El ácaro: nuestro compañero de cama

El otro día me enteré por Animal Planet que si tenemos una almohada con apenas dos años de antigüedad, el diez por ciento de su peso son cadáveres de ácaros, unos bichos tan pequeños que prácticamente no se ven a simple vista y que todo el tiempo están comiendo nuestra pìel muerta mientras dormimos, escondidos en almohadas y colchones.
Y todavía nos quejamos del gobierno.
Claro que hay una serie de medidas draconianas para evitar respirar ácaros, especialmente para los alérgicos, entre las cuales se cuenta renovar a cada rato alfombras, tapices y colchones (no olvidarse de sacar los dólares acumulados), mantener una atmósfera seca entre 50 y 60 por ciento de humedad relativa y una temperatura entre 18 y 20 grados, y un sinnúmero de otras medidas. Pero, ¿usted se tomaría todas estas molestias cuando en toda su vida lo más probable que jamás haya estornudado debido a los ácaros? Y ello sin contar otras tantas medidas draconianas para otros 400 tipos de bichos que se han apoderado de nuestra casa y de la mayoría de los cuales no tenemos ni noticia. No creemos que valga la pena perder tanto tiempo en la limpieza maniática para evitar un estornudo.
El lado bueno es que gracias a estos buitres de alcoba queda eliminada una gran cantidad de polvo, compuesto principalmente por restos de piel que se muere y se repone permanentemente sin que nos demos cuenta. Los ácaros tienen el banquete asegurado, porque perdemos más de 18 kilos de piel durante la vida (salvo los que se hacen lifting y lipoaspiraciones, que deben perder más de 100 kilos).
Sepan entonces los exhibicionistas que cuando hacen el amor en el dormitorio tendrán millones de espectadores.
Al parecer, el nombre del bicho proviene de una vez que un niñito atrapó uno con las uñas al grito de “¡acá lo tengo!”, pero como aún no hablaba bien gritó: “¡acarotengo!”.
Pablo Cazau, Agosto 2008.

2 comentarios:

Profr. Amador Castro Marin dijo...

Estaba buscando sobre los ácaros y me encontré en tu blog información de ellos, la manejas de manera muy agradable que en verdad hace que lo leas hasta el final.
Lo bueno es que ya inicie con las recomendaciones marcadas en contra de los ácaros.

Saludos desde México

Pablo dijo...

Amador:
Muchas gracias por el comentario.
Saludos, Pablo.