
La empanada es uno de los pocos platos que se parece a un regalo: no sabés que tiene adentro hasta que la abrís. Lo único que te presentan es una masa cocida que puede ocultar los manjares más deliciosos, o la peor comida de tu vida.
Cuando llega el delivery, el papelito que ilustra qué formas de empanada esconden qué gustos invariablemente desaparecerá, y, en el hipotético caso que aparezca, jamás podrás conocer con seguridad dicha correspondencia biunívoca porque los dibujitos tienen poco que ver con la empanada real.
Es en este momento donde los comensales se desconciertan, y, motivados por el hambre, comienzan a tejer las más arriesgadas hipótesis:
- La del repulgue clásico es de carne- afirma con seguridad temeraria un comensal.
- Las redonditas son de humita- dice otro que hace años mordió una redondita y había choclo.
- La que tiene la letra C es de cebolla- dice otro más mientras todos sospechan que puede ser de carne o de capresse.
- La triangular es de jamón y queso- decís vos como para opinar algo aunque sin ningún fundamento.
Mientras tanto el hambre arrecia y las empandas van enfriándose, de manera que siempre aparece algún pionero que, luego de un rápido cálculo de probabilidades, se arriesga por la empanada que le parece más acorde a su lengua. Claro que unos segundos antes, una parte de su cerebro ya calculó dónde iba a esconder la empanada mordida por si no resultase de su agrado.
Si el comensal en cuestión acierta, podrá mostrar triunfante a los demás de qué era la empanada con repulgue tipo espiga, o bien callarse la boca ante el temor que se afanen ese tipo de empanada que tanto le gustó.
La civilización humana ha logrado llegar a la luna, pero aún no ha resuelto el problema de las empanadas. Por ello, aquí van algunas soluciones posibles:
a) Hacer la empanada con gelatina transparente para que uno pueda ver su contenido enseguida.
b) Que todos los deliverys del mundo se pongan de acuerdo en qué forma de empanada corresponderá con cuál gusto, y la lista se publique en las enciclopedias junto al sistema universal de pesos y medidas.
c) Presentar las empanadas abiertas, tipo taco mejicano. El único problema es el contagio de la gripe porcina.
d) Dar a las empanadas formas fácilmente identificables: para las de carne con forma de hueso, para las de pollo con forma de huevo, para las de humita con forma de habano, y las que tienen forma de globo podrán contener simplemente aire, para los que hacen dieta.
Pablo Cazau. Mayo 2009.




1 comentarios:
Espero tu opción C no sea un intento de hacer humor fácil mediante un comentario racista.
saludos
Publicar un comentario en la entrada