lunes 27 de septiembre de 2010

Nuestras cuatro ventanas



Joseph Luft y Harry Ingham plantean que los seres humanos tenemos cuatro aspectos llamados ventanas.

1) La ventana Pública, o sea, lo que sabemos de nosotros y mostramos a los demás. Por ejemplo “soy un tipo simpático y atento, y como tal me muestro con todos”, o “sé que a veces me enojo sin motivo y no tengo problemas en mostrarme así con los demás”.

2) La ventana Privada, o sea lo que sabemos de nosotros pero ocultamos a los demás. Por ejemplo “yo considero que mi suegro es un tipo insoportable pero siempre lo saludo muy afectuosamente”, o “quiero a mis hijos pero no se los demuestro”, o “sé que soy ingenuo pero me muestro como desconfiado”.

3) La ventana Ciega, o sea lo que ignoramos de nosotros pero los demás lo saben. Por ejemplo “soy agresivo y envidioso”, o “mi mujer me es infiel”.

4) La ventana Desconocida, o sea lo que ignoramos de nosotros y tampoco nadie lo sabe. Por ejemplo actos de heroísmo o de maldad de los que no nos creíamos capaces o habilidades dormidas que creíamos inexistentes hasta que se nos revelan a nosotros y a los demás al haberse dado las circunstancias para ello (por ejemplo las situaciones límite).

Pablo Cazau. Abril 2010.

Las palabras que preferimos usar

Utilizando el clásico buscador Google, días pasados me propuse averiguar qué palabras prefería utilizar más la gente que escribe en Internet en las páginas en español, y he aquí el resultado:

Palabras positivas Palabras negativas

79,7 millones AMOR 18.9 millones ODIO

73 millones AMIGO 12,2 millones ENEMIGO

180 millones VIDA 50,1 millones MUERTE

17,1 millones ALEGRIA 8,8 millones TRISTEZA

42,7 millones PAZ 52,4 millones GUERRA

Total: 392,5 millones Total: 142,4 millones

¿Será que la humanidad se viene salvando porque hay bastante más palabras positivas que negativas? La única excepción es la GUERRA, que supera a la PAZ. ¿Será por ello que en la historia de la humanidad las épocas de guerra fueron más habituales que las de paz? No creo que sea porque la guerra preocupe más que la paz, ya que las otras palabras negativas también estarían en mayoría.

Pablo Cazau. Abril 2010.

Un cafecito por favor

Mucha gente en el mundo lo asocia con un buen desayuno, con un pequeño placer en el trabajo, con una reunión de amigos, con una primera cita amorosa o como el compañero fiel para la soledad.

Según un artículo publicado en La Nación firmado por Juan Manuel Ríos (Buenos Aires, 7-8-10), dentro de un consumo moderado de 2 a 4 tazas diarias, es altamente beneficioso para la salud: 1) aumenta el rendimiento mental debido a la cafeína, 2) reduce el riesgo de diabetes tipo 2, el cáncer de hígado y el Alzheimer, 3) el potasio que contiene es esencial para la correcta contracción muscular y el corazón, 4) el poder antioxidante de sus ácidos fenólicos reduce el riesgo de alteraciones en el organismo, a veces serias, 5) permite asimilar mejor las grasas y, 5) tomado sin azúcar, no aumenta el peso por sus bajas calorías.

Sin embargo cabe la pregunta sobre cuándo es malo el café. Al respecto, el DSM-IV (una importante clasificación internacional de trastornos mentales) incluye algunos trastornos relacionados con la cafeína, entre los cuales se destaca especialmente la “Intoxicación por Cafeína”. Para saber si uno está intoxicado, debe repasar los siguientes criterios: A) Ha consumido recientemente más de 250 mg (2-3 tazas); B) Padece cinco o más de los siguientes signos: inquietud, nerviosismo, excitación, insomnio, enrojecimiento facial, diuresis, alteraciones digestivas, contracciones musculares, pensamiento acelerado, taquicardia o arritmia cardíaca, sensación de infatigabilidad, y agitación psicomotora; C) Los signos del punto anterior causan malestar significativo en lo laboral, lo social u otras actividades; y D) Los signos no son adjudicables a otra enfermedad física o mental (como por ejemplo a un Trastorno de Ansiedad).

