lunes 23 de febrero de 2009

Los que no sufrirán la crisis económica mundial

La crisis global de la economía no afecta solamente a los especuladores de Wall Street o a los industriales yanquis, europeos o japoneses. También golpea por un efecto dominó a cualquiera de nosotros, humildes representantes de la clase media que van a comprar el pan todos los días y que viven en una apacible ciudad del Tercer Mundo.
Sin embargo, algunos no sufrirán el impacto de la crisis. He aquí algunos ejemplos:
1) Los homeless que viven, comen y duermen en la calle porque más abajo no pueden caer. El único riesgo que corren es que la gente ya no tire basura porque ya no consume o porque la recicla volviéndola a comer.
2) Los delincuentes y usurpadores, porque siempre encontrarán la ocasión de robar lo poco que les queda a los demás. El riesgo es que no quede nada para robar.
3) Las comunidades autosuficientes o las tribus primitivas de las islas Tobriand, porque producen ellos mismos todo lo que consumen, con lo cual el dinero deja de tener significado.
4) Los muertos, porque ellos ya no tienen nada para cobrar ni para gastar.
5) Los locos, porque ellos no saben que hay crisis globales y además tienen sus propios problemas y sus propias soluciones, más importantes que cualquier otra cosa. Por ejemplo, algunos están convencidos que son millonarios.
6) Los anoréxicos y los faquires, porque no sufren hambre.
7) Los osos de agua (ver foto), pequeños animales que pueden estar sin comer durante cientos y miles de años, y son capaces de vivir durante años en agua helada o hirviente, en terrenos totalmente secos, radiactivos e incluso en el vacío.
8) Dios, porque está más allá de cualquier crisis económica mundial. Aunque la gente diga “Que Dios se lo pague”, Él jamás pagará a nadie.
9) Los hombres más ricos del mundo, quienes en lugar de tener 10.000 millones de dólares tendrán solamente 100 millones de dólares. ¿Usted sufriría si tiene 100 millones de dólares?
Pablo Cazau. Diciembre 2008.

La psicología de las barras



Una barra es un conjunto de personas unidas por lazos de amistad o compañerismo que se reúnen periódicamente con el único fin de pasarla bien.
Tal vez las barras más típicas sean los grupos de adolescentes que se reúnen en boliches, veredas, casas o clubes, pero existen también las barras de adultos, generalmente de sólo hombres o de sólo mujeres, siendo frecuente encontrarlos reunidos en bares y confiterías charlando animadamente. También suelen formarse barras mixtas entre los frecuentadores de boliches de solos y solas, o entre adultos que comparten el mismo lugar de trabajo pero que luego continúan reuniéndose fuera de ese ámbito, o entre sujetos que comparten una misma cosmovisión y ropaje como las tribus urbanas tipo emos o skin heads.
Aunque a simple vista pueda no advertirse, las barras son grupos bastante cerrados sometidos a rígidas reglas. A continuación describiré el funcionamiento y las características de una barra típica de la ciudad de Buenos Aires donde yo mismo fui participante allá por las décadas del 60, 70 y 80, aunque hoy día algunos, muy pocos, seguimos viéndonos y reuniéndonos.
Esta descripción fue plasmada en un escrito de fines de la década del ’70 que publiqué en la revista satírica “El Pasquín”, órgano interno de la barra en cuestión. Palabras más, palabras menos, he aquí aquella descripción que por entonces se presentó como un relevamiento psicológico, sociológico, antropológico y por qué no niños, de la barra indicada.

