lunes 22 de febrero de 2010

La Tierra sin ricos

¿Qué pasaría si mañana desapareciesen todos los ricos de la Tierra? Seguramente la cuestión traería sus costos y beneficios.

En la Argentina ya no tendríamos gobernantes, porque todos ellos eran ricos.

Los pobres invadirían las mansiones de los millonarios y harían asados en el living con los pisos de madera, como ya alguna vez parece haber ocurrido en el legendario refugio Warnes, aquel edificio abandonado e invadido por los pobres en Buenos Aires. También arrojarían por la ventana los secarropas y secavajillas por no saber para qué sirven esos aparatos.

Las señoras pobres saldrían a pasear guardando en sus carteras Louis Vuitton los choripanes y los chipás para merendar en los countrys abandonados. La gente almacenaría las papas en valijas Sansonite, y en los carnavales se divertirían arrojando perfumes Lancome.

La gente dejaría de comprar cosas inútiles, otrora atributo de los ricos.

Muchísima gente, incluyendo los empleados de las multinacionales, quedarían sin trabajo, no podrían pagar alquileres y ocuparían las casonas de los dueños de las multinacionales. Se apropiarían de los Mercedes Benz y Ferraris de los ricos hasta terminar la nafta, que no podrían reponer por haber desaparecido los empresarios petroleros.

Luego de haber saqueado los hipermercados de los ricos, la gente comenzaría comprar en el almacén, y cuando se les acabara la poca plata que tienen, comenzaría la economía del trueque. A pesar de haber desaparecido los ricos, seguiría habiendo gente sin saber qué hacer con la plata.

Desaparecerían empleos tales como personal trainer, chofer de limousine, gatos de lujo y viudas negras.

La gente seguiría usando el Windows porque, aunque hubiese desaparecido Billy Gates, continuarían obteniendo copias piratas.

Al desaparecer los ricos ya nadie tendría que soportar a personajes como Madonna, Silvio Berlusconi o los dueños de los carteles de la droga o la Cosa Nostra.

La gente de aburriría porque ya no habría programas de chismes sobre ricos y famosos. Tampoco tendrían a nadie a quien envidiar, salvo a los que hayan conseguido usurpar la mansión más grande porque tendrían en los jardines los gallineros más extensos.

Muchos pobres seguirían descansando debajo de los árboles o tomando sol en las plazas, otrora el sueño que muchos ricos habían planificado para su vejez.

Los pobres comenzarían a robarse entre ellos, al no poder robarles a los ricos ni ser robados por éstos. Dejarían de existir las cárceles, instituciones alguna vez creadas por los ricos para que algunos pobres vigilen a otros pobres.

Las ciudades se convertirían en gigantescas comunidades autosuficientes similares a las colonias menonitas. La gente criaría chanchos en los balcones y tendría sus propias huertas al haber desaparecido los grandes terratenientes agropecuarios que antes les vendían sus productos.

Sin embargo, a no desesperar. Poco a poco irían apareciendo algunos pobres codiciosos y hábiles para los negocios, y cien años después de la desaparición de los ricos el mundo volvería a poblarse de millonarios, sea porque algunos comenzarían a trabajar catorce horas por día, sea porque otros comenzarían a producir más de lo que consumen vendiendo el excedente a buen precio, sea porque otros venderían la misma propiedad a varios pobres, sea porque otros tantos venderían medicamentos truchos fabricados con almidón y colorantes.

Pablo Cazau. Enero 2010.

Errare humanum est

Puerta de acceso a los misterios del inconciente según Freud, compañero inseparable del ensayo según las teorías del ensayo-error, prueba definitiva de una inteligencia en desarrollo según Piaget, pesadilla del perfeccionista, o indeseable producto del azar, el error no ha pasado nunca desapercibido en las reflexiones humanas, desde las más filosóficas a las más prosaicas. Hasta se ha equiparado error con injusticia cuando se habla de error judicial, o error con falsedad cuando se trata de teorías equivocadas, o error con experiencia: Oscar Wilde decía que 'experiencia' es el nombre que la ciencia le da a sus errores.

El error ocurre cuando se ha intentado algo y no ha resultado, o cuando no se ha intentado algo, habida cuenta que solemos arrepentirnos de lo que no hicimos, más de lo que hicimos.

El hombre debe enfrentar en la vida tres clases de problemas: a) los problemas fáciles, en los cuales nunca se equivoca, como por ejemplo el problema de cómo incorporar aire para respirar. Las actividades automáticas y los reflejos caen bajo esta denominación, y si alguien se equivoca en la respiración habrá sido por haber intentado guiar el proceso en forma reflexiva y conciente. El instinto no se equivoca; b) los problemas definitivamente insolubles, como por ejemplo que un oligofrénico entienda la teoría de la relatividad de Einstein; c) los problemas que presentan cierta dificultad y que intentamos resolver: he aquí el auténtico campo fértil para el error.

No hay respuestas acertadas o erradas, sino respuestas más acertadas o más erradas. Incluso más: un error puede ser un acierto. Piaget ha dicho que las respuestas equivocadas de los niños hablan a las claras que en ese momento están en un periodo crítico, construyendo una nueva estructura inteligente sobre la base de las anteriores, con lo cual un error se convierte en un logro. Popper mismo había dicho una vez que todo nuestro conocimiento sólo puede aumentar a través de la corrección de nuestros errores. Mutatis mutandis, es lo que sucede cuando el ingeniero fabrica una nueva máquina que irá a perfeccionar a la anterior: si es tan importante probarla es porque, en ese periodo crítico, es cuando más aumentan las probabilidades que la máquina se equivoque.

Y hay más curiosidades: varios errores juntos pueden formar un acierto al compensarse mutuamente, como cuando el quiosquero nos da caramelos de más y nosotros le pagamos de más sin que ninguno se haya dado cuenta.

Pisando los sesenta, muchos se aombran de mi ‘vista perfecta’: no uso anteojos, veo perfectamente de lejos y de cerca y leo la letra muy chica. Claro que nadie sabe que este acierto es la suma de dos errores invisibles: en un ojo tengo miopía, lo que me permite ver de cerca, y en el otro tengo hipermetropía, lo que me permite ver de lejos.

El hombre ha sido definido de mil maneras: fue el animal racional para Aristóteles, el bípedo implume para algún lógico amante de las perplejidades del pensamiento, una 'caña de pensar' para Pascal, y, además, también como el único ser capaz de equivocarse dos veces en lo mismo, en oposición a la presunta infalibilidad del instinto animal. Pero si el hombre se equivoca ha de ser, precisamente, porque piensa.

Pablo Cazau. 2005.