Tomo café desde hace mucho tiempo, pero en los últimos años he formado un hábito: a la mañana temprano me desayuno con un café doble con sacarina y luego, durante todo el día, a medida que lo consumo voy agregándole simplemente agua. A la noche ya estoy tomando un café muy diluido pero igual lo sigo disfrutando. Y no llegué a las dosis perjudiciales.

Pablo Cazau. Agosto 2010.

lunes 20 de septiembre de 2010

Asamblea de personalidades


Como todos los años, ayer tuvo lugar la Asamblea Ordinaria de las diferentes personalidades del señor José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea, a los efectos de planificar qué rumbo tomaría su vida el próximo periodo anual. He aquí un resumen de lo sucedido, extraído del libro de actas.

Personalidad Jefe = En representación del señor José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea queda abierta esta Asamblea para escuchar las distintas propuestas que quieran hacer, y decidir entre todos por mayoría al respecto.

Personalidad Hedonista = Este año yo quisiera tener mayor participación en las actividades del señor.

(Acto seguido se manifestaron de acuerdo a viva voz las personalidades Erótica, Rapera, Infantil, Adicta y Femenina del señor José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea).

Personalidad Trabajadora = ¡No estoy de acuerdo! No voy a bancar todo el año los gastos de esta gente en gatos de lujo, chocolatines, fasos de marihuana, lencería erótica e internaciones para rehabilitación. ¡Me opongo!

Personalidad Depresiva = Coincido. No tengo ganas de aguantar el despelote que harán estas personas.

Personalidad Seria = Estoy de acuerdo. Yo menos. ¿Qué dirán los demás? Es un bochorno.

Personalidad Ladrona = No se preocupen que yo podré bancar todos los gastos.

(A continuación la personalidad Rapera se puso a bailar sobre la mesa en señal de protesta, mientras la personalidad Adicta se fumaba un porro y la personalidad Obsesiva seguía en silencio acomodando los papeles y barriendo el piso).

Personalidad Jefe = ¡Orden en la sala señores! Por ahora aquí mando yo.

(Entra precipitadamente la personalidad Chusma que había ido a espiar la Asamblea de la sala vecina, diciendo que se estaban quejando por el ruido que hacían aquí).

Personalidad Hedonista = Puesto que somos mayoría, me propongo para ocupar este año el lugar de la Personalidad Jefe, quien podrá tomarse un merecido descanso.

En resumen: ese año mi amigo José ya no pudo tener control sobre sus actos, y en diciembre los familiares tuvieron que internarlo en un centro de rehabilitación donde los psicólogos se abocaron a la tarea de hablar con la Personalidad Jefe conminándola a retomar el control de su persona.

Pablo Cazau. Setiembre 2010.

El cambalache de los boy scouts

Cuando Discépolo escribió su “Cambalache” no descubrió nada nuevo, porque aquello de “todo es igual, nada es mejor” valió también para los siglos anteriores de la humanidad. En todo caso, tuvo la osadía de proclamar pública y masivamente lo que pocos querían denunciar.

La tanguera letra del autor fue adquiriendo cada vez mayor vigencia a medida que avanzaban las décadas del siglo XX. Al menos en Argentina la gente se fue volviendo más egoísta e individualista y menos altruista y solidaria, como se aprecia en los más intrascendentes actos de la vida cotidiana.

Días pasados viajé en un colectivo donde la mitad de los asientos estaban ocupados por una banda femenina de boy-scouts, o sea, de girl-scouts, mientras algunas ancianas permanecían paradas. Mi mujer les pidió que dejaran su asiento a las ancianas, y se levantaron solícitamente a cederles el asiento. Incidentalmente agrego que quedó un asiento vacío, que mi mujer aprovechó para sentarse ella misma, ya que a veces se siente vieja. Nadie supo que esa noche íbamos a bailar a la murga.

Hoy podemos esperar lo peor de la gente, pero… ¡de los boy-scouts!, porque ellos son para el imaginario popular un dechado de virtudes solidarias. Sin embargo, aquel día o estaban de franco y no tenían obligación de ayudar, o bien entre sus mandamientos figuraba aquello de ayudar a ciegos a cruzar la calle pero nada decía de darles el asiento.

