domingo, 29 de marzo de 2015

Historias para una noche de tormenta


YA SALIÓ

“HISTORIAS PARA UNA NOCHE DE TORMENTA Y OTROS CUENTOS”

De Pablo Cazau.

Tenés varias formas de adquirirlo:

1) Librería Dunken. Ayacucho 357 (CABA). Lunes a viernes de 9 a 18 horas.

2) En www.dunken.com.ar. Hacer clic en “Librería on line” y luego escribir el título del libro en el buscador.

3) En la Feria del Libro de La Rural (Palermo). Stand Dunken 823, Pabellón Verde, del 23 de abril al 11 de mayo de 2015, de 14 a 22 horas. En una fecha y hora a determinar el autor firmará ejemplares (se anunciará en Facebook).

4) Convenir con el autor mediante mensaje privado de Facebook. En este caso el precio se reduce a la mitad.

5) Librería de Rivadavia 8267 (CABA). Lunes a viernes 10-13 y 16-19 horas.

jueves, 10 de abril de 2014

Cronolandia


La física considera al tiempo una magnitud escalar, pero, ¿qué sucedería si fuese considerado como un vector, es decir, dotado de intensidad, dirección, sentido y eventualmente de un punto de aplicación? El punto de aplicación podría corresponder al origen del tiempo, es decir, al momento en que comenzó a transcurrir. Asimismo, si consideramos que el vector tiempo expresa su velocidad, la intensidad del vector correspondería con el aceleramiento o la lentificación del tiempo. Respecto del sentido, éste puede cambiar si el tiempo comienza a fluir hacia atrás, es decir, a invertirse. Y finalmente la dirección, que si puede cambiar, ocurrirían acontecimientos o historias diferentes en mundos con tiempos paralelos.

Así como Abbott creó la fantasía de Planilandia, bien puede también crearse una Cronolandia con diversos países tales como Eternilandia, donde el tiempo está detenido; Bradilandia, donde el tiempo transcurre lentamente; Taquilandia, donde el tiempo transcurre velozmente; Retrolandia, donde el tiempo está invertido y marcha hacia atrás; Eulandia, donde vivimos porque el tiempo es aquí totalmente normal (para nosotros), y otros raras tierras que examinaremos a continuación.

Cabe antes aclarar que los fenómenos de lentificación, aceleración o detención (cambio de velocidad), inversión (cambio de sentido), redireccionamiento (cambio de dirección), y otros como la recurrencia, el corte o el desfasaje del tiempo pueden afectar a todas las personas, y entonces nadie se da cuenta (de igual forma que cuando crece todo el universo, según la fantasía de Leibniz, nadie se percatará de cambios de tamaño), o pueden afectar sólo a algunas personas. Es en este último caso donde aparecen las perplejidades.

Cuando las alteraciones del tiempo afectan sólo a algunas personas pueden a su vez darse dos casos: si se trata de la lentificación del tiempo, el tiempo se lentifica para nosotros pero es normal para Pérez, o bien es normal para nosotros pero se lentifica el tiempo de Pérez. En el primer caso veríamos a Pérez acelerado, y en el segundo lentificado.

a) Lentificación.- Para los bradicronos, habitantes de Bradilandia, el tiempo transcurre normalmente, pero desde nuestro punto de vista su tiempo es muy lento: un día de ellos podría ser mil años nuestros. Si pudiésemos ingresar a estas tierras, no podríamos percibir a estos seres minúsculos porque nacerían y morirían muy rápido, mientras que ellos nos percibirían casi inmóviles. Cada relámpago nuestro duraría muchísimo para ellos, y podrían hacer teorías sobre la luz y la oscuridad eternas que se alternan cuando se asoman a nuestro mundo normal.

No debe confundirse la lentificación del tiempo con la lentificación de otros procesos que habitualmente medimos en términos de tiempo, como el envejecimiento o la velocidad de la luz, que pueden deberse también a otras razones. En “El pasillo”, de Stephen King, uno de los personajes recibe una influencia que prolonga su vida hasta cerca de los 200 años. Aquí el tiempo sigue siendo normal, y lo que se lentifica es el proceso de envejecimiento, no el tiempo. Para hacer un huevo frito podemos tardar más tiempo, pero ello no significa haber lentificado el tiempo.

Tomando otro ejemplo, si vemos avanzar la luz a un metro por hora esto puede explicarse porque se lentificó el tiempo pero también porque la luz simplemente redujo su velocidad. Examinemos brevemente ambas posibilidades: la lentificación del tiempo desde la teoría einsteniana y la lentificación de la velocidad de la luz desde un planteo experimental imaginario.

