
La población en general ejerció siempre el periodismo, muchas veces sin tomar conciencia de ello, pero este fenómeno avanzó a pasos agigantados en los últimos años con innovaciones tecnológicas tales como la red Internet y las cámaras digitales. ¿Qué diferencias hay entre el periodista aficionado y el periodista profesional? ¿Cómo han reaccionado los unos ante los otros? ¿Cómo conviven en el mundo de la información?
El periodista profesional.- El periodismo es sólo una de las formas, altamente especializada, de expresión pública, ejercido por personas idóneas por estudio o por experiencia, en el manejo de la información de uno a muchos.
El periodista debe tener algo de profesor porque debe tener claridad, algo de carpintero porque debe saber dónde, cómo y cuándo golpear, algo de mago para generar interés, y algo de vendedor para que le crean todo lo que dice.
En un sentido muy amplio el periodista abarca al reportero o informante, que recoge la noticia, al redactor que la produce escribiéndola, y al columnista que la comenta. El editor luego revisará la noticia, la seleccionará y la publicará. Se trata de roles más que de personas, porque un periodista puede al mismo tiempo ser editor.
El periodista entrega su noticia a los medios masivos de comunicación que los difundirán a mucha gente cada determinado tiempo: cada hora (noticiero radial), diariamente (diario), semanalmente (revista), etc.
El contenido medular de un medio masivo es la noticia, y por tal se entiende la divulgación o publicación de un hecho reciente, aunque también puede designar el hecho mismo divulgado.
Para que la información sea noticia debe reunir al menos cinco condiciones: 1) tener interés para la comunidad (que alguien ayer se haya tomado una aspirina no interesa a nadie); 2) provenir de una fuente confiable (de otra manera es sólo un chisme, un rumor sin fundamento o una broma); 3) ser divulgada o publicada (si nadie informa a nadie que mañana un meteoro destruirá la tierra, esto no es noticia); 4) referirse a un hecho reciente (aunque un dinosaurio es muy antiguo, su descubrimiento es algo que ocurrió hace muy poco tiempo); 5) ser novedosa (leer exactamente la misma información en otro medio no es considerada noticia).
La noticia se genera en el lugar del hecho. Una noticia puede ser comprada (a agencias noticiosas como Reuter o AP) o solicitada a un empleado del medio. A partir de allí podrá ser transcrita sin modificaciones, recortada (textual pero sin algunas partes), resumida o condensada (con otras palabras), ampliada (si se agrega información de otras fuentes), comentada (agregarle alguna valoración) y otorgarle un grado de importancia (ubicarla en un lugar menos o más visible, publicarla en un medio menos o más masivo, etc).
En suma, la noticia es el elemento básico que maneja todo periodista, sea o no profesional.
El periodista ciudadano.- Es la persona que ejerce las funciones del periodista sin tener formación ni experiencia para ello y sin recibir remuneración por su actividad. Puede llamárselo periodista amateur, periodista aficionado o hasta periodista ciudadano, un término que se popularizó en los últimos tiempos.
Además de ser una oportunidad para desplegar al periodista que muchos tienen dentro, el ejercicio del periodismo ciudadano puede servir como práctica de la profesión para quienes aspiran a vivir de ella.
Ejemplos de periodistas ciudadanos son los que escriben graffiti, los que envían cartas al Correo de Lectores, los que opinan en una encuesta radial callejera, los que sale corriendo a la calle para avisar que un edificio se está incendiando, o quienes filmaron casualmente un accidente con una cámara digital. El gran ejemplo actual es aquel que expone o comenta noticias en un medio altamente masivo como Internet. Claro está que no se incluyen aquí quienes simplemente se expresan publicando cuentos, poesías o diarios íntimos.
En Internet se destacan dos grandes opciones para ejercer el periodismo ciudadano: el blog individual y el blog colectivo. Hace mucho tiempo atrás las únicas cosas que estaban globalizadas eran los cumpleaños infantiles. Hoy el mundo entero está globalizado, y con él llegaron también los blogs, especies de globos con las letras cambiadas.
En el blog individual uno mismo es el dueño y señor de su publicación, y en el blog colectivo hace su aporte en el diario de otro donde incluso él mismo puede ser uno de los propietarios. Ejemplos de estos blogs colectivos, verdaderos portales de periodismo ciudadano, son
http://periodismociudadano.com/. En el caso de Argentina, un ejemplo es
http://www.igooh.com.ar/, de alcance nacional, aunque también los hay de alcance provincial, urbano y hasta barrial, como
http://www.sosperiodista.com.ar/ (Córdoba),
http://www.qpoder.com/ (Mendoza),
http://www.bazate.com/ (Buenos Aires),
http://www.lanuzate.com/ (Lanús) y
http://www.palermizate.com/ (Palermo).