El arte de interpretar

En un sentido muy amplio, puede decirse que interpretar significa “expresar algo de manera diferente”.
Imaginemos que Stephen King escuchó decir a alguien, cuando era niño, que el lobo aulló al aparecer la luna. Esto lo impresionó bastante, y años más tarde, escribe en una historia: "la Bestia volvió a aullar y su grito era tan frío y cortante como la blanca luz de la luna llena" (frase que aparece en su libro "El ciclo del hombre lobo"). Más allá de si el autor era o no conciente de estar expresando algo de manera diferente, lo que hizo fue una interpretación del texto original: dijo lo mismo o casi lo mismo, aunque de otra forma.
En otro ejemplo, quienes creen que Nostradamus realmente podía ver el futuro, al leer que un “Fuego trepidante desde el centro de la tierra, hará temblar las torres de la ciudad nueva (o ingenua). Dos grandes rocas (torres) harán la gran guerra. Luego Arethusa enrojecerá el nuevo río”, seguramente interpretarán que “Las torres gemelas de Nueva York serán destruidas por sendos aviones el 11 de septiembre de 2001”.
Entre los honores máximos que puede recibir un autor es ser interpretado, es decir cuando otro, llamado intérprete, presenta su obra bajo un nuevo aspecto. Hay autores que han condenado las interpretaciones de sus textos, y otros que consideran que la han enriquecido y aun superado.
El intérprete no es un mero repetidor de la creación del autor, ni tampoco un creador en sentido estricto. Es un recreador, es decir, alguien que ha logrado “crear de nuevo” algo. Incluso hasta cuando el autor y el intérprete son la misma persona.
Todos y cada uno de nosotros somos recreadores cuando volvemos a contar una y otra vez el cuento de Caperucita Roja, y cada uno de nosotros lo habrá contado de manera diferente porque recrear no es repetir.
No debe confundirse el intérprete con el plagiador. Este último es un mero repetidor que, según el sentido que le demos al término, o bien copia una obra de arte sin la autorización del autor, o bien la reproduce como si fuese propia. Tampoco es un falsificador, como cuando copia una obra y la hace pasar como la original.
La interpretación tiene algunas características idiosincrásicas según se trate de hacer una interpretación artística o una interpretación no artística. La primera busca recrear con un fin estético, mientras que la segunda puede consistir en recrear con un fin didáctico, hermenéutico o de otro tipo. No es lo mismo interpretar el cuento de Poe “La carta robada” haciendo una película, que interpretarlo psicoanalíticamente.

Las interpretaciones artísticas.- Si consideramos las diversas “artes”, la transformación de un producto original en un producto interpretado puede asumir muchas formas. Así, las nueve artes actuales (arquitectura, danza, escultura, literatura, música, pintura, cine, fotografía e historieta o cómic) pueden ser interpretadas o bien ser estas a su vez interpretaciones de otras obras. Ejemplos:
El autor de una canción puede ser interpretado por una orquesta o un cantante.
El autor de un relato puede ser interpretado por un cuentacuentos o un narrador oral, por un fotonovelista, por un guionista, por el director de una película, o por un dibujante que ha ilustrado la historia en un cómic. Ejemplos de obras literarias interpretadas en el cine fueron las diversas adaptaciones del Dr. Jekill y Mr. Hyde de Stevenson, o de los varios cuentos de Poe.
El autor de una película puede ser interpretado por el director de una remake.
El autor de un texto, el autor de una pieza musical y el autor de unos dibujos o fotografías pueden ser interpretados conjuntamente por alguien que produjo un video.
Sin embargo, no sólo es posible recrear una obra de arte. También pueden recrearse elementos más abstractos como los temas. Muchos autores han presentado bajo nueva forma la temática de los extraterrestres, de los fantasmas, del hombre invisible, del viaje a la luna, del hombre bestia, de las venganzas. Las mismas leyendas urbanas y rurales son ejemplos de ello. Un autor puede así crear una nueva versión de una invasión extraterrestre, y a su vez recrearla luego un director de cine. Naturalmente que siempre estamos hablando de roles: el autor del libro puede autointerpretarlo realizando una película o un guión en base a su propio libro.
Señala Bioy Casares (1940) que las ficciones fantásticas existen desde la época de la Biblia, aunque como género definido recién aparece en la lengua inglesa en el siglo XIX. Hay muchos tipos de cuentos fantásticos, y cada tipo tiene sus propias leyes, y hasta cada cuento las tiene. Algunas temas típicos son los fantasmas, los viajes por el tiempo, los tres deseos, las metamorfosis (como en Kafka), la inmortalidad, los vampiros y castillos, y las fantasías metafísicas (como en Borges).
Lo que sí ya mucho más difícil es crear un tema nuevo, pero esto ya es propio de unos pocos, poquísimos, privilegiados que, o bien tienen una mente brillante, o bien simplemente fueron los primeros en proponerlos en la historia de la humanidad (probablemente Aristóteles no deba su fama a haber sido el mejor, sino el primero). Y ni hablar de quienes han inventado un género literario (épico, lírico, dramático, o bien el policial o el de terror) o un género musical (rock, chacarera, jazz, etc).
La mayoría de los escritos, tanto literarios como científicos, tratan temas ya tratados por los pioneros: a veces son las mismas ideas presentadas de manera diferente (por ejemplo en forma más didáctica), y otras veces son meros rejuntes que nada agregan ni en el contenido ni en la forma.

Las interpretaciones no artísticas.- A diferencia de las anteriores, no se proponen expresar la belleza de otra forma, y en este nuevo sentido, existen diferentes formas de interpretar, como la hermenéutica, la transposición didáctica, la traducción, y la redundancia.
1) Un hermeneuta es aquella persona que asigna, devela o construye un sentido oculto o latente a una obra. Tal el caso de quien interpreta psicoanalíticamente una novela, una película, una biografía o un sueño, o de los sacerdotes que interpretaban los mensajes de las pitonisas. En general los textos que requieren interpretación son los que aparecen confusos, esotéricos o incomprensibles para el lector medio.
2) Otra forma de interpretación es lo que Chevallard (1991:45) llamó transposición didáctica, quien lo definió como la transformación de un objeto de saber en un objeto de enseñanza. Evidentemente no es lo mismo el texto de Newton sobre mecánica, que el texto de un manual de física o los apuntes de un profesor sobre la mecánica newtoniana, todos ellos interpretaciones de la obra original de Newton. La transposición didáctica supone otra forma de organizar las ideas para que sean más fácilmente enseñables.
3) Traducir es otra forma de interpretar. Por ejemplo, las traducciones al español realizadas por Julio Cortázar de la obra de Edgar Allan Poe, o las traducciones de la escritura egipcia a cargo de Champollion. Se espera que una traducción sea fiel y, en el caso de las traducciones literarias, no sólo que refleje el contenido sino que también sea capaz de recrear el clima o la atmósfera de la narración original. A veces ello no puede lograrse aceptablemente porque sólo un idioma puede recrear una atmósfera.
El riesgo de una traducción reside es no haber expresado tal cual la idea del autor original. Gran parte de la ciencia de los griegos pasó a los árabes, y luego de los árabes pasó a occidente (primero a Europa y luego a América). Asúa (1996:36) refiere que fue alrededor del siglo XII que los árabes llevaron la ciencia griega a occidente, para lo cual debieron realizarse tres traducciones sucesivas. Primero, los árabes tradujeron del griego a su propia lengua, pero no consiguieron la fidelidad 100%: Avicena y Averroes dieron una impostación particular a la filosofía de Aristóteles. Segundo, hubo que traducir del árabe al idioma vernáculo de la zona donde se hacía la traducción, una zona que estaba en la frontera entre los dominios musulmanes y occidentales. Y tercero, hubo que traducir del vernáculo al latín, considerada por entonces la lengua culta que permitía acceder al conocimiento. Resulta entonces que no puede pretenderse que un texto que es traducido tres veces, se mantenga absolutamente inalterable en su contenido, incluso a pesar de los esfuerzos de los intérpretes por mantener la objetividad.
4) Hay otras muchas formas de interpretar, algunas de las cuales son tan poco re-creativas que llegan a ser casi repeticiones o redundancias. La redundancia puede consistir en pasar de un texto plano a un texto enriquecido, es decir, de un formato txt a uno doc (en el caso de las palabras), pasar de un formato wav a uno mp3 (en el caso de los sonidos), o de un formato bmp a jpg (en el caso de las imágenes).
Hay otra forma de redundancia, más difundida en la literatura científica que en los textos literarios probablemente porque en éstos últimos las posibilidades de la imaginación son tan grandes que disminuyen drásticamente las probabilidades de encontrar dos producciones idénticas. Conozco alumnos que se han quejado porque la bibliografía que deben estudiar se compone de autores diferentes que ‘dicen siempre lo mismo’, salvo pequeñas variaciones en la redacción o la organización del texto como si tratara del mismo vino de siempre en botellas nuevas. Y en los casos más graves, el autor hace pasar como propias las ideas de otros.
Varias razones podrían explicar esta redundancia: 1) algunos autores necesitan publicar un libro y, ante la escasez de ideas, llenan páginas y páginas con textos extraídos de otros autores pero ‘dichos de otra manera’; 2) otros autores, cuando desarrollan un tema, se consideran en la obligación de incluir consideraciones introductorias repetidas hasta el cansancio en otros textos. Por ejemplo, si se trata de escribir acerca de la eficacia de la psicoterapia cognitiva en la depresión, introducen definiciones de psicoterapia y de depresión.
Pablo Cazau. 2008.