Pablo Cazau. Julio 2010.

De Aristóteles a Sherlock Holmes

La estructura del relato apela a una cierta lógica, que fuera sistematizada hace más de 2.000 años por el genial Aristóteles, pero que es la misma lógica que usamos todos nosotros en la vida cotidiana... Y que también empleamos para descifrar el misterio policial.

Ni siquiera la condición de sacerdote de ciertos héroes detectivescos hace que estos no se guíen más por la fe que por la razón. De hecho, el padre Brown de Chesterton pone el mismo empeño en descubrir al asesino que ponía Santo Tomás de Aquino en demostrar racionalmente la existencia de Dios, o que pone cierto monje benedictino metido a detective en resolver otros enigmas en la atrapante novela "El nombre de la rosa", de Umberto Eco.
Como vemos, los métodos son muy diversos, pero sin embargo todos encajan dentro del esquema aristotélico de hace 2.000 años: ningún detective puede prescindir de los dos grandes tipos de razonamiento explicitados en el "Organon" por el filósofo griego, y que son la inducción y la deducción.
Modernamente, se tiende a considerar que la inducción es un razonamiento con conclusión probable, y la deducción un razonamiento con conclusión necesaria. En el esquema siguiente tenemos los ejemplos respectivos, aplicados ambos a una trama policial.

RAZONAMIENTO INDUCTIVO

Muchos matan por celos

A era muy celoso

(Por lo tanto)

A es el asesino.

RAZONAMIENTO DEDUCTIVO

Los únicos sospechosos son A-B-C

B y C tienen coartadas probadas

(Por lo tanto)

A es el asesino

Ambos razonamientos llegan a la misma conclusión, aunque por caminos inferenciales distintos. En el caso inductivo, el lector podrá darse cuenta que la conclusión es tan sólo probable, mientras que en segundo caso es necesaria, forzosa, y por ello lo calificamos como deductivo. Incidentalmente, el primero gira en torno al móvil, y el segundo alrededor de la oportunidad.

Ambos tipos de razonamiento tienen la finalidad de ir guiando poco a poco al detective hacia la solución final.

El lector podrá replicar: pero si en la deducción hemos llegado a una conclusión necesaria (A es el asesino), para qué tenemos que usar también la inducción? ¿No es la deducción algo más fuerte y seguro que la inducción? Bueno, las cosas no son tan fáciles, y la pregunta parte de suponer que 'necesario' y 'verdadero' es lo mismo. La deducción no puede establecer que la conclusión es verdadera, sino sólo que SI las premisas son verdaderas, entonces necesariamente la conclusión también lo es. En otras palabras, la verdad de la conclusión depende de la verdad de las premisas En el ejemplo indicado hay, en la deducción, al menos una premisa tácita: la de que se cometió un asesinato, y no fue ni suicidio ni accidente. Es así que si se hubiese cometido un suicidio, la conclusión es falsa, y si se hubiese cometido asesinato, la conclusión es verdadera, con lo cual la verdad de la conclusión depende simplemente de cuáles son las premisas de las cuales estamos partiendo. Esto es lo que no hace tan ciento por ciento confiable un razonamiento deductivo a pesar de la necesariedad de la conclusión, una necesariedad siempre relativa a las premisas.

Si las premisas son todas verdaderas, entonces ¡bárbaro!, la conclusión también lo es y hemos descubierto que A es el asesino. Paradójicamente, también podemos concluir -siempre siguiendo un razonamiento válido- una verdad partiendo de premisas falsas. "Fácil es construir falsas filosofías sobre los datos del universo", meditaba el padre Brown en uno de los cuentos de Chesterton, con lo cual buscaba decirnos que los mismos hechos pueden ser explicados desde distintas premisas o teorías, incluso siendo muchas de ellas falsas y hasta con razonamientos equivocados. Concretamente, puedo concluir acertadamente que A es el asesino aunque parta de premisas falsas o utilice razonamientos inválidos. Cierta vez Agatha Christie se había enojado porque su esposo, el arqueólogo Max Mallowan, había acertado enseguida quién era el asesino de su novela...siguiendo un razonamiento errado.