A diferencia de lo que sucede en los diarios tradicionales, en muchos blogs colectivos: 1) las notas se publican inmediatamente y no hay ningún secretario de redacción que haga la correspondiente selección: el periodista ciudadano suele ser en cierto sentido más independiente, no sólo porque a veces se protege en el anonimato, sino porque no se ve constreñido a seguir una línea editorial ni a ir contra los intereses de los espónsors del medio; 2) puede surgir en forma espontánea una suerte de red social de contención basada en lazos afectivos donde todos los participantes se muestran dispuestos a contener y ser contenidos por los demás en los momentos difíciles.
Los periodistas ciudadanos expresan sus ideas con toda la libertad que les permite un medio sin control como Internet, pero, como contrapartida, pueden no cuidar los aspectos formales del lenguaje como la sintaxis o la ortografía, o no respetar el código de ética que rige para el periodista profesional como no difamar, no venderse al mejor postor, citar las fuentes, proteger el anonimato de las fuentes, y no plagiar ni publicar falsedades, entre otras normas.
Por ello, el lector puede tener una tendencia a desconfiar de la información que suministra este periodista ciudadano, acostumbrado (para bien o para mal) a la confiabilidad de los medios profesionales. Sin embargo, la información que ofrece puede resultarle interesante porque es algo que los medios masivos no han dicho, o algo que cuestiona la información de los medios masivos, o que cuestiona a los mismos periodistas, tan poco acostumbrados a la autocrítica. Si bien estos, como cualquier otro profesional están controlados por varias instancias, entre ellas la judicial, algún Colegio de Periodistas (si lo hubiere), o por el mismo medio donde trabaja, la denuncia del periodista ciudadano viene a sumarse a este control porque se supone que su tarea es en general independiente, es decir, no está digitada por ningún interés político, económico, religioso o de otra índole, siendo su fin el bien público. El periodismo ciudadano, en tanto publica en Internet, puede ahora controlar al periodismo profesional porque su queja puede hacerse pública en forma bastante más masiva que antes. Es probablemente esta circunstancia la que puede preocupar al periodismo profesional en tanto puede ver en el periodista ciudadano a un competidor, cuando no a un denunciador peligroso.
El periodista profesional frente al periodista ciudadano.- Con la masificación de Internet, el periodista profesional comenzó a sentir a los nuevos periodistas amateurs como competidores peligrosos porque el público ya no los leía solamente a ellos.
Los editores y periodistas profesionales han reaccionado de diferentes maneras ante este nuevo fenómeno:
a) Algunos periodistas profesionales con o sin trabajo han aprovechado esos nuevos recursos, y no han faltado quienes crearon sus propios blogs mimetizándose en el territorio amateur.
b) Algunos editores han estimulado a la gente común para que envíe sus propios testimonios bajo la forma de fotos o videos. Muchos de ellos han aprovechado esta situación para disponer de informantes que trabaje sin goce de sueldo. El sitio de noticias
NowPublic (El poder del periodismo ciudadano. 31/7/2007. Disponible en
http://www.baquia.com/) por ejemplo, quiere convertirse en una agencia líder a nivel mundial nutriéndose exclusivamente de sus propios usuarios, convertidos así en informantes que envían fotos y videos desde el lugar donde ocurren los hechos. El sitio crece a un ritmo de 35% por mes, ya cuenta con más de 120.000 colaboradores en más de 140 países, y, si bien los informantes no cobran nada por su trabajo, en el sitio se ha comenzado a barajar la posibilidad de otorgar premios a los informantes más activos.
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c) Algunos editores y periodistas han criticado y hasta denostado esta nueva forma de expresión como manera de proteger sus incumbencias profesionales, argumentando que los ‘periodistas’ ciudadanos no tienen la formación técnica adecuada ni conocen los códigos éticos y legales para ejercer el periodismo.
Por caso, hoy los blogs se han convertido en una amenaza a los tradicionales centros de poder de la información, porque la torta del cuarto poder está repartiéndose de una manera que a ellos no les gusta, acostumbrados como están a monopolizar la información.