La barra del Fond Rouge

De entre todas las comunidades primitivas argentinas denominadas “boliches de barrio”, el bar Fond Rouge de Villa Devoto representa, indudablemente, uno de los ejemplos más paradigmáticos. No sabemos qué significa “paradigmáticos”, pero queda bastante bien.
Habremos de referirnos a continuación a algunos aspectos de los moradores permanentes de este tipo de comunidades que conforman las denominadas barras. Tales aspectos son, por ejemplo, los criterios de admisión, los temas de conversación, el rol del mozo, el significado psicosocial del teléfono público, y todo otro ítem que contribuya aún más a la confusión del lector.
1. La barra y sus criterios de admisión.- Este clan se autodefine como abierto y cosmopolita, amplio de criterio y entusiasta receptor de todas las religiones y gente de distinta calaña, pero esto es solamente la apariencia. En realidad, no existe un grupo más herméticamente cerrado y cabeza dura que la denominada “barra”, y el presunto cosmopolitismo radica en que pueden allí convivir pacíficamente grupos étnicos aparentemente irreconciliables, tales como vagos y trabajadores, ingenieros y psicoanalistas, filósofos y mecánicos, etc. En fin, tal es el grado de cerrazón de la barra que en ella no pueden ingresar toda la siguiente gama de individuos:
a) Familiares (padre, madre, hijos, primos, abuelos, tías gordas, cuñados, nietos).- Recién a partir del cuarto grado de consanguinidad es permitida la entrada a la barra, y ello tras previa aprobación tácita de los miembros, según y conforme un plesbicito nunca convocado formalmente.
Por ejemplo, nadie puede llevar a la su madre a la barra. Excepcionalmente podrá ingresar la esposa o la novia de alguno de los integrantes, pero sólo como visita muy ocasional. En presencia de esta figura extraña la barra no se comportará como siempre, mostrándose a la vista de todos como verdaderos caballeros (salvo alguno que otro exabrupto, como para mostrar que uno es moderno y está libre de tontos prejuicios).
b) Mujeres en general.- Nadie lleva amigas a la barra porque son como los clubes de hombres londinenses. No obstante, y más por respeto a quien la trajo, el hecho de que alguien lleve a su amiga, aunque sea fea, será motivo de un pequeño agasajo entre todos los asistentes: dejarle el asiento, arrimarle una silla, darle fuego, etc. Es ésta una de las pocas oportunidades en que la barra pospone el tradicional café para solicitar seriamente un aperitivo con ingredientes.
No invitada, ninguna mujer puede entrar así como así, por su propio arbitrio, en la barra, salvo que esté dispuesta en toda ocasión a satisfacer los bajos instintos de sus integrantes (uno por sábado). En cualquier otro caso, invariablemente se le opondrá una tenaz resistencia. Esto es debido a un problema de educación: ya desde niños nuestros padres nos apartan de nuestras hermanas y más tarde, invariablemente, nos envían a un colegio “únicamente para varones”.
Lo único que se permite en las barras es mirar a las mujeres y hacer comentarios maliciosos sobre ellas. Y hablando de esto, el teléfono público es el agente de contacto con el medio exterior ya que ambos promueven el ingreso de gente extraña al boliche. El teléfono público permite distracciones periódicas a la barra, especialmente cuando el tubo será manoteado por alguna dama voluptuosa.
c) Homosexuales declarados.- Directamente no tienen cabida, pero sí pueden ingresar los no declarados. Si alguien es sospechoso de una cierta contextura de mariposón, se lo acepta y se lo escarnia de vez en cuando mediante interrogatorios irónicos y/o sarcásticos acerca de lo que estuvo haciendo la noche pasada, la misma noche en que otro de los miembros de la barra también, casualmente, estuvo ausente.
d) Ciertas profesiones.- Aunque en la barra del Fond Rouge entra toda clase de individuos, en el mismo bar hay otras barras con las cuales suele convivir pacíficamente y donde el criterio de admisión es la profesión u oficio. Por ejemplo, hay barras laborales de visitadores médicos, de taxistas, de bancarios, o de vendedoras de cosméticos. Inclusive llegó a haber una barra de casados, donde a medida que pasaba el tiempo miraban nerviosamente el reloj para fijar su retirada urgidos por sus respectivas esposas o/y obligaciones domésticas.
e) Niños.- Ningún niño puede ingresar a una barra. Ellos no pueden asumir las reglas de juego y siempre se comportarán como a ellos se les canta.
f) Personal del boliche.- En general, la barra no admite integrantes del plantel estable de la casa tales como dueños, mozos, lavacopas, etc. Un exceso de confianza con el mozo hará que este descuide los pedidos de la barra, y otro exceso de confianza con el dueño hará que este se permita toda clase de vandalismos con los precios. En verdad, aunque no se le otorgue confianza igualmente aumentará los precios, pero al menos no con la connivencia de las consumidores.
El mozo es el “hijo” de la barra. Se lo amonesta cuando corresponde, o bien se lo trata con dulzura y se lo premia con algunas monedas cuando se porta bien. Cumple, además, otras funciones subsidiarias: suele operar como informante (“Che, ¿vino ayer Fulano?”), o como punto de referencia espacio-temporal (“Ayer estuve aquí en el turno de Palito”).
Contrariamente a todos estos seres humanos que no pueden ingresar a la barra, entran otros que jamás deberían ingresar de acuerdo con el sentido común. Estos personajes que ingresan misteriosamente y son aceptados sin miramientos pueden ser clasificados como sigue:
a) Esquimales.- Sobre todo en invierno.
b) Locos.- Si son demasiado belicosos se los aísla en ciertas mesas, pero se sigue hablando de ellos considerándoselos casos límite de la barra. En sus momentos de lucidez hablan con todos y pasan desapercibidos.
c) Plomos.- Toda barra tiene un plomo, y es aceptado. Muchas veces la barra simula rechazarlo, y a veces lo hace tan bien que el plomo queda días enteros aislado de los demás.
d) Amarretes.- Su rol consiste en contrarrestar los excesos en los precios que cometen los dueños del boliche. Vale decir, el amarrete pasa a ser valorado socialmente cada vez que aumentan los precios, mientras que periodos de estabilidad es considerado como un ser execrable que resulta sumamente envidiado porque es capaz de no gastar plata en boludeces.
e) Mentirosos.- Se los utiliza para difundir rumores falsos. El mentiroso no es aceptado socialmente, lo cual no impide que se le permita y hasta se lo incite a cumplir su deleznable función, ya que algunas mentiras son tan graciosas que harán pasar un momento grato a los demás.
f) Ausentes.- Los integrantes de la barra que se fueron de viaje también integran el grupo y se les sigue teniendo en cuenta en las conversaciones a pesar de sus defectos. Los ausentes por casamiento se consideran irrecuperables, por lo que ya casi nunca más se habla de ellos.
g) Casados.- Siempre y cuando no recuerden muy bien quién es su esposa.
2. Anatomía y fisiología de la barra.- ¿Por qué existen las barras? ¿Por qué la gente se junta? ¿Qué graves problemas vitales intentan resolver? ¿Cuál statu quo se intenta mantener? ¿Por qué algunas barras son grandes y otras chicas? ¿Por qué algunas son homogéneas y otras heterogéneas? ¿Por qué? ¿Por qué? Uno podría responderse “Y a mí qué carajo me importa”, y esto es precisamente lo que nosotros nos contestamos.
Sabemos apenas que la barra es un oasis vital donde se registra una ligera disminución de la presión de las exigencias sociales: uno puede llegar y tomárselas sin saludar, puede sentarse en cualquier mesa sin necesidad de dar explicaciones, puede decir que hará un asado sin verse obligado a invitar a nadie, y fundamentalmente es un grupo donde se puede criticar y ser criticado sin que ello implique la pérdida de la amistad, la pérdida de un trabajo, una paliza o la gratuita construcción de enemigos mortales. O sea, un oasis donde renovar las energías para seguir luchando en el seno de la sociedad verdadera, esa que está de las puertas para afuera. Si el boliche cierra porque ya son las cuatro de la mañana, la barra ya tiene previsto un itinerario en otros boliches, que podrá culminar con un suculento desayuno o un campeonato de pool. Finalmente, el menos ebrio podrá llevar en automóvil a sus casas a los demás integrantes del grupo.
Respecto de los temas de conversación, como en toda comunidad los hay permitidos y prohibidos. Entre los temas tabú figuran por lo general los verdaderos sueldos de cada uno, los relatos pormenorizados de experiencias sexuales personales, la mención de fobias ridículas como el miedo a los extraterrestres, etc.
Los temas permitidos y hasta incluso estimulados se refieren al deporte, a la política, a la música, pero lo que principalmente abundan son los comentarios sobre ellos mismos (en especial si son maliciosos), sobre la incompetencia del mozo y demás temas vernáculos. Los temas filosóficos son fronterizos: se abordan en estados de sopor intenso ocasionado por el calor, la humedad excesiva, el Old Smugler, las manchas solares y desgracias personales gravísimas. Algunas veces los temas filosóficos suelen aparecer –tras breve e intenso silencio- cuando ingresa al salón una mujer singularmente dotada. El efecto producido puede compararse al desastre ocasionado por una aplanadora pasando por encima de varias copas de cristal.
¿Cómo se ingresa y se deja de pertenecer a una barra? Habitualmente, el candidato es sometido a estudio durante algún tiempo hasta que se decide su inclusión: aquí no cuentan las consideraciones sobre antecedentes laborales, méritos profesionales y otras gansadas similares. Sólo se requiere pertenecer al mismo sexo, que sea un desgraciado en algún sentido y que pueda tenérsele un mínimo de afecto.
Para mantenerse de manera estable en la barra, no es indispensable que el integrante sostenga una presencia física diaria, lo que constituye una principal diferencia con la institución matrimonial. No obstante, aparecer de vez en cuando es importante: en la barra no sobreviven los más aptos sino los que registran mayor asistencia. De allí que, por ejemplo los que se casan y son secuestrados por alguna fémina dominante, o los que se mueren, que viene a ser lo mismo, dejan automáticamente de pertenecer al grupo en cuestión.
Texto y dibujo: Pablo Cazau. 2008.

El carnaval entrerriano en Colón

El 16 de enero por la noche se inauguró la edición 2009 de los así llamados “Tradicionales Corsos Colonenses”, donde se festeja el carnaval en la ciudad de Colón (Entre Ríos, Argentina). Acostumbrados a los corsos de la ciudad de Buenos Aires, no pudimos evitar algunas comparaciones entre ambas formas de espectáculo popular, y en la manera de organizarlos.