martes 16 de febrero de 2010

Noticias comentadas (IV)

1) Comercializan hamburguesas de camello. Si te toca una con joroba te dan otra gratis.

2) Mujer tiene más de trescientos orgasmos diarios. Limpia la casa con la escoba entre las piernas.

3) Mujer neoyorkina deja toda su fortuna a su gato. Valió la pena disfrazarse de felino durante diez años.

4) Un hindú hace 35 años que no se baña. Y pensar que hay gente que se baña diariamente por temor a enfermarse.

5) Marion Almiron tiene tres hermosos y proporcionados senos. Al marido ya no le queda tiempo ni para trabajar.

6) Uno de los platos preferidos de los hadzas (Tanzania), es la carroña. Cuando visitan Nueva York acuden en masa a MacDonalds.

7) Las personas se suenan la nariz 256 veces por año en promedio. Y a mí qué carajo me importa.

8) Por terremoto de Chile, Buenos Aires se desplazó cuatro centímetros hacia el oeste. Con razón hoy no encontraba el despertador.

9) Los estadounidenses ya no podrán fumar en sus submarinos el año próximo. Parece que la Agencia Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos también eliminará todos los misiles y torpedos de dichas embarcaciones.

10) Las relaciones sexuales ilícitas producen los terremotos, según un ayatollah iraní. Con razón se me movía la cama.

11) Critican libro de cocina por error tipográfico. Le habían sacado todas las comas.

12) Escuchar a Mozart no aumenta la inteligencia. Fue el resultado de una investigación de Beethoven.

13) Hallan cadáver de un raro pez con forma de remo frente a Suecia. Parece que se cayó del bote y se ahogó.

14) Servicio secreto de EEUU investiga a maestro de geometría. Al parecer llevaba una vida paralela.

15) Robaron una carta original de Descartes. Su dueño se lo tomó con filosofía.

16) El 92% de la gente que escribe JAJA en los chats no se está riendo. El 8% restante están escribiendo JAMÓN y son tartamudos.

17) En Zimbabue lavan dólares con agua y jabón porque huelen mal. Ya nadie está a salvo: hasta en Zimbabue lavan dinero.

18) Una serpiente pitón se cuela en el motor de un coche en Rusia. Se creyó que había otra pitón pero era un pistón.

19) Feministas suecas queman 13.000 dólares en protesta salarial. Eran el salario de los maridos.

20) Anciana vivía con cadáveres de esposo y hermana gemela en EEUU. Los vivos le resultaban más peligrosos.

Pablo Cazau. Febrero 2010.

lunes 15 de febrero de 2010

Cumplí sesenta

Días pasados cumplí años. Bueno, puedo decirlo de varias maneras:

1) En el sistema decimal: 60.

2) En el sistema octodecimal: 74.

3) En el sistema hexadecimal: 3C.

4) En el sistema binario: 111100.

5) En el sistema romano: LX.

6) En el sistema quinielero: La virgen.

7) En el sistema psicológico: ¡Mierda! ¡Ya son 60!

Pablo Cazau. Noviembre 2008.