Según refiere
http://www.libertaddigital.com/ (24-10-2007), un proyecto de ley italiano obliga a los blogueros a registrarse como empresas editoriales, a tener un "director responsable" que sea un periodista acreditado y a pagar impuestos, incluso si no generan beneficios. El proyecto supone, así, que todo bloguero es un ‘irresponsable’ y que por lo tanto necesita de un tutor que se haga responsable por él, lo cual no coincide exactamente con la realidad: hay visto periodistas aficionados muy responsables, y hasta periodistas profesionales que armaron su propio blog.
Días después, una noticia en el diario
http://www.elpais.com/ (26-10-2007) anunciaba que el proyecto de ley produjo tanto revuelo que el gobierno ya estaba pensando en eliminar la cláusula que obliga a los blogueros a registrarse.
En otras partes del mundo son más ejecutivos: directamente se los arresta. En
http://www.baquia.com/ (17-6-2008) se menciona una investigación de la Universidad de Washington que en 2007 ha registrado 64 arrestos de personas que se expresan a través de blogs, una cifra que triplica la del año anterior. La mayor cantidad de arrestos tuvieron lugar en China, Egipto e Irán, pero también los hubo en países como Gran Bretaña, Francia, Canadá y Estados Unidos, y las condenas promediaron los 15 meses de prisión.
Una de las principales agencias periodísticas mundiales, Associated Press, también ha presentado su queja. Según puede leerse en
http://www.baquia.com/ (18-6-2008), muchos blogs son denunciados por violar sus derechos de autor y apropiarse indebidamente de su información sin un permiso explícito. Ocurrió que en algunos de ellos se reproducían los titulares y pequeños fragmentos textuales entrecomillados de AP, pero en ningún caso sin embargo se transcribió la información completa y además se citaba la fuente.
Puede entenderse el enojo de Associated Press: esta agencia normalmente vende sus noticias a los medios de comunicación, y ahora resulta que los blogueros las publican gratuitamente. Encima, está presente el riesgo que la gente lea más los blogs que los medios tradicionales de noticias.
Según informa el diario
http://www.elpais.com/ (10-6-2008) la Comisión Europea de Cultura propone debatir en el Parlamento Europeo durante este año una recomendación a los países del viejo continente para que hagan un censo voluntario donde los blogueros se identifiquen con nombre y apellido y especifiquen sus intereses políticos o sociales. Basan la medida en que, como en la red existe un exceso de información, los usuarios tienen derecho a conocer las fuentes.
Una conclusión importante que cabe extraer es la siguiente: como los blogueros por lo general no están controlados por nadie, tienen más probabilidades de publicar noticias falsas, de difamar e insultar, de violar derechos de autor, y de no hacerse responsables al ocultar sus identidades. Si se cuidaran de no hacerlo, dejarían a los centros tradicionales de poder sin argumentos para combatirlos y quedarían dentro de los pocos privilegiados en ejercer una prensa más independiente.
No cabe dudar en general de la idoneidad del periodista profesional, pero un amigo o un vecino, opinando sobre sus gobernantes o sobre el aborto, son capaces también de aportes originales que nada pueden envidiarles a los profesionales, e incluso decir cosas que estos callan por temor a ser despedidos o amenazados. Y para colmo, Internet mediante, sus opiniones personales ya no quedan relegadas a los pasillos del edificio o el boliche de la esquina.
Algunos autodenominados 'críticos' u 'opinólogos', más allá de la idoneidad que puedan tener, no toleran que la gente 'ordinaria' utilice los nuevos recursos de difusión masiva como Internet por temor a perder su cuota de poder. ¿Acaso son ellos los únicos con derecho a opinar? Desde luego que no.
Es natural que los periodistas profesionales se quejen, del mismo modo que puede quejarse el médico de los curanderos ya que amenazan con quitarle una cuota importante de poder. Sólo cuando el periodismo deje de ser rentable –situación casi imposible- dejarán de trinar porque todos entonces se habrán convertido en periodistas ciudadanos. Mientras tanto los profesionales imponen sus propias reglas, entre las que suele figurar el tener una formación académica. Toda una paradoja, porque muchos de los hoy periodistas profesionales jamás hicieron una carrera pues, al menos en Argentina, las instituciones que enseñan periodismo son relativamente recientes.