1. Respecto de la organización

1) En ambos casos es la autoridad municipal quien organiza el evento, que en Colón tiene lugar los fines de semana de enero y en Buenos Aires los fines de semana de febrero. En el primer caso comienzan hacia las 22,30 horas, y en el segundo caso hacia las 19.00 horas.
El municipio de Colón cobra $4 la entrada a los mayores y $2 a los menores, y opcionalmente se puede alquilar un asiento por $2 aunque mucha gente permanece parada, se sienta en los cordones de la vereda, en los bancos de plaza o traen sus propias sillas playeras. En Buenos Aires el espectáculo es gratuito, aunque las agrupaciones murgueras suelen pasar la gorra entre el público que quiera colaborar.
2) Mientras en Buenos Aires hay varios corsos distribuidos por los diferentes barrios, en Colón el evento se desarrolla solamente alrededor de la plaza Washington, en el centro de la ciudad.
3) En Buenos Aires cada murga comienza a desfilar cuando terminó la anterior, mientras que en Colón hay un desfile incesante de agrupaciones que actúan simultáneamente dando algunas vueltas alrededor de la plaza.
4) En Buenos Aires la barrera entre el público y los actores es más firme: hay vallados metálicos o cintas, personal de seguridad del Gobierno de la Ciudad y en algunos casos la misma murga, a través de sus banderilleros, invita al público a apartarse de su camino.
En Colón no hay barreras, lo que hace que los niños arrojen espuma a los actores, o a que algunos adultos se pongan “adelante” impidiendo a los demás disfrutar del espectáculo visual.
5) Siempre hay un jurado que evalúa las actuaciones, con la diferencia que mientras en Buenos Aires se califica globalmente cada murga, el Colón se agregan calificaciones a cada uno de sus integrantes, quienes llevan en la espalda un número identificatorio a tal efecto.
6) En ambas ciudades un locutor va anunciando las alternativas del espectáculo sobre una tarima. Sin embargo, sólo en Buenos Aires algunos miembros de la murga suben al escenario para ofrecer parte del espectáculo, como por ejemplo cantando o recitando al son de los tambores.
7) No hemos constatado que Buenos Aires invite a agrupaciones de otras ciudades. En Colón, en cambio, fue invitada en el 2008 una murga del barrio porteño de Boedo, y es una lástima que en el 2009 no haya actuado en las calles de Colón la legendaria murga uruguaya “Los Charoles”, que, al actuar en el Teatro Centenario a $10 la entrada abandonó momentáneamente sus orígenes de espectáculo popular y callejero para transformarse en otro negocio más. Poco más o menos lo que ocurrió con “Falta y resto”, otra agrupación del vecino país que actuó en varias oportunidades en nuestros teatros porteños. Claro que no está mal ganar dinero, pero es una lástima que todo el público no pueda disfrutar de estos espectáculos de calidad.
8) Tanto en Buenos Aires como en Colón se pudo constatar una organización aceptable de los eventos carnavalescos.

2. Respecto del espectáculo propiamente dicho

1) En Buenos Aires se presenta un solo tipo de agrupación, denominada murga, mientras que en Colón se distinguen murgas mayores, murgas menores, comparsas, batucadas, carrozas, maruchas, cabezones y máscaras. Esta diversidad parece responder a la influencia del carnaval brasilero y uruguayo.
2) Las murgas mayores y menores se diferencian por la edad de sus integrantes. En las murgas menores todos tienen menos de 16 años y hay incluso agrupaciones de este tipo integradas exclusivamente por niños, dirigidos por un adulto.
Las comparsas son agrupaciones más modestas, y las batucadas se centran en el tradicional ritmo brasilero incluyendo bailarines travestis y vistosas damas en bikini. Las carrozas resultaron bastante pobres si se las compara con las de Brasil e incluso con las de Gualeguaychú, una vecina ciudad entrerriana considerada a nivel nacional como un tradicional centro de festejos de carnaval.
3) El número de integrantes de las murgas colonenses es menor, lo cual no les quita brillo ni creatividad. Entre las más destacadas se cuenta la murga “Mamabrú”, ganadora del primer premio en la edición del año anterior, donde todos se presentaron vestidos como legionarios romanos haciendo resonar con gran disciplina sus tambores en la noche colonense.
4) Casi todos los integrantes de las murgas colonenses se ocupan de la percusión con bombos y redoblantes. La murga porteña, en cambio, incluye otros muchos integrantes que en calidad bailarines, preceden a los percusionistas. Es posible también encontrar en Buenos Aires murgas que incluyen trompetas.
5) Los cabezones son figuras muy altas que representan diversos personajes como el lobo feroz, el increíble Hulk, Jack Sparrow y otros que contribuyen a realzar el espectáculo colonense.
Las maruchas, según nos lo explicó uno de los organizadores del evento, son una creación original del carnaval colonense. Básicamente se representan mediante trajes que al igual que los cabezones cubren totalmente al actor y representan animales fantásticos similares a los lobos, donde se destaca una trompa muy larga y amenazante.
Pueden destacarse también grupos de dos o más actores que representan alguna escen4a: un extraño animal y su domador que lo mantiene a raya con un látigo, o un accidentado en lamentable estado que es transportado desaprensivamente por un grupo de inescrupulosos enfermeros.
6) En general, puede decirse que los carnavales colonenses, pese a los comprensiblemente escasos recursos materiales y humanos, han logrado un muy aceptable nivel estético y con una buena dosis de entusiasmo y creatividad que nada puede envidiar a los carnavales de otras tierras.
Pablo Cazau. Enero 2009.

lunes 16 de febrero de 2009

Los extraterrestres terrestres

Días pasados encontré a mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea sentado en un plato volador de la calesita de la plaza Devoto con una gorra que decía UFO y que había comprado en Roswell.
- ¿Eso quiere decir Unión de Fanáticos Obnubilados?
- De ninguna manera –me contestó mi amigo- Es la traducción al inglés de OVNI. Y las chicas tienen una gorra que dice UFA.
- ¿Y usted cree en los extraterrestres? ¿Los ha visto alguna vez?
- No sólo los he visto sino que los veo todos los días. En realidad todos nosotros somos extraterrestres, ya que son nuestros antepasados.
- A ver… a ver… ¿cómo es eso? –le pregunté intrigado.
- Es muy fácil. Nuestros abuelos vinieron hace mucho tiempo de otros planetas. Y se lo voy a demostrar.
Sabrá usted que todos tenemos dos padres. Y como cada padre tiene a su vez dos padres, tenemos cuatro abuelos, y siguiendo el mismo razonamiento tendremos ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos. Por lo tanto, la cantidad de antepasados aumenta cada vez más hacia el pasado: sólo basta multiplicar por dos cada nueva cifra: 32, 64, 128, 256, 512, 1024, 2048, 4096, 8192, etc. Llegará un momento en que habrá tantos antepasados, billones y billones, que nunca podrían haber entrado en el planeta, por lo que alguna vez debieron haber llegado desde el espacio exterior.
Impresionado ante la lógica de mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea, no pude rebatir su argumento, y más todavía cuando, andando el tiempo empecé a encontrar innumerables ejemplos de extraterrestres: el tachero que devolvió una maleta con 20.000 dólares a un pasajero, mi ex esposa que devolvió dos mil dólares que el cajero del banco le había dado de más, el político que cumplió con todo lo que había prometido, los call-centers que solucionaban de inmediato y definitivamente los problemas de los usuarios, y hasta un abogado que jamás traicionó a un cliente.
Pablo Cazau. Octubre 2008.