Ciencia y ciencia ficción

Dos de las grandes fantasías creadas por el hombre fueron la ciencia oficial y la ciencia ficción. Y como tales, nos informan más acerca de la realidad subjetiva del autor que acerca de la realidad objetiva. Como decía Niels Bohr, una teoría científica puede ser descabellada, pero no lo suficiente para ser verdadera.
Leemos ciencia para saber, y literatura de ciencia ficción para evadirnos y soñar. El estudio de las ciencias ocupa las horas 'útiles' del hombre, mientras que la ficción literaria llena las 'inútiles' horas del ocio. No se trata, sin embargo, de dos compartimientos estancos: no es infrecuente que científicos y literatos se hayan inspirado unos en otros, y que de esta fértil síntesis hayan surgido muchas de las grandes producciones de la humanidad. Otros planteos consideran que científicos y literatos abrevan en realidad en la misma fuente inspiradora, común a toda la humanidad.
Freud fue un científico que encontró inspiración en las ficciones literarias clásicas, como el mito de Edipo, mientras que, al revés, un Julio Verne o un Cyrano de Bergerac fueron ante todo literatos que buscaron su musa inspiradora en la ciencia de la época.
Otros hombres fueron científicos y literatos como Kepler, y es así como el famoso astrónomo alemán escribe lo que para muchos (Hurtado, 1973:12) es la primera historia de ciencia ficción, el Somnium Astronomicum, donde fingiendo un relato onírico, revela la conformación y hábitos de las serpientes de la Luna, que durante el día se guarecen en profundas cavernas saliendo solamente al atardecer.
En rigor, la ciencia ficción es bastante más antigua, encontrando una de sus raíces en la mitología griega. Por ejemplo Dédalo, el inventor, supuestamente construyó el primer robot que conoció la literatura, engendro que, según Aristóteles, se movía automáticamente gracias al mercurio que ponían en su interior (Hurtado, 1973:13).
Según Carl Sagan (Diario Convicción, 1980), muchos de los mejores escritores de ciencia ficción tienen antecedentes científicos, como Paul Anderson, Arthur Clarke, Hal Clement, Robert Heinlein e Isaac Asimov. No es raro que los escritores se empapen de saber científico y lo trasladen luego al relato de ficción.
Asimov, por ejemplo, se basó en la teoría cinética de los gases para imaginar una nueva y exótica disciplina en un futuro lejano: la psicohistoria. La psicohistoria de Asimov se opone a cierta clásica visión de la historia como el estudio de lo irrepetible y lo impredecible, en la medida en que esta nueva disciplina podría predecir el curso de la historia con bastante exactitud.
En un reportaje, cuenta cómo pensó la psicohistoria a partir de una analogía con la teoría cinética de los gases: los movimientos de cualquier átomo de un gas son absolutamente impredecibles, pero se puede hacer un promedio de los movimientos de todos ellos y deducir las leyes de la evolución de los gases. Imaginó Asimov en ese momento que el principio podía aplicarse a un conjunto grande de seres humanos: las personas individualmente consideradas son impredecibles, cosa que no ocurre con una multitud, con lo que pensó en la posibilidad de poder predecir matemáticamente la reacción de toda una sociedad ante un estímulo o circunstancia determinada.
Y así como la ciencia ficción se nutrió de saber científico, así también la ciencia no dejó de recibir la influencia de la ciencia ficción. Se llegaron incluso a inventar neologismos, que luego fueron utilizados por la ciencia oficial. Tal lo que ocurrió por ejemplo con el término "ciberespacio", aparecido en una novela de William Gibson, y utilizado luego para rotular mundos tridimensionales computarizados casi tan reales como la misma realidad. Otro tanto ocurrió con el vocablo "robot", surgido de la imaginación de Asimov cuando escribe en 1939 su cuento "Robbie", pieza literaria donde además anunciaba las tres leyes de la robótica que sirvieron de base para ulteriores desarrollos del género: 1) ningún robot causará daño a un ser humano o permitirá, por su inacción, que algún ser humano sufra algún mal; 2) todo robot obedecerá órdenes de seres humanos, salvo cuando contradigan la primera regla; y 3) todo robot debe proteger su propia existencia, siempre que esta protección no entre en contradicción con la primera y segunda regla. En una palabra: la realización del viejo sueño capitalista de tener un empleado gratis, que no proteste por la condiciones de trabajo y, por encima de todo, insobornable. Lo que se dice un verdadero robot.
Hoy hay robots astronautas, neurocirujanos, carceleros, guardaespaldas, espantapájaros, que tocan el órgano, que huelen un millón de olores distintos, que detectan bombas, etc, y hasta robots que sirven como pacientes para dentistas sin experiencia. Sólo faltaría que la ciencia inventase aquel robot que imaginó una vez Robert Bloch en "Casi humano", que termina violando a la niñera mientras musita "Te amo... te amo...".
Pero la ciencia no tomó en préstamo de la ciencia ficción solamente palabras, sino también ideas. Sagan (Diario Convicción, 1980) plantea que le gustaría saber en qué medida la ciencia ficción ha influido en los físicos relativistas para pensar que tal vez las líneas cerradas de simulación del tiempo, que permitirían viajar a través de él, aparecen en las inmediaciones de un cilindro que gira rápidamente. ¿Pensaba Sagan quizás en ciertas fantásticas máquinas de la ficción clásica -léase H.G. Wells- que giraban velozmente para avanzar o retroceder en el tiempo? Dejemos a la psicología la tarea de averiguar si el creador de ciencia ficción es o no un científico frustrado, o si el científico es simplemente un creador de ficciones, sólo que obsesionado por probarlas.
Como la filosofía, la ciencia ficción funciona entonces también como una especie de mojón de avanzada que va iluminando el camino que luego transitarán los científicos. La afirmación de Sagan de que nuestra generación es la primera que se ha criado con las ideas de la ficción científica tal vez contribuya a explicar en parte el por qué del crecimiento de la ciencia y la tecnología en los últimos decenios.
El único problema que puede presentarse son los textos lo suficientemente ambiguos como para no poder discernirse si son de ciencia o de ciencia ficción. Textos como “El triángulo de las Bermudas” (1960) de Charles Berlitz o ”The Case for the UFO” (1955) de Morris Jessup constituyen una categoría intermedia entre un texto científico y un texto de ciencia-ficción, por cuanto se presentan como presuntamente verdaderos ciertos fenómenos habitualmente tratados por las ficciones literarias, y donde no se ofrecen pruebas que se ajusten al canon científico. Jessup, por ejemplo, planteaba que la teoría del campo unificado de Einstein podría aclarar la incógnita de la fuerza propulsora de los OVNIs, y que también, según pruebas testimoniales de un tal Allende, también explicaría el llamado experimento “Philadelphia", nombre que recibió una supuesta prueba ultrasecreta llevada a cabo por la marina de los Estados Unidos en 1943, en el transcurso de la cual un barco se volvió invisible y fue teletransportado de un muelle a otro (www.wikilearning.com/).
Otros libros hacen referencias exhaustivas sobre el Área 51, una sección de la Fuerza Aérea de EEUU situada al sur de Nevada, que aparentemente contiene instalaciones donde se prueban aeronaves secretas. Para los seguidores de las teorías conspiratorias, el área 51 es una base militar donde el gobierno de los Estados Unidos oculta, estudia, y experimenta, tecnología de origen extraterrestre. La base en cuestión, parece haber sido una instalación de la CIA desde la que partían vuelos espía en dirección a la URSS y que pueden haber sido confundidos con OVNIS (es.wikipedia.org/).
Dos son los denominadores comunes de este tipo de obras: a) aprovechan que la ciencia ha declarado como inexplicables ciertos fenómenos para llenar ese vacío mediante explicaciones espectaculares que no tienen suficiente evidencia en que apoyarse; y b) están destinados al gran público ávido de misterios y tienen esencialmente un objetivo comercial.
Pablo Cazau. Noviembre 1991.
Referencias bibliográficas
Hurtado Oscar (1973) Introducción a "Narraciones de ciencia ficción". Madrid: Miguel Castellote editor, 2° edición.
Diario "Convicción", Buenos Aires, 21 de marzo de 1980.