Einstein había planteado la posibilidad -hoy demostrada empíricamente mediante sofisticados relojes atómicos- que el tiempo puede retardarse, o sea hacer que pase más lentamente mediante el simple expediente de aumentar la velocidad del objeto. De esta manera, cuanto más rápido se mueve el móvil más lentamente transcurre el tiempo 'para ese móvil'.

Esto significa que, estrictamente hablando, si empezamos a correr, o sea a aumentar nuestra velocidad, para nosotros el tiempo pasará más lentamente, lo que a su vez significa que envejeceremos más despacio. Esto es cierto, pero como nuestra velocidad al correr es irrisoria al lado de las grandes velocidades como la de la luz (300.000 kilómetros por segundo), esta mayor lentitud para envejecer será también irrisoria y realmente no compensa tanto esfuerzo para morirse unos segundos antes o después.

Si, en cambio, pudiésemos hipotéticamente ir a velocidades muy altas, próximas a la de la luz, entonces sí se notaría la lentitud de nuestro envejecimiento: tardaríamos más en envejecer y, por tanto, en morirnos. Es la famosa historia del viaje de Langevin, muchas veces narrada para ilustrar las teorías de Einstein sobre esta cuestión. Se trata de dos gemelos: uno de ellos se queda en la tierra y el otro emprende un vuelo en un cohete a velocidades altísimas, vuelo que dura por ejemplo 10 años terrestres. Cuando el gemelo viajador retorna a la tierra, para el gemelo terráqueo habrán transcurrido efectivamente 10 años, pero para el primero apenas 3, por ejemplo. A la vista de los demás ya no parecerán gemelos: uno estará más rejuvenecido que el otro y tendrá 7 años menos.

Varios científicos han especulado con la idea que pueden existir objetos (por ejemplo los taquiones) que viajen a mayor velocidad de la luz. Examinemos que ocurriría si esto fuera cierto tomando como marco de referencia el punto de vista einsteniano según el cual cuanto mayor es la velocidad de un móvil, el tiempo transcurre más lentamente para ese móvil.

Pongamos ahora en funcionamiento nuestra máquina de imaginar. Si fuéramos a 150.000 kilómetros por segundo, según Einstein el tiempo pasaría más lentamente para nosotros. Por dar cualquier ejemplo: un año ya no sería un año sino seis meses. Si siguiéramos aumentando nuestra velocidad, por lógica llegaría un momento en que tiempo se retardaría cada vez más y, cuando la velocidad alcanzase cierto valor extremo, el tiempo quedaría detenido. Suponiendo que este valor extremo fuera la velocidad de la luz, ¿qué pasaría si superamos esta velocidad? En este caso podríamos imaginar que el tiempo comenzaría a transcurrir nuevamente pero en forma invertida o negativa o, si se quiere, a retroceder, algo que indudablemente va contra el sentido común. En esta situación, ya no envejeceríamos más lentamente sino que estaríamos haciéndonos cada vez más jóvenes, que no es lo mismo. Falta simplemente hacer la prueba, sólo que por el momento viajar a tales velocidades resulta técnicamente imposible, y nuestro sueño de la eterna juventud, otrora la obsesión de los alquimistas, se verá nuevamente postergado.

La luz viaja a casi 300.000 kilómetros por segundo, pero supongamos por un momento que puede viajar mucho más lentamente, como por ejemplo a un metro por hora. Entraríamos a una habitación a oscuras y, tras prender la luz, todo seguiría en la oscuridad. Como la lámpara se encuentra a un metro de nosotros, recién dentro de una hora veríamos luz. Los rincones más alejados estarían todavía a oscuras porque estarían más lejos, digamos, a dos o tres metros, y la luz iría avanzando lentamente hacia ellos a un metro por hora.

Ahora salimos a la calle y hay unos chicos jugando al fútbol. Recibimos un pelotazo pero, ¡oh sorpresa!, sentimos el golpe aunque la pelota la vemos venir recién a las tres horas, porque se la tiraron desde tres metros. Ello ocurriría, desde luego, si la velocidad de la pelota fuese superior a la velocidad de la luz, pero tranquilicémonos: la teoría dice que nada puede superar la velocidad de la luz. Tampoco deberemos alarmarnos por algún meteorito que llegase a la tierra antes de poder verlo venir. Al igual que el caso de la pelota de fútbol, la luz siempre irá más rápido que el meteoro: nos moriríamos igual, pero lo sabríamos de antemano.