Los periodistas profesionales debieran comenzar a aceptar (o al menos a resignarse) que hay un ‘periodismo ciudadano’, del mismo modo que el médico profesional ha aceptado que hay algo que se llama medicina popular, que incluso a veces acierta donde el primero falla. Ello siempre y cuando entendamos por periodismo una actividad donde una persona da a conocer a otras un evento llamado noticia o una opinión sobre el mismo, con mayor o menor destreza o idoneidad y, sobre todo, interviniendo activamente en el sutil juego de formar la opinión pública, lo cual no es poca responsabilidad.
El periodista ciudadano frente al periodista profesional.- El periodista ciudadano no ve por lo general al profesional como un competidor, limitándose a satisfacer su hobby o su vocación sin importarle en general una remuneración.
Muchos utilizan los recursos de Internet no con la pretensión de ser periodistas, sino simplemente con la idea de quejarse o de expresar lo que piensan o sienten en ese momento haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, si más allá de todo eso quieren también aspirar a ser periodistas, deberán saber como hacerlo, y esto lo da no sólo la experiencia sino también el conocimiento de ciertas normas básicas como por ejemplo, sin pretender ser exhaustivo, las siguientes:
1) No cometer delitos tipificados por el derecho como mentir, difamar, plagiar u obstaculizar una investigación policial.
2) No generar alarma innecesaria ni falsas expectativas. Hasta los mismos medios profesionales violan este requisito cuando se la pasan mostrando un delito tras otro en los noticieros, con lo que el público termina creyendo que la calle es una verdadera selva. Esto es una expectativa tan falsa como mostrar solamente buenas noticias induciendo a la población a creer que el mundo es un paraíso idílico.
3) Respetar las reglas de ortografía y sintaxis.
4) Utilizar un lenguaje riguroso pero accesible a todo el mundo.
5) Ubicar explícitamente la nota en un contexto adecuado que le da sentido. El contexto es importante para evaluar la calidad o la veracidad de una nota, como dramáticamente quedó demostrado en el caso Orson Welles, cuando los oyentes pensaron que la invasión marciana formaba parte de un noticiero y no de una radionovela. De la misma forma, no es lo mismo ubicar la misma nota en la sección Humor que en la sección Política o Economía. Si una nota se publica en un espacio dedicado al humor o a las noticias deliberadamente falsas, el lector sacará la conclusión que se trata de un chiste pero no de algo serio. En otro ejemplo, si alguien quiere publicar algo sobre sexo grupal, como esto puede ofender la ética pública será más conveniente que lo publique en una revista para adultos y no en el “Observatore Romano”.
6) Fundamentar las opiniones. Si alguien cree que este gobierno debiera renunciar deberá justificar semejante afirmación. Y no cualquier motivo como “no me gusta el rimmel de Cristina K”, sino razones objetivas y atingentes.
Si los que no son periodistas profesionales comienzan a respetar estas reglas que constituyen el primer y básico control de la calidad de la información, no sólo empezarán a ganar credibilidad sino que también dejarán a los expertos opinólogos sin argumentos para objetar sus publicaciones.
La convivencia entre periodistas profesionales y periodistas ciudadanos.- Ambos tienen en común que: a) pueden dar a conocer lo suyo a mucha gente; b) que cada uno usa al otro, no necesariamente en un mal sentido: el amateur puede ejercer su trabajo transcribiendo la nota de un periodista profesional, y el profesional puede requerir servicios del amateur instándolo, por ejemplo, a enviar videos o cartas de lectores; c) no compiten necesariamente por un mismo espacio al peor estilo darwiniano: unos escriben en los diarios, otros en blogs o sitios del llamado periodismo ciudadano. El problema radicará en todo caso en quién tendrá más credibilidad y más lectores, lo cual va a depender de muchas cosas: de los hábitos de la gente (leer el diario o entrar en Internet), de si son menos o más idóneos, de si son menos o más independientes, de si están menos o más comprometidos con las necesidades de la población, etc; y d) periodistas profesionales y periodistas amateurs pueden en principio interactuar en un espacio en común como puede serlo un blog colectivo. Eventualmente un periodista amateur puede generar una nota de mayor calidad o más independiente que un periodista profesional, aunque también existe gente que ha pagado dinero para que le publiquen material de baja calidad con tal de ver publicada su palabra en un medio masivo.
Pablo Cazau. Febrero 2009.Esta nota reemplaza a los siguientes posts, que ya fueron eliminados de este sitio: 1) Los blogs: la nueva amenaza mundial. 2) Periodismo ciudadano y periodismo profesional. 3) Periodismo profesional y periodismo amateur (Parte I). 4) Periodismo profesional y periodismo amateur (Parte II). 5) La lucha por el monopolio de la información.