Copi (1974) cita por ejemplo las llamadas paradojas de la implicación material que, traducidas al castellano, significan que paradójicamente podemos deducir correctamente un enunciado verdadero a partir de cualquier enunciado: podemos concluir que si A es en verdad el asesino, entonces 'A es el asesino' se concluye a partir de la premisa 'la luna está hecha de queso blanco'.

No es la intención de este artículo seguir profundizando en implicaciones lógicas. Lo dicho anteriormente sirve simplemente para entender que, en cualquier ámbito de la vida y también en la resolución de misterios policiales, uno puede ser muy lógico pero también estar muy equivocado con respecto a lo que efectivamente ocurrió en la realidad. Los científicos suelen edificar teorías lógicamente inobjetables, mediante razonamientos totalmente válidos, pero que sin embargo no explicaban cómo eran realmente los hechos. La lógica es una herramienta indispensable, pero requiere la comprobación en la realidad, de allí la importancia de las pruebas empíricas para demostrar un delito. Esto no quiere decir que muchas veces un jurado quede convencido con simples pruebas lógicas, con simples argumentaciones incluso incorrectas pero con apariencia de válidas, dejando en segundo plano las pruebas empíricas. Un abogado defensor -esto en la realidad, no en la ficción- había logrado convencer al jurado de la inocencia del asesino que mató a sus padres, recurriendo al argumento de la compasión: "No lo condenen. El pobrecito quedó huérfano".

Siempre es posible sostener nuestra creencia mediante razonamientos adecuados, y esto viene a mostrar que si a seguro se lo llevaron preso, probable anda con libertad condicional, y entonces ni el argumento seguro (la deducción) ni el probable (la inducción) prueban obligadamente la identidad del criminal, pero sí, como dijimos, son caminos que van guiando poco a poco al detective hacia la búsqueda de ciertas pruebas y la resolución final del misterio.

Existe en la literatura policial un ejemplo, creo que único, que muestra descarnadamente la estructura del relato de misterio y su trama lógica. Se trata de la novela "El almirante flotante", escrita por autores de renombre, entre ellos G K Chesterton, A Christie y D Sayers, y donde cada uno fue escribiendo un capítulo a la novela sobre la base de una solución por él imaginada, y al mismo tiempo agregando nuevos datos. Quien tenía que escribir el capítulo siguiente debía basarse en los hechos anteriores y proponer él mismo su solución, desconociendo la precedente (que, por lo demás, no figuraba escrita). Por supuesto que la novela completa tiene como solución la que le dio el escritor del último capítulo, ardua labor la de este hombre que tuvo que compatibilizar con su respuesta todos los datos provenientes de teorías anteriores.

Como curiosidad, al final del libro figuran las distintas soluciones parciales que fueron dando los autores. Perpleja ante estos resultados, Dorothy Sayers no pudo menos que decir en el prólogo de la novela: "Es entretenido y aleccionador observar el número asombroso de interpretaciones diferentes que pueden concebirse, para dar cuenta de los hechos más simples".

El gusto por el género policial tiene una gran parte del gusto por razonar. ¿Y porqué nos gusta razonar? Hay quienes han ensayado explicaciones psicoanalíticas bastante exóticas, como por ejemplo que el placer de pensar deriva que la necesidad infantil de averiguar porqué el pene cambia de tamaño en determinadas circunstancias. Este hecho asombroso para el niño sería uno de los motivos que lo impulsan, cuando grande, a resolver enigmas recurriendo al procedimiento hipotético-deductivo, central en la ciencia y la investigación policial.

Pablo Cazau. Agosto 1996.

Bibliografía consultada

Copi I (1974) Introducción a la lógica. Buenos Aires: Eudeba, 15° edición.

Nota: Esta nota es un fragmento de un artículo publicado en Agony Column, Anuario del Círculo Holmes 2002-2003, editado por la Asociación Amigos de Sherlock Holmes, Barcelona, España.

lunes 13 de septiembre de 2010

Orinoterapia

La orinoterapia es un procedimiento médico alternativo que según sus defensores cura enfermedades y hace sentir mejor a la persona. Incluso hasta se podría tomar en un vaso de whisky en un boliche y nadie se daría cuenta, desde que tienen el mismo color. Simplemente habría que permanecer algo alejado por el olor.

