
La clarividencia se ofrece como una suerte de servicio diagnóstico y pronóstico de la personalidad que es ‘infalible’, además de hablar del pasado, del presente y el futuro del consultante en base a lo que ‘dicen las cartas’ o la bola de cristal.
Lavarse los dientes, cortarse las uñas o hacerse "tirar las cartas" son algunas de las pocas oportunidades donde las personas pueden ocuparse de sí mismas, y en tal sentido nada tienen de reprochables. A mucha gente no le interesa comprobar si la ciencia ha demostrado que la videncia es un gran engaño, porque esa mucha gente simplemente tiene una fe inquebrantable que los hace ciegos frente a las equivocaciones del brujo.
Ya son legendarias las investigaciones del Dr Rhine de la Universidad de Duke (EEUU) acerca de los poderes paranormales. Al no ser concluyentes, sigue persistiendo la duda acerca de si existen o no realmente esos poderes.
Algunos estudiosos del tema sostienen que ciertas personas parecen tener el don de adivinos pero que no pueden decidir cuándo se manifestará: no siempre tienen ‘visiones’ cuando lo desean. Algunas de ellas utilizan soportes materiales como cartas de tarot o la borra de café, probablemente con una forma de hacer tiempo hasta que la visión se decida a aparecer. Claro está que el poder no está en las cartas sino en la persona.
Independientemente de que existan o no tales poderes, los tarotistas y otros adivinos son gente que utiliza de manera muy hábil algunos trucos que nada tienen de paranormales. He aquí algunos.
Truco 1) El vidente pregunta al cliente como al pasar, mientras mira atentamente las cartas, si tiene alguna deuda pendiente. Si el cliente dice que no, sigue con otro tema aunque ya ha averiguado que muy probablemente se trata de un tipo prudente y cumplidor (y sobre todo que también pagará la consulta). Si dice que sí, el tarotista exclama triunfante: “¡Je! Las cartas no fallan. Mire, salió la carta del Diablo, indicadora que usted tiene alguna deuda”. Este mini triunfo afianzará la confianza del cliente y estará más predispuesto a creerle el resto de las cosas.
Truco 2) Luego de detectar sutiles niveles de ansiedad en la voz o la postura corporal, el tarotista mira su bola de cristal y le dice al cliente que tiene miedo (el cliente queda sorprendido), y hasta puede preguntarle a qué le teme, una información valiosa que dirá mucho sobre el consultante.
Truco 3) Tal vez algún vidente habrá recurrido, o no, al truco del apretón de manos. Si al saludarlo el cliente apoya el pulgar sobre la mano del tarotista significa que le tiene confianza o simpatía, y si no lo apoya todo lo contrario. En este último caso el tarotista puede preguntarle por qué es tan desconfiado, lo que tomará desprevenido al cliente y comenzará a creer que realmente es un brujo.
Truco 4) Si parte de la ceremonia consiste en que el cliente elija u ordene algunas cartas, esto podrá informar mucho al tarotista sobre su persona. El test de los Colores de Luscher se basa en el mismo principio. Indudablemente el cliente se mostrará sorprendido ante el poder adivinatorio de un vidente que ha podido 'ver' su intimidad con las cartas del tarot. Si el mismo test se lo hubiera administrado un psicólogo o un psiquiatra, el cliente no pensará en poderes adivinatorios sino en formación académica. Lo mismo que con los actos fallidos.
Truco 5) Aprovechar las cosas que el cliente dice y no sabe que dice. Una vez un amigo me contó un sueño donde estaba viajando solo, pero en determinado momento dijo inadvertidamente “y nos bajamos a tomar un café”, y luego siguió su relato como si siguiera solo. Al terminar, le pregunté con quién estaba viajando, y exclamó asombrado “¿Cómo sabías que iba con otra persona?”.
La consulta al vidente es un complejo y sutil juego de información retroalimentada, similar a la situación donde uno mira televisión, cuando en realidad la televisión también lo mira a uno ejerciendo su poder hipnótico.
En este juego el vidente deberá adivinar el pasado y el presente del cliente (algo que éste ya sabe), pero también su futuro (algo que no sabe). Si el brujo habla del pasado y el presente es simplemente para demostrar que acierta, aumentando así la confianza del cliente. Claro que decirle a éste algo que ya sabe se torna más difícil, pero para ello también hay trucos.
Truco 6) Simulando concentración sobre las cartas, el vidente dirá cosas como “Usted ha sufrido en la vida”, o “Usted tiene una relación muy especial con su padre”. Todas afirmaciones obvias, porque, ¿quién no ha sufrido alguna vez en su vida?, y ¿quién no tuvo o tiene una relación especial con su padre? Y si no la tuvo, el cliente la inventará porque tiene una fe ciega en el vidente, es decir, resignificará sus experiencias pasadas. Frente a estas afirmaciones se mostrará asombrado y podrá extenderse dando más detalles, información que será aprovechada luego hábilmente para nuevas intervenciones del vidente.
Como puede verse, el vidente utiliza a su favor la teoría de la probabilidad, porque hay altísimas probabilidades de que una persona tomada al azar haya sufrido alguna vez. Esta teoría también puede utilizarse para adivinar el futuro mediante un nuevo truco.
Truco 7) Construir una rueda astral. Años atrás llevé a cabo un experimento para ver hasta dónde llegaba la credibilidad de la gente. Utilizando tres círculos concéntricos, confeccioné una "rueda astral" que supuestamente permitiría obtener 'predicciones' sobre el futuro a partir de los datos de nacimiento de la persona en relación con los temas básicos de salud, dinero y amor.
La "rueda astral" estaba confeccionada de acuerdo a la teoría de la probabilidad. Así, por ejemplo, la probabilidad de una persona encuentre el amor de su vida en los próximos dos meses es bastante baja; por lo tanto, ese mismo resultado en la rueda astral era también bastante bajo, lo que hacía disminuir el riesgo de error del vidente. Asimismo, la probabilidad de sacarse la lotería es muy baja, y esa misma probabilidad aparecía en la rueda astral. A una de las personas, finalmente, le tocó la predicción “en los próximos dos años conocerán a alguien especial”, lo cual resultaba bastante probable sobre todo si el cliente está predispuesto a llamar ‘especial’ a alguna persona nueva que conozca.
Seguidamente les dije a las tres personas que había encontrado en un antiguo libro un sistema adivinatorio y les propuse revelarles su futuro respecto de la próxima semana, el próximo mes, el próximo año y los siguientes veinte años. Se mostraron interesadas, asimilaron la información y al cabo de un tiempo me preguntaron que todo se había cumplido como lo vaticinó la rueda astral. Y de lo que no se cumplió, que fue muy poco, no tuvieron registro alguno.
En ese momento pensé que podría dedicarme a la astrología y ganar buenos dividendos, pero la rueda astral tuvo para mí otros destinos.
Pablo Cazau. Julio 2009.