La fiesta del palacete Devoto


Uno de los bailes que más recuerdo fue la fiesta de despedida de una de las propiedades de la familia Devoto, pero empecemos desde el principio. Por lo menos según lo consigna la tradición oral, varias fueron las construcciones importantes ordenadas por el Conde Don Antonio Devoto o su familia. Una de ellas ocupaba la actual manzana comprendida por las calles Pareja, Chivilcoy, Habana y Bahía Blanca, frente a la Plaza General Arenales, y consistió en una muy amplia mansión tipo casa quinta, enclavada en el centro de la manzana y rodeada de paredón y vegetaciones.
Dicha construcción, muy extraoficialmente llamada por nosotros "palacete" a los efectos de diferenciarla del Palacio propiamente dicho, estaba destinado como vivienda de la familia Devoto, mientras que el Palacio fue proyectado supuestamente para recibir al rey de Italia que visitaría la Argentina.
La propiedad ubicada frente a la plaza Arenales, último gran testimonio de nuestro barrio, tuvo su correspondiente fiesta de despedida, antes de ser carcomida por las voraces termitas inmobiliarias. La historia de esta despedida comenzó en 1966 en la parroquia San Antonio de Padua a partir de una propuesta del padre Rafael, a quien algunos recordarán por su natural desenfado, estilo vanguardista y, sobre todo, por su MG 47 rojo convertible, más propio de un play boy que de un pastor de almas.
Por aquel año, decíamos, al mencionado cura se le ocurrió la feliz idea de despedirla organizando una gran fiesta que gozó de singular éxito y recordado esplendor. A tal efecto quedó organizada una comisión para llevar a cabo dicha celebración, que estuvo integrada por Julio García Maiztegui, Eduardo Luis Trigo, Arturo Faletty, Eva María Ester Harracá, Carlos Ernesto Ángel Alvarez, María Inés Abad Shaw, Enrique Fernando Trigo y Marta Manigot. La totalidad de las recaudaciones de esta fiesta luminosa e inolvidable fueron a parar a la Cooperadora del Hospital Zubizarreta.
El evento fue anunciado para el día 25 de Junio de 1966 por medio de un programa cuya impresión resultó posible gracias a la colaboración de varios anunciantes, y del cual transcribimos a continuación su texto central:
"La fiesta que hoy nos reúne tiene para los jóvenes tan sólo el significado de un adiós a esta casa, que alimentó la fantasía y los sueños de niños. Para los mayores, quizás, este adiós esté impregnado de esa nostalgia que invade a los espíritus cuando se ve que todo aquello que los rodea ha perdido el sentido por el cual subsistían.
Hoy despedimos esta Casa y con ella toda una época de esplendor. En efecto, las quintas, los palacios, las enormes residencias que fueran orgullo de la villa, desaparecen o dejan de ser lo que originalmente fueron.
Villa Devoto tuvo otrora la pretenciosa gloria de haber contado verdaderas maravillas de su época. El visionario capricho de Don Antonio Devoto, de querer albergar al rey de Italia en un palacio construido al efecto, dio cierta importancia a la Villa, que lentamente iba creciendo, pero lamentablemente el palacio nunca fue terminado y de él sólo conocemos lo que nuestros padres nos contaron.
Sin embargo, la presencia de esas verdaderas mansiones incitó a que en menor escala se poblara la villa de grandes residencias, rodeadas de maravillosos espacios verdes. Fueron esas casas que nacieron a la sombra del esplendor, las que confirieron a Villa Devoto ese aspecto, esa condición que ha sido hasta hoy nuestro orgullo.
La obra de aquel afortunado extranjero que supo amar a la tierra que lo había recibido, no fue vana. El supo devolver a la comunidad en parte lo que ésta le había dado. La Villa creció y casi llegó a confundirse con su entorno, pero supo no renunciar a su personalidad.
Desgraciadamente, para escribir esta despedida no contamos con ningún documento, libro o revista que nos ayuden por lo menos en parte a hacerlo; es por eso que como los viejos cronistas del Medioevo debemos recoger los recuerdos, las anécdotas y unirlas tratando de darle cierta cohesión cronológica.
Hoy le decimos adiós a esta Casa, cuya historia se nos presenta difícil de curiosear. Sabemos que Don Bartolomé Devoto la hizo construir en 1920 en el terreno donde anteriormente hubiera un chalet de madera que había sido traído desarmado de Francia.
La proyección y cristalización de la obra fue encargada al arquitecto Alejandro Bustillo, quien ya perfilaba sus extraordinarias dotes como profesional. De los materiales empleados, el gusto en su distribución y la jerarquía lograda para la casa quinta no hace falta hablar. Dotada de los mayores detalles de confort de su época, fue probablemente una de las primeras casas con pileta de natación. Qué nos queda de todo aquello que ya no es?
Recurriendo nuevamente a la tradición oral, encontramos que hoy es muy poco lo que subsiste: la casa de Federico Devoto, hoy convertida en convento de las Madres de San José, en Habana y Gualeguaychú; la casa de la familia Checchi, donde funciona el Colegio de Sordomudos; la casa de Mr. Hall en Fernández de Enciso, convertida en dependencia de la Universidad y privada de los invernaderos y plantas que fueran el orgullo de su dueño.
Indudablemente Villa Devoto cambia; de ello casi no nos damos cuenta, y solamente reaccionamos cuando un hecho como el que hoy nos anima nos vuelve a la realidad. Entonces comprendemos el cambio, pero también vemos con amargura que los intereses llevan a Devoto hacia algo que probablemente no sea lo que nosotros le deseamos. Para nosotros Villa Devoto es más que un barrio, más que un rincón de la ciudad; es un todo al que hemos aprendido a querer y hacerlo nuestro a lo largo de los años".
Pablo Cazau. Marzo 2009.

lunes 8 de febrero de 2010

Sus últimas palabras

Antes de morir no siempre se dice algo melodramático como "Te he querido siempre...", o algo más importante como "La llave de la caja fuerte está en...". La mayoría de las veces se dicen nimiedades como las siguientes:

1) Me dijeron que estos hongos no son venenosos.

2) Doctor, ¿en serio me nota mejor?

3) Usted será grandote pero a mí no me asusta.

4) Bah... Esas aletas deben ser delfines...

5) Crucemos nomás que por aquí no pasan más trenes.

6) ¿Qué hélic...?

7) Todavía puedo correr una cuadra más.

8) ¿Quién habrá fabricado este paracaídas?

9) ¡Oia! ¿Para qué será este botón rojo?

10) A ver... ¿cuánto vino de impuesto inmobiliario?

Pablo Cazau. 1980.