Como muchas medicinas alternativas, no existen estudios científicos serios que hayan comprobado sus benéficos efectos. El hecho de que hayamos escuchado que algunas personas beben su propia orina durante años y que desde entonces se sienten mejor no es prueba suficiente. Pero, ¿por qué no se hacen estos estudios, que pueden ser caros? Por la sencilla razón que ningún laboratorio invertiría en investigar esta cuestión porque… no es vendible: la gente dispone de su medicamento todos los días y sin tener que ir a buscarlo a ningún lugar.

Sin embargo, en un documental de la TV cable ya se mostró a un médico pícaro que propone a sus pacientes tomarles su propia orina e inyectárselas por vía intramuscular, por lo cual, por supuesto, cobra el servicio, cuando en realidad no hay gran diferencia entre ingerir un medicamento por vía oral o por otra vía.

Algunos han dicho que la orinoterapia es un acto de canibalismo, o mejor dicho de autocanibalismo, pero en este sentido somos todos autocaníbales desde que continuamente estamos destruyendo nuestros propios carbohidratos, lípidos y proteínas para alimentarnos a nosotros mismos con aquellos nuestros propios productos.

Sería bueno que algún investigador se decidiese a realizar estudios serios sobre el tema que apuntaran a demostrar no solamente la eficacia o no de la orina, sino también a explicar por qué ocurre ese resultado.

Pablo Cazau. Setiembre 2010.

Cuidado con las notebook Compaq de Hewlett-Packard

Te la hago corta. Mi mujer se compró hace un par de años una Notebook de Hewlett-Packard. A los tres meses falló y luego de interminables trámites que desembocaron en una denuncia ante Defensa del Consumidor, la empresa finalmente accedió a entregar una máquina nueva tras revelar a regañadientes cuál era su domicilio aquí en Buenos Aires, en la calle Luis M. Campos.

Pero esto es meramente anecdótico al lado de lo que vino después.

Al año, la nueva máquina empezó a recalentar y se apagaba cuando la prendías. Habiendo vencido la garantía, intentamos hacerla arreglar pero el técnico nos dijo con cara de velorio que ese modelo, el Compaq Presario de la serie V3000 había venido fallado de fábrica y la enorme mayoría de los equipos se quemaba al año o año y medio. El asunto no tenía ninguna solución definitiva, y nos recomendó, aunque no con esa palabra, que estafáramos a otro: “véndala lo antes posible”. Aclaramos que Compaq es la segunda marca de Hewlett-Packard.

Alarmada, mi mujer le dijo que su hijo se había hecho traer de EEUU una Compaq a mitad de precio, a lo cual el técnico le dijo que ese equipo probablemente no tendría problemas porque se vendía al público estadounidense, y que las series falladas como la V3000 iban todas para el tercer mundo.

Cada vez estoy más convencido que HP no significa precisamente Hewlett-Packard.

Pablo Cazau. Agosto 2010.

Frases sobre la política

A los diplomáticos no les gusta decir lo que piensan, y a los políticos, no les gusta pensar lo que dicen. Peter Ustinov

Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado. Alberto Moravia

El ansia de poder no tiene sus raíces en la fuerza, sino en la debilidad. Erich Fromm

El castigo de los malos gobernantes es que se los juzgue peores de lo que son. Joubert

El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación. Otto von Bismarck

En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza. Confucio

Es más fácil hacer leyes que gobernar. Leon Tolstoi

La corrupción raras veces comienza por el pueblo. Montesquieu

La dictadura es el sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio. Enrique Jardiel Porcela

La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua. Ambrose Bierce

La guerra es una masacre entre gente que no se conoce para provecho de gente que sí se conoce pero que no se masacra. Paul Valèry

Lo peor de las democracias es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras. Ruy Barbosa

Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí. Thomas Jefferson

Nadie ama a su patria porque sea grande, sino porque es suya. Séneca

Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento. Lincoln

Política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a los unos de los otros. Noel Clarasó

