
Con apenas un día de diferencia han aparecido en los medios impresos dos artículos que podrían tener alguna relación entre sí. Uno fue titulado “En EEUU, Europa y China predomina Internet el desmedro de la TV” (eldiario24.com), y el otro “La desoladora TV argentina” (lanacion.com.ar). El primero se refiere a una estadística objetiva y el segundo a la opinión de un periodista.
Más específicamente, el primero señala que el 61% prefiere navegar por Internet, frente al 54% que elije la pantalla chica, porcentajes que no se cumplen en Latinoamérica, Asia, Oriente Medio y África. Agrega que en Internet la gran mayoría prefiere las redes sociales y una minoría la lectura de noticias. El segundo artículo refiere que la actual TV argentina se hunde en la mediocridad y el desprestigio, haciendo referencia a cuestiones tales como la “tinelización” de la televisión, los realitys shows, el lenguaje vulgar y la interminable repetición de las partes más escandalosas de otros programas.
¿Qué factores están generando la decadencia de la pantalla chica? He aquí algunas respuestas.
1) La culpa no es del chancho sino de quien le da de comer.- Conozco a una mujer muy culta e instruida que, cuando llega a su casa luego de trabajar todo el día, se pone a ver teleteatros en la televisión. “Cuando llego cansada lo único que quiero es entretenerme un rato”, alega en su defensa. En general, la gente prefiere ir de parranda en vez de ir al colegio porque el placer está en la diversión. Es así que la televisión ofrecerá aquello que da más rating, y, por lo tanto, más beneficios económicos. También insume menos gastos producir entretenimiento mediocre que entretenimiento de calidad.
2) La culpa es del chancho.- Conozco a un señor mayor muy exitoso en su trabajo como investigador e incansable lector de arte y ciencia. Él lo atribuye a que cuando era chico en su casa no había televisión ni Internet sino una enorme biblioteca. Así las cosas, el culpable de la decadencia de la televisión sería la televisión misma, incapaz de ofrecer una biblioteca en lugar de diversión barata. Pero claro, si ofrecen una biblioteca del tipo del canal de cable “Encuentros” el rating caerá vertiginosamente y con ello las ganancias, porque la gente buscará la diversión en Internet.
3) La cantidad de televisores y de computadoras conectadas a Internet.- Si conjeturamos que en lugares como Latinoamérica o África hay muchos más televisores que accesos a Internet, ello podría explicar por qué en esos lugares hay más televidentes que internautas. Si además imaginamos que en EEUU, Europa o China existe más o menos la misma proporción, habría que explicar por qué la gente allí prefiere Internet. Una de las muchas razones podría deberse a que al televidente le roban el tiempo, que vale oro: para ver lo que le interesa debe esperar otras noticias e interminables tandas publicitarias, mientras que en Internet puede ir directamente a lo que le interés con una rápida secuencia de clics.
Pablo Cazau. Enero 2011.
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