La creencia en Dios

Una cosa es discutir sobre la existencia de Dios, y otra sobre la creencia en Dios. Los creyentes no pueden separarlas: están dispuestos a opinar sobre la creencia en Dios, pero sobre la base de la premisa de su existencia. No pueden hablar de la creencia en Dios independientemente de si existe o no y con ellos ni discuto porque escucharé siempre la misma muletilla.
Yo puedo creer en Dios como alguien que me ayudará, guiará o tranquilizará en momentos difíciles, pero entonces debo creer firmemente en su existencia, porque de otro modo su ayuda o guía perdería fuerza. De ahí la importancia de la Fe para las religiones.
Por fortuna o por desgracia nunca pude creer firmemente en la existencia de Dios. Cuando necesito ayuda acudo a mis seres queridos, o al psicólogo o al sacerdote, pero en este último caso lo tomo como alguien con buena voluntad para ayudarme, exista o no Dios. El día que no tenga seres queridos, psicólogos ni sacerdotes, quizás invente un sujeto llamado Dios, pero sólo por una cuestión de desesperación. Y deberé creer firmemente en él.
La otra visión trata de entender a eso llamado Dios, exista o no, como una idea creada por el hombre con fines diversos, y entre ellas las en su momento polémicas de Freud y Marx. La idea de Dios es multiuso: sirve como instrumento de opresión, como algo que alivia padeceres humanos, como negocio suculento, como ilusión de inmortalidad, como todo eso junto y tal vez como otras cosas más.
Desde hace mucho hay cierta "versión" de Dios como el Dios del ateo, donde es entendido como la naturaleza misma tal como va descubriéndola la ciencia, y a quien se le han quitado ciertos atributos como el Dios que te ayudará si le rezas, te condenará si te portas mal, que te perdonará los pecados, etc.
La naturaleza o el universo carecen de moral, que es un invento humano. Mañana un megadesastre del tipo tormenta de rayos gamma o asteroide kilométrico puede acabar definitivamente con la especie humana. Claro que los creyentes en el último segundo seguirán diciendo "El lo quiso así". Genial.
No obstante, reconozco que la idea de un Dios tranquiliza y apacigua a mucha gente, más allá de si existe o no (un problema demasiado grande para mi cerebro), pero también las separa como lo demuestran las guerras religiosas.

La existencia del universo me asombra más que la existencia de Dios, incluso aunque para muchos Dios haya creado el universo. La existencia del universo no es una suposición humana, y si lo fuese, sería la suposición más descabellada e inverosímil del mundo superando con creces a los productos fantásticos de la imaginación más frondosa, incluyendo la fantasía de la existencia de Dios.

Pablo Cazau. Octubre 2008.

Mi primer amor

Bernard Shaw dijo una vez que no hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida. No creo que esté de acuerdo con el gran humorista inglés quien haya vivido un primer amor.
En mi niñez siempre veraneábamos en Miramar, y fue recién a los 12 años que conocí a Mercedes, de mi misma edad. Vivía enfrente y formábamos parte de la misma barrita de amigos que iban a la playa o se reunían a escucharlas a ellas tocar zambas con la guitarra.
No podía dejar de mirarla ni admirar su cabellera rubia, sus bellos ojos y su voz cristalina cuando cantaba. Si a esto llaman estar enamorado, entonces lo estuve, y nunca supe si ella me correspondía o no porque jamás le declaré mi amor y el beso más atrevido que le di fue en la mejilla. Como dice el proverbio inglés, muchas cosas se pierden por no pedirlas.
Estuve de novio sin saberlo ni ella ni yo, y si para algunos su primer amor fue al mismo tiempo su primera vez, no fue este mi caso.
Claro que todo termina y con mi familia tuve que volverme a Buenos Aires. No fue tan terrible, porque no supe en ese momento que jamás volvería a verla.
Algo fuerte había pasado, porque en los dos o tres años siguientes seguí siempre pensando en ella y anhelando encontrarla. Me iba al bar de Ayacucho y Sarmiento a esperar ver salir a la tía para pedirle noticias de ella, pero eso no servía. Fui dos veces a La Plata, donde vivía Mercedes, pero siempre me quedaba parado como un idiota frente a la casa y luego me volvía refunfuñando contra mí mismo.
A tres años del último adiós, nuevos intereses y nuevos amores aparecieron en el horizonte, y Mercedes quedó transformada en un vago recuerdo. Durante cuarenta años apenas si pensé en ella, y hace poco me entero, por casualidad, que se había casado, no tuvo hijos y al parecer, aunque me cuesta creerlo, se convirtió en una mujer fría y huraña. Tal vez ni recordara aquel encuentro cercano con un primero, segundo o tercer tipo, ya que nunca supe si también fue para ella su primera vez.
Hay quienes, andando el tiempo, recuerdan a su primer amor como un episodio cómico de su vida, como algo absolutamente intrascendente o, en mi caso, como algo inexplicable que nunca volverá a repetirse. Hace décadas que ya no la extraño, aunque siempre me queda algo de curiosidad por volver a verla porque aún la quiero de una manera muy rara: no por lo que ella es, sino por lo que vuelvo a ser cuando la recuerdo.
Como la madre o el padre, primer amor hay siempre uno solo, y hoy me imaginé que alguien había creado el Día del Primer Amor, y que ese día se reunían en una gran cena muchos primeros amores acompañados de sus actuales esposos, hijos y por qué no nietos, y al final de todo se tomaba una foto a cada ex-pareja (o a cada pareja, si el primer amor había perdurado), y se terminaba brindando por los buenos tiempos pasados. Toda una prueba de fuego para cónyuges celosos.
La memoria nos hace sus jugarretas, y puede activarnos el recuerdo de aquel amor primero sin que lo hayamos convocado voluntariamente: en mi caso, cuando escuché cierta canción. Y para homenajear aquellos momentos inolvidables, y hasta quizás –vana ilusión- para poder cerrar definitivamente un capítulo de mi vida, armé un video en base al chamamé “Merceditas”, cuya letra refleja lo que pasó allá lejos y hace tiempo, interpretado por ese increíble conjunto vocal de las Islas Canarias que son “Los sabandeños”.
Pablo Cazau. Agosto 2008.