Por malo que sea un gobierno, hay algo peor, y es la supresión del gobierno. Hippolyte Taine

Se ha alcanzado la excelencia como líder cuando la gente lo sigue a uno a todas partes, aunque sólo sea por curiosidad. Colin Powell

Un estado está bien gobernado cuando los ciudadanos obedecen a los magistrados, y éstos a las leyes. Solón

Un partido político es la locura de muchos en beneficio de unos pocos. Alexander Pope

lunes 6 de septiembre de 2010

El trastorno por acumulación compulsiva

Todos conocemos a alguien que acumula cosas inservibles como trozos retorcidos de metal, papeles o cartones viejos. Incluso tengo un amigo mecánico que acumula acumuladores. Esto ya ha comenzado a llamarse “Trastorno de Acumulación Compulsiva”, y hasta hay quienes ya piensan en incluirlo en la lista internacional DSM de enfermedades mentales. A los acumuladores no les importa el desorden y la suciedad que genera su conducta, porque perder las cosas acumuladas les produce gran angustia.

Los coleccionistas son una especie de acumuladores, con la diferencia que lo que guardan lo preservan del polvo, la lluvia y la humedad, tratando sus objetos como pequeñas joyas aún cuando puedan ser también cosas inservibles. Claro que también hay otros tipos de acumuladores más exóticos, como aquel japonés que guardaba desde hacía años en su casa los cadáveres de su madre y su esposa.

De lo que no se habla tanto es, sin embargo, de una clase muy especial de acumuladores compulsivos: los que no pueden evitar acumular más y más poder, sea económico, político, religioso, territorial o lo que fuere. Gastan toda su energía en aumentar incesantemente su poder, sin percatarse demasiado que es tan efímero como la vida.

En efecto, cualquier persona normal puede acumular dinero para ahorrar o invertir para un futuro mejor, pero llega un momento en que puede perder el control y seguir acumulando aquello que NO necesita: tal el caso de los enfermos de poder. Si una persona término medio tiene 200 millones de dólares, por lo menos la mitad no los necesita, pero los millonarios sí, incluso aunque digan que no lo necesitan ya que no se desprenden del excedente.

Algunos de estos acumuladores utilizan su poder económico para obtener poder político, como cierto jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y otros su poder político para incrementar su poder económico, como aquel famoso presidente argentino que a medida que acumulaba dinero iban desapareciendo sus legendarias y mediáticas patillas. Fue lo único que dejó de acumular.

Ninguno de ellos tiene conciencia de enfermedad. Todo lo contrario: consideran que su virtuosa adicción son la manifestación de una inteligencia superior, lo cual alimenta permanentemente su autoestima. Y ya lo dijo Jung: quien necesita sentirse superior es porque por dentro se siente inferior.

Los acumuladores de poder han llegado a acumular tanto que tienen la influencia suficiente como para pagarles a aquellos que osaren incluir algún “Trastorno por Acumulación de Poder” en algún manual psiquiátrico escrito por algún médico que padece acumulación compulsiva de dinero.

Pablo Cazau. Agosto 2010.

Entornos informáticos amigables

Décadas atrás, cuando el acceso a las computadoras comenzó a masificarse, llegaron un montón de usuarios que no tenían formación como programadores y muchos de ellos eran verdaderos novatos. Ello obligó a las empresas que ofrecían esos servicios a generar lo que por entonces se llamó “entornos amigables”, es decir comprensibles o fáciles de entender además de más veloces, simples y estéticamente agradables.

Pasos de gigante dados en tal sentido fueron las famosas ventanas de Microsoft (“Windows” significa ventanas) y la creación del mouse: el usuario ya no tenía que escribir interminables y aburridas líneas de programación, y ahora podía navegar por la pantalla abriendo y cerrando ventanas, movilizando el puntero y el cursor mediante movimientos de muñeca, ejecutando acciones con clics izquierdos y eligiendo qué cosas se podían hacer en cada punto de la pantalla mediante los clics derechos que abrían menús contextuales.

Microsoft continuó por años su tarea de mejorar los entornos amigables como pudo apreciarse en programas como el Internet Explorer y sitios web como MSN y Hotmail. Paralelamente Yahoo y AOL, entre otros gigantes de Internet, seguían el mismo camino.

