lunes 29 de junio de 2009

Alcohol y cigarrillo

Resulta curioso observar las diferentes actitudes que tiene la gente en general hacia el hábito de fumar y el hábito de tomar alcohol.
Cuando se trata del tabaco, las actitudes suelen ser fundamentalistas y radicales: o sos fumador o no sos fumador, algo similar a decir que sos un vicioso o sos un virtuoso.
En cambio, cuando se trata del alcohol la gente en general admite categorías intermedias entre el abstemio y el borracho, a saber, aquel que bebe de vez en cuando una copita y no por ello es un vicioso. Todo lo contrario, es un auténtico disfrutador de la vida y sus placeres o, como dirían los franceses, un bon vivant. Sin embargo, hay también fumadores que de vez en cuando se fuman algún cigarrillo sin por ello haber caído en el vicio, pero siguen siendo mal vistos.
Hay varias razones que podrían explicar estas diferentes actitudes:
a) Apenas alrededor del 35% de la población fuma, mientras que, poco o mucho, me atrevo a decir que toma alcohol más del 90% de la población. En mi caso, debo ser uno de los pocos que jamás probó el alcohol simplemente porque no me gusta su sabor, y uno de los pocos que nunca usó celular por considerarlo un adminículo absolutamente inútil. Nadie sabe que no tomo, y por eso me ofrecen vino o cerveza como si fuera la cosa más natural del mundo. Soy un Abstemio Anónimo, porque nadie sabe que no bebo.
b) El tabaco produce humo, algo que suele molestar a los no fumadores, que son mayoría. En cambio el alcohol produce aliento a alcohol, algo que mayormente no molesta porque casi todos son también bebedores, y no se esparce por el ambiente. Además, en dosis adecuadas el alcohol produce un estado de alegría, desinhibición y espontaneidad que suele agradar o divertir a los demás.
Sin embargo, el bebedor vicioso suele ponerse violento e insoportable, mientras que el fumador vicioso todo lo contrario: el cigarrillo lo calma y reduce su ansiedad. Además de que el borracho no está en condiciones de trabajar, pero el fumador sí, aunque todo esto parecen no tenerlo en cuenta los no fumadores que arremeten agresivamente contra los fumadores pero no suelen ser tan fundamentalistas con los alcohólicos porque, después de todo, ellos también se toman una copita de vez en cuando.
Incluso si son moderados bebiendo alcohol, constituyen peligros potenciales para terceros. No hace mucho un conocido que manejaba su auto fue embestido de atrás por otro vehículo, dio un trompo y casi pierde un ojo dejándole una lesión permanente. A bordo del vehículo agresor iban dos señoritas que no estaban borrachas ni mucho menos, pero se probó que tenían más alcohol en la sangre que el permitido.
Es suma, resultará importante tomar conciencia que cosas como el alcohol, el cigarrillo o el café no son en sí mismos dañinos: lo que es dañino es la dependencia de estas sustancias cuando su consumo alcanza dosis peligrosas. Los no fumadores que beben mucho café, por ejemplo, debieran saber que el DSM-IV (la principal clasificación de trastornos mentales) ubica como adicción no sólo la nicotina y el alcohol, sino también la cafeína.
Pablo Cazau. Septiembre 2008.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola maestro. quisiera preguntarte por concideras el celular como algo inutil...yo tampoco uso celula.

Pablo dijo...

No uso celular porque simplemente no lo necesito.
Gracias por comentar. Saludos