lunes 9 de febrero de 2009

El juicio de realidad

El día 9 de octubre a la tarde viajaba en la línea D de subte y aparece un hombre mal entrazado pidiendo unas monedas para pagar un análisis de ADN y averiguar quién era su padre. Al cabo de unos momentos un pasajero bien vestido que estaba a unos metros le dice en voz muy alta que no venga a molestar a los pasajeros, que él ya está harto de escuchar a mentirosos pidiendo plata, y otras cosas más. A todo esto las caras de los pasajeros comenzaban a mostrar temor y a ponerse blancas. Ambos empiezan a discutir a viva voz y a insultarse durante un rato, comienzan a acercarse y cuando ya parecía que se iban a pegar, comienzan a reírse manifestándoles a los pasajeros que era una actuación, agradeciendo a todos educadamente su atención para luego pasaron la gorra.
Es probable que muchos hayan creído que era una pelea real, porque no quedó definido un contexto de realidad. Por ejemplo, no se advirtió de antemano a los pasajeros que todo iba a ser una actuación, además de no tratarse de un escenario teatral sino de un medio de transporte.
Hace pocos días apareció en Crónica TV un titular que decía textualmente: “No estamos solos. Ovni recorre el país desde hace muchas horas”. La imagen fue capturada por mi hijo de 19 años y publicada en su fotolog, donde agregó como epígrafe: “¿No hay una linea que separe el profesionalismo del delirio? En Crónica no. Puedo ir yo de redactor”.
Claro que uno conoce el contexto de realidad que ofrece Crónica TV, y sabemos que a veces no debemos tomar al pie de la letra los titulares de la misma forma como lo hacemos en otros medios menos amarillistas.
El juicio de realidad es la capacidad para diferenciar fantasía de realidad. Si nos despertamos con una pesadilla, hay una fracción de segundo donde seguimos creyendo que la fantasía soñada es real, hasta que entra en funcionamiento el juicio de realidad advirtiéndonos que no lo es.
La fortaleza del juicio de realidad se pone a prueba en situaciones especiales como el Coaching, los Reality Shows y los zafarranchos de combate, entre otros. En ciertas situaciones extremas del coaching el entrenador puede insultar al entrenado como simple técnica para ver cómo reacciona ante situaciones límite, y el entrenado puede creer que el insulto es real. A veces recurrimos al “¿En serio me lo decís?” como forma de asegurarnos si la situación es ficticia o real.
Podemos dar dos ejemplos donde “falla” el juicio de realidad:
a) En situaciones normales, mientras estamos soñando habitualmente creemos firmemente que lo soñado es real. Hemos confundido fantasía con realidad. Existen ciertos casos donde por momentos algunas personas pueden tener conciencia de lo irreal de su sueño mientras sueñan, pero son casos muy raros. De todas maneras, algunos psicólogos han procurado desarrollar esta habilidad con fines terapéuticos, llamándola la técnica del “sueño lúcido”.
b) En situaciones patológicas el ejemplo típico es el delirio. Por ejemplo, el convencimiento absoluto de la infidelidad del cónyuge cuando en rigor éste no engaña a su pareja. Hemos confundido fantasía con realidad. Una persona puede tener alguna sospecha, pero si está dispuesta a reconocer su error con pruebas suficientes, no hay delirio.
El juicio de realidad puede quedar afectado de dos maneras:
1) Cuando creemos firmemente que algo falso es real. Por ejemplo haber sido secuestrado por extraterrestres. Freud también cuenta muchos casos donde la persona está convencida de haber sido abusada o violada en la infancia cuando ello realmente no ocurrió.
2) Cuando creemos firmemente que algo real es falso. Por ejemplo cuando nos comunican el fallecimiento de un ser querido y nos resistimos a creer que sea cierto. En una época se difundió por la televisión que el cómico Alberto Olmedo había fallecido, y todos lo creyeron porque el contexto en que fue presentado era un contexto de realidad.
Entre la fantasía (o ficción) y la realidad pueden establecerse por lo menos dos categorías intermedias:
a) En relación con los Reality Shows, Wikipedia ha sugerido que hay una categoría que no puede incluirse ni como realidad ni como ficción, “sino que son la manifestación de una nueva forma de ser: la hiperrealidad televisiva o telerrealidad” que muestra personas reales, no actores representando personajes ficticios, que puede consistir en una cámara oculta donde las personas saben que están siendo filmadas: tiene realidad porque se comportan naturalmente, pero también algo de ficción porque saben que están ‘actuando’.
b) Películas como Without Warning (traducida como “Sin advertencia”) y El Proyecto Blair Witch podrían ser consideradas como una cuarta categoría, donde se muestra a actores que intentan hacer creer al público que son personas reales que les ocurren hechos reales.
Si cualquier persona encendiera la televisión en medio de la película, seguramente tomaría como real lo que estaba ocurriendo por haberse creado un ‘contexto de realidad’. En el primer caso toda la película era un noticiero donde se anunciaba la caída de un asteroide sobre la tierra, con consecuencias devastadoras para toda la humanidad. Una vez, con expresión consternada, le mostré este film a mi por entonces esposa cuando ya había empezado, y llegó a creer que todo era cierto, pero no fue eso la causal de separación. En el segundo caso se describían las vicisitudes de un grupo de jóvenes perdidos en un bosque donde se suponía habitaba la Bruja Blair. Para promocionar esta última película se llegó a decir que se trataba de un documental real, y hasta se dijo que no se sabía qué había sido de los ‘actores’.
Ambos films ponían a prueba el juicio de realidad porque modificaban deliberadamente el ‘contexto de realidad’. Normalmente, cuando uno enciende al azar el televisor, nuestro cerebro sabe inmediatamente cuándo lo que están viendo o escuchando es real o es ficción. La factura de la producción nos permite discernir que un noticiero o un documental es real, y que una telenovela o un aviso publicitario no lo es.
La conservación del juicio de realidad es considerada en psicología una de las principales características que permiten diferenciar la persona normal de la persona gravemente enferma.
Pablo Cazau. Octubre 2008.

La física y las mujeres

Días atrás estaba paseando por plaza Irlanda, y todos los bancos estaban vacíos salvo uno solo: en una punta había una agraciada señorita y en la otra punta estaba mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea. En voz baja le dije:
- Digame José, habiendo tantos bancos, ¿porqué se viene a sentar acá?
- Bueno, estuve leyendo un libro del señor Newton donde dice que todos los cuerpos se atraen entre sí. Hace una hora que estoy esperando, pero hasta ahora no nos hemos atraído.
Le pedí que fuéramos a otro banco y con infinita paciencia le expliqué que sólo podíamos advertir la atracción cuando uno de los cuerpos tenía mucha mayor masa que el otro.
- ¡Horror! ¿Debo entonces buscar una gorda?
- Ni siquiera con una gorda se notará la atracción gravitacional. Recién se nota cuando un objeto es enorme, como el planeta Tierra, y el otro muy pequeño.
- Tiene razón. La otra vez tiré una gallina del décimo piso e inmediatamente fue atraída por la tierra. Sin embargo, esta fuerza gravitacional no es tan fuerte, porque la gallina no siguió cayendo. Quedó aplastada en el pavimento.
Acto seguido, le expliqué a mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea que había fuerzas más poderosas capaces de oponerse a la gravedad. El pavimento está compuesto de partículas infinitamente pequeñas como los protones, neutrones y electrones que están unidos entre sí con tal fuerza que forman una barrera y no dejan pasar ninguna gallina.
- ¡Caramba! ¿Y cómo se llaman esas fuerzas? –preguntó mi amigo.
- Son la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil, pero no le servirán para atraer mujeres.
- Y digame, hay alguna otra fuerza atractora? –preguntó José, pensando seguramente en alguna nueva técnica de levante.
- La única que queda es la fuerza electromagnética. Usted habrá visto cómo frotando una birome atrae papelitos por la electricidad estática, y también habrá visto como un imán atrae limaduras de hierro.
- ¡Genial! Gracias por el dato, mi amigo.
Y acto seguido fue a comprar un imán a la ferretería, y luego invitó a la señorita a cenar un plato de pescado, acelga y espinaca, rico en hierro. Lamentablemente no pude sacarle una foto a José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea apuntándole a la dama con un imán. Hubiera sido una primicia.
Todavía hoy los físicos están intentando elaborar una teoría del todo que permita unificar en una sola fórmula las cuatro fuerzas del universo descubiertas hasta ahora: la gravedad (Newton, Einstein), el electromagnetismo (Maxwell), la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil (mecánica cuántica). Cuando se confirme la teoría de las cuerdas, una de las candidatas para ser la teoría del todo, a mi amigo José iturriberrigoycoerrotaberricoechea no habrá mujer que se le resista: la atará con cuerdas y se la llevará arrastrando hasta el altar.
Pablo Cazau. Agosto 2008.

Y Dios creó al perro

Dios creó primero a los hombres, y para que estos no se pelearan entre sí, inventó a la mujer para distraerlos. Cuando vio que las mujeres a su vez se peleaban por los hombres, inventó los hijos para mantenerlas ocupadas. Cuando vio que los hijos se peleaban por la madre, inventó a los amigos para que los hijos se distrajeran fuera del hogar. Cuando observó que los amigos se peleaban, inventó finalmente al perro y allí terminó su trabajo, porque, ¿vio usted alguna vez un hombre peleado con su perro?

Pablo Cazau. 2007.

lunes 2 de febrero de 2009

Páguelo aunque no le sirva


No hace mucho tiempo me regalaron un bonito canario, lo que me obligó a salir a comprar una jaula.