El tango y el lunfardo: compañeros de la infancia

El dialecto lunfardo se ha ido incorporando a las letras de tango prácticamente desde sus inicios, y desde entonces hasta la actualidad no ha cesado esta relación donde ambas expresiones de la cultura popular evolucionaron paralelamente. En la presente nota se exponen las ideas principales de una entrevista que realicé a expertos argentinos en el tema por pedido de una publicación francesa especializada en tango: José Gobello, presidente de la Academia Porteña de Lunfardo, y Marcelo Oliveri, uno de los académicos de la institución.
Entrevistador: ¿Qué puede decirnos acerca del lunfardo en general?
José Gobello: Es posible definir el lunfardo como un repertorio de voces extranjeras traídas por la inmigración. Se trata de un mero vocabulario que se inserta en la lengua de base, el castellano, que ya incluía también voces aborígenes y de la campaña.
El lunfardo se constituye entonces a partir de palabras traídas por los inmigrantes, y muy especialmente por los italianos que comenzaron a llegar masivamente hacia fines del siglo XIX. Por entonces el grueso de la inmigración eran hombres entre 15 y 35 años.
Un censo de 1887 revelaba que los extranjeros eran bastante más que los nativos, con lo que Buenos Aires era más una ciudad europea que americana, mientras que los varones superaban a las mujeres en un número de cincuenta mil, lo que generó un gran negocio para la prostitución.
Además de su lengua nacional, los italianos trajeron también los dialectos de su país de origen, tanto del norte como del sur, y aunque la mayoría de los inmigrantes provenía del sur, el grueso de los términos incorporados al lunfardo provino del genovés, un dialecto del norte. El lunfardo también se constituye, aunque en menor proporción, con términos del español popular traídos por los inmigrantes de ese país.
Los delincuentes italianos eran numerosos (un tercio de los presos de la Penitenciaría de Buenos Aires eran de ese origen), y aportaron al lunfardo también sus propias voces jergales, como por ejemplo ‘escruche’.
Más tarde se van incorporando expresiones al revés (el llamado ‘vesre’), que a su vez generaron nuevas palabras. Por ejemplo del vocablo italiano ‘batir’ se desprende ‘batidor’ (hablador), ‘ortiba’ (al revés que ‘batidor’), y finalmente el verbo ‘ortibar’.
A diferencia del argot, que es un vocabulario que tiene su origen en la Edad Media, el lunfardo lo tiene en vocablos extranjeros traídos por la inmigración: la creatividad criolla es muy pobre, y esta característica es lo que permite diferenciar al lunfardo de todos los otros dialectos.
Entrevistador: ¿Qué puede decirnos acerca de la inserción del lunfardo en las letras del tango?
José Gobello: En los prostíbulos y los lugares de diversión se encuentran los jóvenes nativos y los jóvenes inmigrantes y de allí comienza a difundirse el lunfardo. De ese ambiente sale también el tango, de manera que el tango y el lunfardo vendrían a ser compañeros de la infancia. Ambos tienen ese lejano origen, aunque no tiene sentido preguntarse cuál comenzó primero, un problema similar al del huevo y la gallina.
El tango y el lunfardo ciertamente no son hermanos. El tango tiene sangre negra y el lunfardo la tiene gringa (es decir, extranjera, y especialmente europea), aunque el tango tiene también algún origen en la música europea.
Considero impropio hablar del tango como una unidad. El tango del compadrito -alegre, zafado, veloz en el baile y jacarandoso en el canto- no es el mismo tango del hijo de inmigrantes -triste, sentimental, reconcentrado en el baile, frecuentador de torvas historias de amores-. Al primero lo personifico en Villoldo y se desarrolla entre 1905 y 1920; al otro, en Contursi, con quien aparece hacia 1915 el tango-canción y donde se incorporan gran cantidad de lunfardismos.
No obstante, ya el tango de Villoldo abrevó en el lunfardo, aunque no muy copiosamente, inclusive porque para aquella época el lunfardo no era muy copioso. Si el lunfardo hubiera resultado del habla del compadrito con la del inmigrante, habría derivado a lengua mixta. Pero, aunque la escuela pública afianzó el idioma nacional, el castellano, no pudo evitar que algunas voces oriundas de Italia se prendieran a los labios del compadrito, que comenzó a italianizar y a mezclar voces de Europa y de la campaña, como el protagonista del tango Ivette, de Pascual Contursi: "¿No te acordás que conmigo / usaste el primer sombrero / y aquel cinturón de cuero / que a un esmujen le amuré? / ¿No te traje pa tu santo / un par de zarzos debute, / que una noche a un farabute / del cotorro le pianté? / Y con ellos unas botas / con la caña de gamuza / y una pollera papusa / hecha de seda crepé".
El tango -no el cuplé que lo prefigura, sino el tango hecho y derecho, tomado de los pies de los bailarines para llevarlo a los labios- comienza a tener letra cuando Contursi se la escribe. La primera, si no cronológicamente, al menos por su importancia, es la del tango Lita, rebautizado Mi noche triste. Aquellos octosílabos memorables comienzan con un vocablo lunfardo, "percanta que me amuraste". Sobre el modelo de Contursi, muchos otros letristas lunfardizaron, sobre todo Celedonio Esteban Flores, quien lo hizo con gran talento. Homero Manzi -en cuya genealogía poética se encuentran González Castillo y Borges- prescinde de ese vocabulario chúcaro, y lo mismo hace Discépolo en sus años postreros. Homero Expósito tampoco lunfardizó, salvo por excepción. Y el tango moderno, cuyo príncipe es Horacio Ferrer, acude a él con sabiduría, más que como lenguaje, como toque literario.
El tango tenía también una clientela rica, como por ejemplo cuando hace varias décadas triunfa en París. Por entonces, interesaba el tango como expresión artística, como espectáculo, como algo exótico proveniente de América, aunque no se comprendieran muchos de los vocablos lunfardos incluidos en sus letras.
A medida que el tango va infiltrándose en estratos sociales más altos, se va aminorando la cantidad de lunfardismos. A ello contribuyó también la censura sobre las letras de tango que comenzó en la década del ’40, fundada en una ideología que se oponía a toda injerencia extranjerizante, pero muy especialmente a las historias trágicas de traiciones con mujeres acuchilladas que los tangos contaban.
También contribuye Manzi con menos lunfardismos en las letras, y Gardel, quien debía adecuarlas a los nuevos públicos europeos para que pudiesen ser mejor comprendidas.
Marcelo Oliveri: El tango “El ciruja” de 1926, tiene nada menos que 35 palabras del lunfardo, y Edmundo Rivero interpreta muchos tangos con abundante vocabulario lunfardo.
Entrevistador: ¿Cómo es posible vincular el lunfardo con el tango en la actualidad?
Marcelo Oliveri: El lunfardo no es ningún lenguaje muerto, y sigue vivo renovándose continuamente, por ejemplo cuando las mismas palabras van adquiriendo nuevas significaciones. Antes el ‘chabón’ era el tonto, el que aparece por ejemplo en el tango Muchacho cantado por Rosita Quiroga, y hoy designa al sujeto innominado, o sea el ‘chabón’ es cualquier persona, cuando antes en la década del 60 o 70 se decía el ‘tipo’, el ‘flaco’, etc.
Pero también se incorporan nuevos extranjerismos, como por ejemplo ‘a full’, ‘delivery’, ‘outlet’, ‘chatear’, etc. Muchas de estas expresiones aparecen por ejemplo en las letras de rock argentino, género musical donde también se incorporan las voces del lunfardo clásico del tango, como por ejemplo ‘afanar’ (robar). Todos estos vocablos nuevos los consideramos lunfardo desde el momento en que el pueblo las ha argentinizado, es decir no están de momento en el Diccionario de la Real Academia Española. Tal el caso de la palabra ‘corralito’, que adquiere un nuevo sentido luego de la grave crisis económica que afectó la Argentina en 2001. Otras son palabras nuevas surgidas de la misma crisis, como ‘cacelorazo’ y ‘piquetero’. Estos nuevos vocablos no surgen de la inmigración, porque no la hay, sino de los medios de comunicación, como por ejemplo de un programa de televisión, Videomatch, donde su conductor Marcelo Tinelli empezó a decir ‘goma’ para referirse al tonto o idiota, y mucha gente tomó esa palabra. Algunas expresiones se mantienen un tiempo y luego desaparecen, pero otras se incorporan de manera más permanente al lunfardo.
Las primeras letras de tango nacieron de los prostíbulos y lugares de diversión y eran obscenas, de doble sentido, etc. Hoy en día esas mismas características se trasladaron a las letras de la cumbia villera, donde connotan significados ligados al delito, la droga y el sexo. En nuestra nueva edición del Novísimo Diccionario de Lunfardo (aparecido en mayo 2004) se incorporaron 1710 palabras respecto de la edición anterior de 1990. En nuestras reuniones académicas de los primeros sábados de cada mes analizamos nuevos vocablos susceptibles de ser incorporados al repertorio lunfardo. Por ejemplo, la próxima sesión estudiaremos, entre otras, la palabra ‘luquear’, que proviene del inglés ‘look’ y que designa lo que otros llaman ‘producir’ es decir lucir de una forma atractiva.
Es posible rastrear las nuevas palabras que van apareciendo en los medios, como por ejemplo en un suplemento del diario Clarín, de gran tirada, escrito por jóvenes. Así como el lunfardo de los primeros tiempos fue plasmado por jóvenes inmigrantes, también hoy sigue evolucionando a expensas de los jóvenes actuales. También pueden rastrearse en las secciones dedicadas a Espectáculos, donde las modelos también introducen las nuevas palabras.
Asimismo, y aunque ya desde la primera película sonora teníamos instalado el tango y el lunfardo en el cine, hoy en las últimas películas de reciente estreno vuelve a aparecer el lunfardo con sus nuevos vocablos y nuevos significados.
José Gobello: Antes eran palabras totalmente nuevas, precisamente aportadas por los inmigrantes, como ‘deschavar’, pero hoy mas bien suelen haber más expresiones ya conocidas pero nuevos significados, como ‘churro verde’ para designar la marihuana, o ‘forro’, que hoy tiende a ser un término despectivo. Más que crearse palabras nuevas, se utilizan las conocidas dándoseles nuevos sentidos.
Como todo idioma, el lunfardo se renueva permanentemente y en la actualidad sigue esa evolución, habiéndose incorporado al repertorio del lunfardo nuevas voces provenientes de otras fuentes que no eran los originales italianismos, e incluso ha invadido también las letras de otros ritmos como la cumbia villera.
Con Oliveri hemos compilado un Diccionario Ideológico de Lunfardo donde registramos casi 4000 palabras que expresan apenas 400 ideas, de manera que hay un promedio de diez palabras lunfardas que expresan la misma idea. Pero estas 4000 palabras pesan en un lenguaje relativamente pobre como el que habla el argentino corriente, enriqueciéndolo. Así por ejemplo, ‘la luna atorrando en el frío del alba’ es más sugestivo que decir simplemente ‘la luna perdida en el frío del alba’.
Pablo Cazau. Julio 2004.
Nota: Esta entrevista fue publicada en “Lasalida”, revista especializada en tango argentino, París, Francia.

