ignorante. Molière

Una buena educación es lo mejor después de una madre ambiciosa. Schulz

Yo no enseño a quien no se esfuerza por comprender. Confucio