- Señor –me dijo solemnemente el vendedor- Tengo la pajarera ideal para usted, toda de acero reforzado de la más alta calidad.

- ¿Acero para un pajarito? – pregunté azorado.

- Y... uno nunca sabe. Mejor estar seguro, ¿no? Además trae un candado a prueba de picotazos, un contador de deposiciones, una cinta transportadora de alpiste a control remoto, un robot paramédico por si el ave sufre alguna descompensación, una calesita para sus ratos de ocio y un seguro de vida por si logra entrar el gato de la casa.

- Interesante –dije, pensando si el canario tendría ratos de ocio- ¿Y cuánto sale esta jaula?

- 500 dólares.

Sin inmutarme, pregunté cuanto me saldría una simple jaula de aluminio con una puerta estándar sin candado como esas que tenía mi abuela. El hombre me miró unos instantes estupefacto como si yo fuera un villero recién escapado de su reducto, y me contestó lacónicamente:

- No tenemos.

Recorrí varios negocios más pero ninguna jaula bajaba de los 500 dólares, hasta que finalmente decidí fabricarme yo mismo una de madera en la cual invertí tres dólares y tres horas de mi tiempo.

Claro que a nadie le ocurrió nunca nada semejante, pero a todos nos pasó lo mismo cuando alguna vez decidimos comprar una computadora, o sea, una máquina que no baja de 500 dólares y de la cual utilizamos solamente el 10 por ciento.

- ¿Y no tiene alguna maquinita que tenga solamente un procesador de textos, un navegador y el jueguito del solitario?

De hacerle esta pregunta, el vendedor nos habría mirado como a un menonita y su respuesta habría sido tan lacónica como la del vendedor de jaulas:

- No tenemos.

Y así terminamos comprando una máquina de 80 GB de los cuales muchos de nosotros usaremos con suerte la mitad, que tiene una planilla de cálculo y una base de datos que jamás usaremos, un sofisticado microprocesador que soporta programas pesados que nunca emplearemos, y un carísimo sistema operativo Windows Vista que muchos clientes han reemplazado por el anterior Windows XP porque les resultaba más sencillo.

Es así como las empresas ganan millones de dólares vendiendo cosas inútiles a clientes que terminan convertidos en cautivos del sistema porque el mercado no les ofrece otras opciones, y que encima no pueden fabricarse una computadora de madera.

Un patético ejemplo de esta situación es el último abuso de Microsoft: el Windows Vista.

Usted venía utilizando el Windows XP como sistema operativo, y de repente le ofrecen el “maravilloso” Windows Vista, por supuesto a un precio exorbitante para el usuario común. Y es entonces cuando decide romper el chanchito y gastarse los últimos morlacos para estar actualizado como corresponde.

Sin embargo enseguida empiezan los problemas: no sólo hay que aprender a usarlo, sino que también hay que aprender a usar el Microsoft Office 2007 en versión de prueba que trae incorporado, que pronto deberá comprarlo aparte y gastarse otra cantidad exorbitante.

Es en este momento que usted piensa nostálgico: “¡Qué bien estaba con el XP y la versión 2003 del Office!”. De hecho, un técnico me comentaba la llamativa cantidad de usuarios que le piden volver a lo de antes, aunque con ello deba renunciar a su licencia de Windows Vista.

Aun cuando Windows Vista ofrezca nuevas prestaciones y una nueva manera de organizar la información del usuario, tal como pregona, su precio no justifica un mero cambio de nombres (“Mi PC” ahora se llama “Equipo”; “Mis Documentos” ahora son “Documentos” y no incluyen carpetas de música e imágenes; el “Inicio” en el escritorio ahora es el logo de Windows, etc). Tampoco justifica la incorporación de tags (etiquetas) como propiedades de los objetos, ni un nuevo jueguito como el Purble Place, ni la aplicación ofimática Works, ni menos aun un “novedoso” Sidebar con gadgets para el escritorio que ya Google ofrecía mucho antes, sólo que gratuitamente.

Es así que el Windows Vista resultó un verdadero escándalo (ni estafar saben), una especie de BillyGate que obligó al millonario a reemplazarlo inmediatamente por el Windows 7, más sencillo de utilizar y sin mayores diferencias con el tradicional XP.

En este momento también usted se pregunta porqué no actualizar con aquellas mejoras el XP en lugar de crear un nuevo sistema operativo, del mismo modo que podría preguntarse porqué no reemplazar la caja de cambios en lugar de comprar un nuevo vehículo.

La respuesta es muy sencilla: Billy Gates necesita volver a vender casi el mismo producto a sus anteriores compradores para llenarse los bolsillos de dólares, aun cuando con ello deba pagar el pato el cliente. Es entonces cuando usted llega a preguntarse quién es más pirata: el gran Billy o los usuarios que cargan una copia del sistema operativo.

Naturalmente Billy Gates sabe que la enorme mayoría utiliza Microsoft, lo que prácticamente convierte a los usuarios en cautivos del sistema, usuarios que, por motivos a veces bien justificados, se resisten a pasarse al sistema operativo Linux o a los paquetes ofimáticos Open Office o Star Office a pesar de ser considerablemente más económico, cuando no directamente gratuitos.

Finalmente, y ante la queja masiva de miles de usuarios, www.abc.es informó un anuncio de Microsoft de reducir en todo el mundo el precio de su Windows Vista nada menos que en un 40% a partir del 1 de marzo de 2008 con el fin de fomentar el uso de la última versión de su sistema operativo. Si todos nos quejamos, todos saldremos ganando.

Pablo Cazau. 2009.

Un SPA para pobres

Días pasados me lo encontré a mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea preguntándole algo a uno de esos tachos de basura colgados de los postes.
- ¿Qué hace José? ¿Se volvió loco hablando con un tacho de basura?
-¡Cómo! ¿No es un policía con el chaleco antibalas? Ya me parecía que no podía ser tan petiso y maloliente.
Y a continuación me dijo que desde hace un tiempo veía solamente el color anaranjado. El oculista le dijo que su vista era normal, y que debía ser una ceguera traumática. Finalmente, descubrió con el psicólogo que cuando era chico su abuelo le pegaba siempre con una zanahoria.
Decidido a cambiar de tema, pregunté a mi amigo en qué nuevos negocios andaba.
- Ha dado con la palabra clave, amigo. Los mejores negocios son los que nunca nadie hizo.
- ¿Y usted inventó un negocio nuevo?
- Efectivamente. Me pondré a vender notebooks, aprovechando que están de moda, pero no serán máquinas normales. Adentro tendrán un viejo disco de la Commodore 64 y unos cuantos fierros retorcidos de manera que funcionen los primeros 15 días. Recibiremos las quejas a través de un empleado que les dirá, con acento colombiano, que la pieza defectuosa está en Shangai, y que debe esperar un año. Unos pocos irán a Defensa del Consumidor y finalmente un 10% pasará a juicio, donde le entregaremos finalmente una máquina como la gente.
- ¿Y dónde está el negocio?
- Cobrar por diez máquinas pero entregar solamente una. ¿Qué le parece? – me dijo entusiasmado.
- Pero eso ya lo hace la empresa HP. No, no es Hewlett-Packard. Las iniciales son una casualidad porque la empresa se llama Hijos de P.
Mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea se quedó pensativo mientras se comía una naranja.
- No me diga ahora que se pondrá a vender ropa Vintage. Eso ya es una novedad vieja-. Pero mi amigo negó con la cabeza mientras seguía masticando.
- ¡Ya está! Esto nunca nadie lo hizo: ¡un SPA para pobres! Usted sabe que SPA quiere decir Sólo Para Adinerados.
- No mi amigo. Quiere decir Salus Per Aquam (Salud a través del agua), y viene ya de los romanos. Pero de todas maneras tiene razón. No conozco SPA para pobres. Lo único que conozco gratis es el SPAM. ¿Y cómo será?
- Muy fácil: para los hidromasajes los vamos a poner en un lavarropas de la década del ’50 durante un minuto. La sesión de ultravioletas será dentro de un horno microondas, y para los baños turcos los pasearemos durante el verano arriba de un colectivo en las horas pico, que ahora se llaman horas piquete. A los que quieran quitarse años, les modificamos la fecha de nacimiento del DNI, y no se notará nada. Las damas que quieran hacerse un estiramiento serán colgadas de ganchos de carnicería aplicados en la piel de la nuca y suspendidas en el aire durante dos horas, y para las aplicaciones de barro terapéutico deberán permanecer una hora junto a la vereda cerca de charcos de agua mugrienta en las avenidas de mucho tránsito. ¡Ahhh! Me olvidaba. Para adelgazar, serán encerrados en mazmorras a pan y agua durante treinta días o, en su defecto, serán inscriptas en el Plan Trabajar. Y todo por dos pesos.
Mientras pensaba en la factibilidad del negocio, mi amigo José Iturriberrigoycoerrotaberricoechea salió corriendo porque venía el colectivo 132 que lo llevaría a la oficina de Propiedad Intelectual para registrar la idea, aunque ya era tarde para avisarle que se había subido a un micro escolar recién pintado de anaranjado.
Pablo Cazau. Noviembre 2008.