Trabajos sucios

Se llama trabajo sucio a aquel que se encarga a otro porque a uno le da como cosa hacerlo. Y no estoy hablando simplemente del famoso crimen por encargo, sino también de otros clásicos de la pestilencia y el hedor, tales como revisar la basura ajena para hacer una estadística del tipo de gastos y hábitos de la población, preparar a los muertos para que estén presentables en el ataúd, hacer autopsias, limpiar los baños ajenos o cobrar una coima.

Sin embargo, están también aquellos otros trabajos mugrientos que solemos hacer gratis y hasta en nuestra misma casa, y en ese sentido todos alguna vez hicimos algún trabajo sucio, que habitualmente suele encargárselo la mujer al marido como ir a insultar al vecino que hace ruido todo la noche con la cama, comunicar a todos el fallecimiento de un familiar, identificar un cadáver antes de ser cremado, o arreglar un enchufe en tal estado de putrefacción que todos saben que morirá cualquiera que ponga allí los dedos.

Pero hay también trabajos sucios cotidianos que tienen que ver con el romanticismo y la nostalgia. Sin ir más lejos, mi mujer me expresó días pasados que deseaba librarse de aquel recuerdo de la bisabuela que ya estaba muy arruinado, pero que no se animaba a hacerlo. Solamente con los ojos me pidió que yo hiciera el trabajo sucio, y, dándose ella vuelta a propósito, conteniendo la respiración y cerrando los ojos, esperó a que arrojara el objeto a la basura. Algo parecido a lo que hacían ciertos gángsters refinados cuando a la orden de “Sam, ocúpate de ellos”, el gorila a sueldo asesinaba vilmente a sus enemigos a la vuelta de la esquina.

¿Y vos? ¿Cuál fue tu último trabajo sucio?

Pablo Cazau. Junio 2009.

lunes 1 de febrero de 2010

La circulación del dinero

No hace mucho leí en Internet una curiosa historia titulada “Si el dinero circula…”, que me tomaré la licencia de condensar en el siguiente relato.

“Llega un ruso a un pequeño pueblito y va a un hotel. Deja 100 euros en el mostrador y va a revisar cuál habitación le agrada más. El dueño del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.

Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos, y así sucesivamente todo el pueblo va pagando sus deudas, hasta que finalmente un sujeto salda su deuda con una prostituta, quien a su vez la salda con el hotelero, dejando los 100 euros sobre el mostrador.

En este momento baja el ruso diciendo que no le convence ninguna habitación, toma el billete, y se va de la ciudad. Ahora toda la ciudad vive sin deudas, y mira el futuro con confianza. Moraleja: si el dinero circula, se acaba la crisis”.

Claro que se pueden sacar otras moralejas bizarras tales como:

- No dejes 100 euros en el mostrador a menos que seas un ruso.

- Si no fuera por la prostituta el mundo andaría muy mal.

- Los rusos son los únicos que no tienen deudas.

Si yo fuera profesor de economía, les contaría esta historia a mis alumnos para que se rompieran los sesos y empezaran a pensar en lugar de leer la bibliografía.

Por empezar, la historia sugiere que si un extraterrestre llega con dinero a la Tierra, automáticamente sus habitantes podrán pagar todas sus deudas y el visitante irse con el dinero que trajo. No se ha creado dinero: simplemente ha circulado, lo cual revela que nadie el dueño de su dinero, sino solamente su administrador.

La historia puede simplificarse al caso de dos personas que se deben mutuamente 100 euros, lo cual hace que sus deudas queden automáticamente saldadas. Debe ser el único caso donde la circulación del dinero no importa.

Sin embargo, la realidad es más compleja que la historia relatada. Si hemos de remitirnos a la física, el dinero funciona de acuerdo al principio de conservación de la materia de Lavoisier, según el cual nada se crea ni se pierde: todo se transforma.

Si el Banco Central empezara a crear más dinero, automáticamente el dinero de la gente valdría menos. Y al revés, si algún loco quemara un millón de dólares, el dinero restante valdría más, de manera que lo que se mantiene constante, sin crearse ni destruirse, es el valor total del dinero que circula. Lo único que hace el dinero es circular o sea, cambiar de administrador. Y cuando digo dinero incluyo también el trabajo, que es la forma que asume el dinero cuando alguien suda.

Por lo tanto, uno de los factores que hacen que un país sea más rico no es que tenga más dinero, sino que el dinero que tiene vale más, que es lo que importa.

Los teóricos de la economía establecen que cuando uno recibe dinero, puede darle tres destinos principales: el consumo (se compra comida), el ahorro y la inversión. Consumir es simplemente transformar dinero en una manzana (el dinero no se pierde, se transforma, y además fue a parar al bolsillo del verdulero). Ahorrar es lo mismo, porque no es más que consumo diferido. E invertir también, con la diferencia que se ha transformado el dinero en trabajo. El inversor no crea o genera más dinero: lo canjea por sudor.

Volviendo a la historia, ¿quién es este mágico ruso que ha logrado que todo el mundo pudiese pagar sus deudas? En la sociedad real no es más que una empresa crediticia como un Banco, o lisa y llanamente un prestamista, sólo que el ruso de la historia, a pesar de su nombre, no ha cobrado ningún interés por su servicio.

La historia, finalmente, retrata un mundo ideal donde todos pagan sus deudas sin vacilar. En la sociedad real hay gente que difiere el pago de sus deudas, lo cual genera malestar y no todos quedan felices y contentos como en la imaginaria historia del ruso.

Pablo Cazau. Septiembre 2009.

Luna de miel

Carlos y Ana nacieron hace treinta y un años en el mismo lugar, Aguas Verdes, un minúsculo y tranquilo pueblo de la costa bonaerense bañado por las frías aguas del Océano Atlántico. Se conocían ya desde muy chicos por aquello de la inevitable proximidad física, y no hubo nunca ningún acercamiento mutuo que fuera más allá de la simple amistad.