Sin embargo, la llegada de Google constituyó un punto de inflexión y un enorme desafío para Microsoft al tener que competir con entornos amigables inéditos y mucho mejores a los que venía ofreciendo Billy Gates. La gente entendía mucho más rápido un servicio de Google que uno de Microsoft, quedando éste último cada vez más rezagado en la tarea de conquistar usuarios. ¿Qué problemas tenía Microsoft y cuál fue la solución que implementó para intentar resolverlo? Vayamos por partes.

El problema central era que Microsoft había quedado prisionera de su propia complejidad: al intentar simplificar las cosas en un contexto que ya era complejo, en lugar de disipar la complejidad la aumentaba. Por ejemplo, había dos cuentas diferentes de usuario (Msn y Hotmail), lo que introducía confusión. Además, el usuario debía tener una gran paciencia para terminar de comprender el funcionamiento de MSN Groups, por citar un ejemplo, y una paciencia mayor para administrar estos Grupos.

En cambio Google no estaba encadenado a una tradición: tanto los programadores como los usuarios partían desde cero, y desde este cero habían logrado hacer las cosas mucho más fáciles. Hasta resultaban más sencillas de entender las ayudas on line, no basadas en aparatosos manuales sino en instrucciones breves, precisas y claras.

Lo único sencillo que implementó Microsoft fue la solución: copiarse de Google, aunque todavía hoy sigue estando siempre un paso atrás del nuevo gigante de Mountain View. Así, si Google presentaba los registros de búsqueda en un estándar de cuatro líneas, detrás aparecía el Bing de Microsoft haciendo lo mismo. Si Google presentaba en su Gmail la leyenda “Enhorabuena, no tienes spam”, venía detrás Hotmail con la leyenda “¡Hurra! No tienes correo no deseado”, y así sucesivamente. También puede respirarse la sutil influencia del entorno Google en las recientes modificaciones realizadas por Microsoft en su servicio de almacenamiento Skydrive, hoy reducido a dos enlaces: Office y Fotos.

Hoy en día Microsoft y Yahoo, otro persistente copiador, siguen detrás de Google, por ahora el único verdadero gigante en materia de entornos amigables.

Pablo Cazau. Agosto 2010.

El caso Fibertel: la ilusión de las alternativas

Ya en la década del 60 Watzlawick y otros denunciaban la ilusión de creer que existen únicamente dos alternativas para elegir: o la gente está con el gobierno o con Fibertel, o con el gobierno o con el diario Clarín, o con el gobierno o con la oposición. El truco no es novedoso y existió siempre en la historia de la humanidad: basta pensar en las épocas en que las personas se veían forzadas a pensar que había solamente dos elecciones (católico o hereje, capitalista o comunista, etc) quedando así cercenada gravemente su libertad.

Está claro que en la actual Argentina ni el gobierno, ni la oposición, ni Clarín ni Fibertel están con la gente, porque en el fondo se trata de buscadores de poder económico y/o político que lo único que tal vez tengan en común es la estrategia de engañar a la población forzándolos a elegir entre solamente dos alternativas. Una de las maneras de inducir esta creencia consiste por ejemplo en reunir un puñado de personas que arman un piquete supuestamente espontáneo en las calles con pancartas que defienden a Fibertel. Y la gente se ve inducida a solidarizarse con ellos por la humana tendencia a la imitación.

Digo la gente y no el pueblo para que no se piense que elegí la posición del gobierno. Digo la gente y no los usuarios para que no se piense que elegí la posición de Fibertel. Toda esa gente, digo, son los millones de argentinos que a diario se ven en el medio de una balacera y que, para protegerse, corren a refugiarse en una u otra trinchera sin crear un espacio propio para defenderse.

Así como hace más de 2000 años Aristóteles proclamaba en su Organon que dos juicios opuestos pueden ser ambos falsos, hoy también puede sostenerse que dos posturas opuestas pueden ser ambas antigente. El truco de las alternativas crea la ilusión que si una postura es antigente, la otra estará forzosamente defendiendo a la gente.

Pablo Cazau. Agosto 2010.