Psicología del Gran Hermano

El Gran Hermano es uno de los típicos juegos que se difunden vía televisión y que entran en la categoría de los Reality Shows.
En octubre de este año en Igooh se llevó a cabo una adaptación del juego al entorno informático, donde los doce participantes anotados debieron ‘convivir’ no en una casa real sino en un espacio virtual, cumplir pruebas (como por ejemplo acertijos), y fueron siendo eliminados por los mismos participantes o por los espectadores. El Confesionario fue el correo privado del Gran Hermano (GH), y el campo de interacción una seguidilla de notas donde todos tenían la oportunidad de conocerse entre sí leyendo sus comentarios.
Al menos en la segunda edición del juego, su organizador ha demostrado una buena dosis de imaginación para las pruebas, paciencia, detallismo, firmeza, tesón y gran capacidad de trabajo. Además nadie encontró la manera de sobornarlo. Hacia el final del juego el mismo GH pareció haberse saturado un poco deseando que todo termine lo más pronto posible, y hasta declaró que no habría ganadores por la regla 1 del juego: “Hacer lo que al GH se le cante”.
Hay quienes tienen como principal motivación jugar y pasar un rato agradable con los demás, y otros cuya motivación especial es ganar las pruebas. Cada cual elige su estilo predominante: competir para ganar suele ser desgastante, mientras que jugar es divertido. Elegí intervenir en esta actividad más que nada para ver cómo reacciono en situaciones inusuales y disfrutar de un juego, aunque todos llevamos escondido en el fondo del corazón el ansia de ganar.
En el Gran Hermano virtual se encienden emociones varias como la euforia y el enojo, y se ponen en juego dos capacidades opuestas: la picardía y la torpeza, donde la picardía reside en hacer trampas sin violar las reglas. Pero también se manifiestan dos valores opuestos: el egoísmo y la solidaridad, con oscilaciones entre ambos extremos. En algún sentido es una situación límite tipo naufragio donde se recrea la ancestral lucha por la supervivencia.
Esta lucha supone pasar pruebas, y en este juego en particular las hubo explícitas e implícitas. Las pruebas explícitas las establece y evalúa periódicamente el GH. Por ejemplo en la primera prueba había que armar una frase con palabras sueltas. Al GH le pareció que para los participantes sería más difícil encontrar las palabras que armar la frase, pero eso quizás es porque a él mismo le costó más esconderlas y ya sabía cómo iban ordenadas.
Las pruebas implícitas son las cosas que piensan, sienten o hacen los participantes tal como quedan plasmadas en sus comentarios, porque esas cosas pueden caer bien o mal a los demás, lo que influirá para apoyarlos o dejarlos aislados en el momento de la votación de manera que pueden formarse alianzas y coaliciones. Las interacciones que se producen en los diálogos pueden generar y expresar la formación de sub-grupos afectivamente muy unidos que les permitirán sobrevivir un poco más bajo la consigna tácita de no votarse mutuamente. Los mismos integrantes del sub-grupo definen su territorio estableciendo, por ejemplo, a quién le pasarán un mate y a quién no. Los vínculos de afecto no necesariamente se rompen al terminar el juego, del mismo modo que los excompañeros de escuela pueden seguir viéndose más allá del aula.
A veces la eliminación de un participante tiene relación directa con perder en las pruebas explícitas, ya que algunas de ellas otorgan a sus ganadores inmunidad y/o votos dobles y triples, con lo cual aumenta su poder para eliminar a alguien.
Otras veces la eliminación de un participante no tiene relación directa con haber perdido en pruebas explícitas sino con otros criterios: porque no participa, porque cae antipático, porque se lo ve como un competidor peligroso, porque viola las reglas del juego, porque no las viola pero juega sucio usufructuando lo que las reglas no prohíben, porque molesta demasiado a los demás, porque es egoísta, porque se tornó soberbio, porque no interactúa lo suficiente con los demás, porque al GH así se le cantó, etc.
La obligación de eliminar a un participante puede parecerse al dilema del hijo preferido. Podemos pensar que queremos y estimamos a todos los participantes, y vernos en la obligación de echar del bote a uno de ellos resultar terrible. Algunos optarán por delegarle la responsabilidad al azar tirando una moneda, otros intentarán utilizar criterios más objetivos como por ejemplo el grado de compromiso en el juego, mientras que otros lisa y llanamente evitarán siempre eliminar al que más quieren.
Claro que, como en todo juego, se puede hacer trampa sin que el mismo GH pueda evitarlo, advertirlo o probarlo. Así, si un mismo participante del GH interviene con varios nicks, tendrá más probabilidades de ganar. En principio se trata de algo imposible de detectar, pero GH o los mismos participantes pueden sospecharlo si advierten que escribe con el mismo estilo o ronda los mismos temas.
Otra trampa posible es aquella donde las respuestas a las pruebas deben enviarse en privado al GH, pero dos o más participantes pueden complotarse en privado enviando las mismas respuestas que suponen correctas tras haber deliberado en grupo. Un ejemplo real fue la participación de una pareja (yo mismo y mi mujer), que ‘casualmente’ obtuvieron el mismo máximo puntaje en una prueba de acertijos. Naturalmente todo el mundo tenía pleno derecho y adecuado fundamento para pensar que o bien uno se había copiado del otro, o bien uno le había entregado las respuestas correctas al otro, o bien ambos unieron sus fuerzas para ganar. Las reglas del GH no prohíben esto pero éticamente podría ser considerado juego sucio (si acaso llegara a a ser cierto, porque bien pudo haber ocurrido que ambos cónyuges jugaran en forma independiente). De hecho, cualquier participante podía haber pedido ayuda a cualquier familiar que no participase, aunque probablemente sería considerado algo ‘menos sucio’ que lo anterior.
Algunos participantes se autoeliminaron explícitamente y otros aparentemente por distracción (se olvidaron de votar). Otro quedó eliminado elegantemente, de manera que más pareció un premio que un castigo, porque votaron por él dos misteriosos usuarios que Igooh con el argumento que era más valioso publicando notas que jugando.
A medida que el juego fue avanzando, fue formándose y afianzándose una red de fuertes vínculos afectivos, que incluso hizo que el mismo juego pasara a un segundo plano: lo importante pasó a ser una barra donde poder charlar, contenerse mutuamente y conocerse más. Incluso planearon una reunión presencial para festejar algunos cumpleaños, con lo cual el GH pasó a significar Grupo Humano. El tiempo dirá cuánto durarán estos vínculos, quienes desaparecerán de la flamante barra y quienes afianzarán sus relaciones, tal como ocurre en todo grupo humano, desde una familia hasta la barrita de la esquina de los adolescentes.
Pablo Cazau. Noviembre 2008.