A partir de los veinte años siguieron rumbos diferentes. Cuando terminaron el colegio secundario, Ana se quedó en su pueblo natal ayudando a sus padres en el negocio que tenían sobre la playa, mientras que Carlos fue a vivir a La Plata, donde comenzó concienzudamente la carrera de Astronomía. Su vocación ya había aflorado desde la época en que, niño aún, pasaba horas enteras contemplando el límpido cielo de la costa y deleitándose con la belleza de la Vía Láctea, el Lucero del Alba, Rigel, Betelgeuse y las constelaciones meridionales.

Los años pasaron plácidamente. Ana, con el tiempo, se hizo cargo del negocio de sus padres, y podía vivir decorosamente aunque sin posibilidad de ahorro. Carlos cumplía una carrera de grado brillante que coronó felizmente con una tesis de doctorado sobre asteroides del sistema solar.

Durante esos años se vieron periódicamente cada vez que Carlos visitaba su pueblo natal, pero nunca hubo algo más allá de un saludo cordial y educado, como correspondía a conocidos de la infancia.

Finalmente ocurrió. Aquel verano Carlos retornó definitivamente a Aguas Verdes con su título a cuestas, y pronto comenzó a difundir su currículum por Internet para obtener aquel trabajo que tanto le hacía falta. Porque Carlos provenía de una familia pobre.

Se encontraron casualmente mientras caminaban por la playa en sentidos opuestos. Luego comprendieron por qué cada uno quiso por entonces iniciar una conversación con cualquier excusa. Era la forma en que ellos comenzaron un apasionado romance.

No tardaron demasiado tiempo en casarse. Fue una ceremonia sencilla, y todos sus amigos se sintieron muy felices porque sabían que no era una pareja de esas que se formaban por vivir desde chicos en el mismo lugar, obligados por el entorno y prisioneros de la vecindad. Si hubiesen vivido en lugares muy distantes y se hubiesen encontrado por casualidad, también habría brotado entre ellos la genuina llama del amor.

Al día siguiente de su casamiento, Carlos y Ana se encontraban en su nuevo y pequeño hogar frente al mar. A través de los grandes ventanales Carlos contemplaba el inmenso cielo azul, mientras Ana, de espaldas, miraba los ojos de su enamorado del mismo hermoso color.

Y hablaron, como lo habían hecho varias veces, de su luna de miel.

La deseaban ardientemente, pero sabían que no podrían vivirla. Sólo un golpe de fortuna o una sólida posición de Carlos como astrónomo, podría permitirles concretarla. Se permitieron soñar, y fantasearon largo tiempo sobre el mágico lugar donde vivirían la luna de miel que sellaría definitivamente su amor.

Mientras Carlos soñaba y miraba el limpio cielo que cubría el Atlántico, observó en la lejanía una pequeña bola de fuego que caía a vertiginosa velocidad hacia la superficie de la tierra. Se veía de un tamaño algo inferior al de la Luna y, calculando la distancia que lo separaba del fenómeno, estimó que el objeto podría tener un par de kilómetros de diámetro.

Se le ocurrió una semejanza con la estrella de Belén, y fue entonces cuando tuvo la idea.

-Mi amor, tengo una sorpresa para vos.

Ana lo miró curiosa, y se le animaron los ojos. Carlos le contó que él había encontrado un lugar mágico donde pasarían su luna de miel. Le dijo que ello ocurriría muy pronto, y que por favor aún no le preguntara nada.

Cuando Carlos estudiaba, muchas veces se tomaba demasiadas horas para ello y debía recurrir periódicamente a fuertes medicamentos que lo dormían como un elefante. Aunque ya no los necesitaba más, igualmente los trajo consigo manteniéndolos guardados en su botiquín. Fue a buscar dos de las pastillas, las disolvió en un vaso de whisky y le propuso a Ana tomar juntos el contenido para festejar la buena nueva.

-Esto forma parte de la sorpresa, amor. Cuando despiertes, estaremos en ese lugar que tanto hemos soñado.

Carlos supo que ese momento no tardaría más de dos horas en llegar. Sabía que un meteorito de aquella magnitud era demasiado, que caería sobre la tierra produciendo el mayor cataclismo desde que hace 65 millones de años otro del mismo tamaño barrió con los dinosaurios. Supo que el agua generada por el impacto avanzaría hasta más allá de la provincia de Buenos Aires, y que no tendría sentido alguna dar la voz de alarma.

Poco a poco los ojos de Carlos y Ana fueron entrecerrándose, y se quedaron dormidos uno en los brazos del otro. Pasado un tiempo de mar sereno y silencio mortal, la gigantesca ola de 140 metros avanzó sobre la costa a cientos de kilómetros por hora destruyendo todo la vida a su paso. Y fue así que Carlos y Ana se reencontraron en aquel lugar paradisíaco que habían soñado para su luna de miel, en aquel lugar donde jamás volverían a separarse y del que nunca retornaron.

Pablo Cazau. 2006.

La locura encapsulada

Los excéntricos son sujetos que tienen una locura encapsulada: en todos los aspectos de su vida son personas ‘normales’, salvo en su extravagancia o inusual comportamiento. Hay gente que, por ejemplo, dedica buena parte de su tiempo a buscar a Pie Grande o al monstruo del lago Ness, mientras que otros se la pasan contando sus supuestos contactos con extraterrestres. Algunos esconden sus excentricidades, mientras que otros necesitan un público que los atienda, sin importarles el “qué dirán”.

Para mantenerse en forma, el Cardenal Richelieu corría por los pasillos de su mansión, saltando incluso por encima de los muebles. Un británico del siglo XX gustaba de vestir a la usanza del siglo XVII y recorrer a caballo las calles de su pueblo. Otro británico de nombre Jake, acostumbraba descansar de pie dentro de un ataúd en un cementerio, además de tener como mascota a un cepillo para perros (no a un perro, entiéndase).

La reina Cristina de Suecia tenía pánico a las pulgas, y mandó construir un cañón diminuto para matarlas, mientras que el escocés John Slater se divorció tres veces porque se pasaba todo el tiempo en una caverna escribiendo filosofía y poesía.

En 1884 Sarah Winchester inició la construcción de una peculiar mansión victoriana (1). Ayudada por su gran fortuna y arquitecta de profesión, comenzó a edificar una interminable obra dionisíaca. El caos que presenta esta casa es tal que nos topamos con puertas que no llevan a ningún lado o están situadas en el techo, escaleras que terminan en el techo o habitaciones donde el techo es tan bajo que hay que agacharse para poder estar en ellas. La casa, que originalmente tenía ocho cuartos, luego de 38 años de construcción y las 24 horas al día acabó teniendo las astronómicas cantidades de 160 habitaciones, 10 mil ventanas, 2 mil puertas, 13 baños y un sin fin de pisos. Al parecer no eran simples divagues al azar de una mente extraviada, sino ciertos pensamientos propios que Sarah necesitaba expresar de esta manera.

En las fotos podemos ver dos vistas de la casa: en la primera se ve una puerta que no conduce a ningún lado, y en la segunda, una escalera que tampoco termina en ningún lado.

Las personas pueden excéntricas como una forma sana de expresar libremente su personalidad, como una forma de protesta ante una sociedad que limita rígidamente sus conductas, como una manera de llamar la atención como en los narcisistas o los dependientes, o en el peor de los casos como la manifestación incipiente de patologías como la esquizofrenia o la neurosis.

(1) www.anfrix.com/?p=53

Pablo Cazau. 2006.