Mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea no sólo se casó sino que también se reprodujo, y días pasados me habló de su experiencia como progenitor:
- La verdad es que siempre fui un padre ejemplar. Mis hijos siempre hicieron lo contrario de lo que yo les decía, y por eso siempre les fue muy bien. Si yo les decía que creyeran en la palabra de honor de los demás, ellos jamás le creyeron a nadie. Si yo les decía que nunca debían pagar coimas, ellos sacaban registros de conductor sin exámenes. Si yo les decía que increparan a los distraídos que no daban el asiento a las embarazadas, ellos adherían al "no te metás". Y si yo les decía que debían trabajar duro para tener plata, ellos acumulaban billetes sin mover un dedo.
- Y si no mire a nuestros políticos. Sus beneméritos progenitores siempre les decían que sean honrados, y mírelos ahora: están llenos de guita de origen incierto, tienen cuentas en Suiza y son dueños de hoteles en El Calafate. Qué tiempos aquellos. ¡Padres eran los de antes!
Pablo Cazau. Marzo 2010.
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