La búsqueda del tesoro en la biblioteca

Variante 1.- Proponemos aquí una variante de la clásica búsqueda del tesoro para lugares más reducidos, como una simple mesa, y donde pueden participar desde dos personas en adelante, hasta varios grupos.
Preparación del juego.- Sin que nos vean los posibles participantes, seleccionamos de la biblioteca varios libros, cuidando que sus tapas sean originales y lo más vistosas posibles en cuanto a dibujos y color, aunque esto último no es imprescindible. Seleccionaremos los libros donde se encontrarán los tesoros más otros para despistar, que pueden ser unos diez.
En un lugar apartado y, entre los libros seleccionamos tantos como grupos o personas se vayan a formar. Sobre cada uno de los libros así elegidos armaremos pistas para que los jugadores terminen encontrando cierta palabra dentro del libro (el "tesoro") y que podrá estar en cualquier renglón de cualquier párrafo, de cualquier página de cualquier capítulo. Para ello, para cada libro redactaremos en una hoja de papel la lista de pistas que conducirán a la palabra-tesoro, tal como se indica en el siguiente ejemplo:
Equipo 1
Primera pista (permite elegir el libro): "FALTAN NUEVE ANTERIORES"
Segunda pista (permite elegir el capítulo del libro): "BODAS DE PLATA"
Tercera pista (permite elegir la página): "TODAS LAS DEMAS SON NEGRAS"
Cuarta pista (permite elegir el renglón): "NO ES NI EL PRIMERO NI EL TERCERO"
Quinta pista (permite elegir la palabra): "HAY QUE TENER CUIDADO CON EL"
Mediante la primera pista invariablemente deberá identificarse cuál es el libro a juzgar por los datos de la tapa, sin abrirlo. En el ejemplo la pista es "FALTAN NUEVE ANTERIORES", y entonces se trata del tomo 10 de alguna colección. Si en la tapa hubiese aparecido el dibujo de un corazón, nuestra pista podría haber sido "TRABAJA INCANSABLEMENTE LAS 24 HORAS", u otro. Las pistas podrán ser más o menos fáciles, o más o menos sutiles.
La segunda pista identifica en este caso un capítulo (también podría haber sido una página, pero esto no tienen que saberlo necesariamente los jugadores), y se trata del capítulo 25, pues la pista es "BODAS DE PLATA". A esta altura los jugadores empiezan a estar más orientados: la palabra-tesoro podría estar en el capítulo 25 de ese libro.
La tercera pista orientará respecto de la página. Según la tercera pista, dicha página será aquella donde la primera letra sea roja y las demás negras, pues la pista es "TODAS LAS DEMAS SON NEGRAS". Obviamente cuidaremos que no exista otra página con similares características: las pistas ambiguas complican el juego innecesariamente.
Enm la cuarta pista hay que buscar el renglón. En esta página pueden aparecer en el texto tres números, por dar un ejemplo, aparte del número de página. Por lo tanto, si no es el tercer número ni el primero (como indica la cuarta pista) será el segundo, que indica el renglón donde estará el "tesoro".
La quinta y última pista deberá conducir a la palabra-tesoro, que en este caso puede ser "enchufe", porque "HAY QUE TENER CUIDADO CON EL".
A cada equipo se le asigna un solo libro, aunque ellos no saben cuál es. Una vez preparados tantos listados de cinco pistas como personas o equipos hay, doblamos los papeles y sobre una mesa colocamos al azar todos los libros seleccionados (aún los que no hemos elegido para hacer pistas). Encima de cada papel doblado se colocará “Equipo Nº 1”, “Equipo Nº 2”, etcétera, y en un papel que guardaremos en el bolsillo se indica qué palabra deberá encontrar cada equipo.
Organización del juego.- Una vez que los jugadores se agruparon en equipos alrededor de la mesa con los libros, se les explica el juego. Puede o no decírseles que la primera pista identifica el libro, la segunda el capítulo, etc. A cada equipo se le entrega el listado correspondiente (pueden elegirlo al azar) y comienzan todos en forma simultánea la búsqueda de la palabra. Gana el equipo que primero entrega la palabra correcta.
El juego podrá terminar aquí o cumplir una última etapa, donde los integrantes del equipo ganador ahora disputan entre sí con nuevas pistas, con lo cual triunfará un solo ganador individual. ¿El premio? Una botella de vino o el que a usted se le ocurra.

Variante 2.- El propósito de este juego, una variante de la clásica búsqueda del tesoro, consiste en deducir cuál es la palabra-tesoro dentro de un texto dado, y gana quien primero la identifique. Se puede jugar individualmente o en equipo.
Para ello los participantes utilizarán las mismas pistas. Cada pista es una frase u oración incluida dentro del texto que termine en un punto y seguido o en un punto y aparte, pero siempre en un punto. Todas las oraciones con esas características son pistas, aunque algunas puedan incluir alguna pista falsa.
Para llegar a la palabra-tesoro pueden utilizarse todas las pistas, pero puede ocurrir o no que con una sola sea suficiente.
El texto donde está la palabra-tesoro es el siguiente:
“Cuatro ratones hambrientos fueron soltados en un laberinto. Uno de ellos se fue por un sendero, otro se quedó esperando, otro comenzó a navegar para encontrar algún alimento, y el cuarto se quedó obnubilado. Luego de treinta minutos, todos ya estaban recorriendo distintas partes del laberinto, aunque en esta oración no se encuentra la palabra-tesoro.
Recorrieron incansablemente todo el seno del laberinto, pero no pudieron encontrar ningún queso, sino un fruto extraño parecido a una pera y una corriente de agua que se parecía a un río europeo. Al final decidieron juntarse y planear una estrategia común, donde cada uno buscaría en sectores diferentes: hacia el norte, el sur, el este y el oeste. Luego de siete horas y media de búsqueda, el primero llegó con un vaso de leche. Más tarde el segundo llegó con un globo inflado lleno de una sustancia parecida a la gelatina, diciendo que en realidad había dos pero pudo arrastrar solamente uno. El tercero no pudo encontrar nada, a pesar de haber hecho innumerables cálculos geométricos con triángulos. El cuarto encontró algo parecido al sebo, pero nadie lo quiso comer porque tenía un color amarillo muy raro y tenía forma de mate.
Comieron todo lo que pudieron, y como la comida era medio rara, ninguno de ellos quedó totalmente sano. Finalmente apagaron la luz y se fueron a descansar a un lugar que estaba muy cerca del laberinto”.
Respuesta: seno.
Pablo Cazau.