
Había una vez tres tortugas que se llamaban Cartuja, Maruja y Piruja.
Habían nacido y vivían en un extraño mundo poblado de triángulos, que cambiaba todos los años por obra y gracia de un destino que modificaba el mapa de la vida de los seres que allí habitaban. Así, el triángulo Pasión-Seguridad-Viajes se transformaba al año siguiente en otro como Tristeza-Belleza-Rutina.
Sin embargo, las tortugas tenían la opción, cada nuevo año, de mudarse al triángulo vecino si el nuevo que les tocaba no les satisfacía, pero sólo podían hacerlo a un triángulo contiguo.
Veamos la historia de Cartuja.
Ella había nacido en el triángulo Amor-Pasión-Dinero: sus padres eran ricos, la amaban mucho y ella tenía la pasión por coleccionar tortuguitas de juguete. Sin embargo, cuando comenzó su segundo año de vida cambió el mapa de la vida, y su triángulo se convirtió en Soledad-Rutina-Tristeza. No le gustó nada pero no podía saltar a otro triángulo mejor. Pensó que era obra del destino, y que estaba predestinada.
Veamos la historia de Maruja.
Habiendo nacido en el triángulo Viajes-Familia-Curiosidad, se pasó su primer año recorriendo en mundo con su familia y disfrutando de sus descubrimientos y las nuevas cosas que veía. Sin embargo, en el Año Nuevo de su segundo año su triángulo se convirtió en Codicia-Soledad-Rutina. No le gustó, e inmediatamente saltó al triángulo de al lado con el cual tenía un lado en común. Se quedó con la Soledad y la Rutina, pero optó por los Amigos. Y así pasó su segundo año.
Veamos por último la historia de Piruja.
Ella era más astuta que las demás, y cuando se iniciaba su segundo año de vida, se dio cuenta que podía saltar no sólo a triángulos con el mismo lado sino también a triángulos con un mismo vértice, con lo cual las opciones, que para Maruja eran apenas tres, para Piruja se habían elevado a doce. Y fue así que cierto Año Nuevo que le había tocado el triángulo Sufrimiento-Erotismo-Trabajo, saltó a otro triángulo que le gustaba más: Erotismo-Amor-Belleza. Se trataba de un triángulo con un solo vértice en común: el Erotismo.
Ya ancianitas, las tres tortugas se reunieron en un jardín a contarse sus vidas. Luego de escucharse mutuamente, llegaron a las siguientes enseñanzas para transmitir a sus hijas:
a) No aceptes sumisamente lo que ocurrirá el siguiente año: haz todo lo posible por lograr lo que quieres: elige. Nunca digas “¿Qué cosas nuevas me deparará este año el destino?”, y todas miraron a Cartuja.
b) Cada vez que comienza el año tienes la opción de cambiar tu destino, aunque dentro de los límites del nuevo plan de la vida. Di siempre: “¿Qué cosas quiero para mí este nuevo año?”, y Cartuja miró a Maruja, pero sobre todo a Piruja, que había tenido la vida más feliz de las tres.
Pablo Cazau. Mayo 2010.
(Historia inspirada en “Theorem of Waiting” -Teorema del querer-, una obra de la coreógrafa mexicana Cristina Maldonado).