Esto que puede parecer ciencia ficción en nuestra modesta escala terrestre, no lo es tanto a escala sideral. Como nuestro sol está a 150 millones de kilómetros vemos su luz recién a los ocho minutos, y lo que estamos mirando era el sol de ocho minutos atrás. Y lo mismo respecto de las estrellas y galaxias más lejanas: no estamos viendo como son sino como fueron hace miles o millones de años. Por supuesto que lo mismo le ocurriría a un hipotético habitante de aquellos lejanos astros: él vería la Tierra tal como fue hace miles o millones de años.

b) Aceleración.- Para los taquicronos, habitantes de Taquilandia, el tiempo es normal pero desde nuestra perspectiva transcurre muy rápidamente: un día nuestro equivale puede equivaler a un segundo de ellos, con lo cual los veremos como casi inmóviles, mientras que ellos no verían a nosotros cambiando muy rápidamente.

c) Inversión.- En Retrolandia el tiempo cambia de sentido y comienza a marchar hacia atrás, incluyendo los relojes. A medida que avanza la inversión temporal las personas van retrotrayéndose a etapas más tempranas perdiendo la memoria, la experiencia que adquirieron, los conocimientos, los aprendizajes, van haciéndose cada vez más jóvenes física y mentalmente, desaprenden lo aprendido y reviven emociones olvidadas.

Veremos como nuestra esposa se vuelve cada vez más joven (y nosotros cada vez más viejos porque persistimos en el tiempo normal), con lo cual llegará el momento en que nosotros, ya ancianos, nos dediquemos a cantarle en la cunita canciones infantiles. Veremos también como las ratas ya no reconocen el laberinto, y como las mariposas van mudándose en gusanos.

Al mismo tiempo la gente pagará fortunas para acceder a estas extrañas tierras porque querrán rejuvenecer, y los científicos buscarán allí el origen del universo, tarea vana porque mucho antes se habrán vuelto niños, bebés, fetos y finalmente espermatozoides y óvulos, hasta desaparecer en el fárrago de la materia viva.

La física tiende a sostener actualmente que para lo macroscópico, la flecha del tiempo es unidireccional o irreversible porque no puede invertirse el tiempo de los acontecimientos. Sin embargo, en ámbitos microfísicos el tiempo parece poder retroceder, es decir, invertirse la flecha del tiempo.

d) Redireccionamiento.- Un cambio en la dirección del tiempo supondría pasar a otra historia, a otra secuencia de acontecimientos donde en lugar de trabajar como ingenieros trabajamos como abogados, y en lugar de casarnos permanecemos solteros. Inclusive podrían existir simultáneamente varias direcciones del tiempo, de manera tal que si saltáramos mágicamente de una otra entraríamos en otra de ‘nuestras’ vidas, nuestra esposa no nos reconocería porque somos solteros, y no podríamos satisfacer a nuestros clientes para construir sus casas. La fantasía de elegir nuestro destino se tornaría real con aquellos mágicos saltos.

Caben dos posibilidades: las direcciones no son paralelas, con lo cual en algún momento se entrecruzarán en un punto. Algún escritor de ciencia ficción aprovecharía aquí la ocasión para contar varias historias diferentes pero con una escena común, como por ejemplo una persona que va a entrar en un ascensor pero se arrepiente: según una de las historias, se arrepiente porque reconoció a un acreedor, según otra de las historias porque decidió no realizar la entrevista en el décimo piso, y según otra porque recordó que antes debía comprar un regalo para el cumpleaños de su hijo.

Las direcciones también pueden ser paralelas, situación que nos enfrenta con varias historias posibles que no se intersectan. De comprobarse esta posibilidad, por ejemplo podría quedar explicado el llamado recuerdo delirante (creer que algo realmente pasó cuando no fue así) a partir de una conexión anómala de la mente con otra rama posible de la historia.

e) Recurrencia.- Un tiempo cíclico o recurrente supone que una y otra vez se repite el mismo tiempo, como por ejemplo el mismo día, con lo cual una persona quedaría condenada a vivir una y otra vez eternamente las mismas situaciones. Así, cuando cada mañana se levanta sabe qué le pasará todo el resto del día: sabe que el colectivo llegará tarde, que alguien le dará un beso, que comerá los mismos ravioles de siempre, etc. Podrá hacer alarde de predecir acontecimientos, aunque sólo por 24 horas y, si la ficción lo permite, podemos suponer que reaccionará de diferentes maneras ante los mismos estímulos para romper la rutina, pero ello no hará que los acontecimientos de su eterno día se modifiquen.

La humanidad ha fantaseado con el tiempo recurrente a través de los llamados mitos del eterno retorno, relatos donde una y otra vez se repite un ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento. De comprobarse, este tiempo cíclico podría además explicar el fenómeno del deja vu, entendido como un breve salto instantáneo al pasado.

f) Corte.- Esta fantasía supone que un tramo del tiempo desaparece instantáneamente, de manera que si ahora son las 8 de la mañana, enseguida después pasan a ser las 8 y cuarto, con lo cual habremos envejecido 15 minutos en un solo instante y habremos perdido 15 minutos de nuestro precioso tiempo. Esto mismo puede ocurrir cuando no consideramos el tiempo físico sino el psicológico, en el fenómeno de las amnesias traumáticas: la persona aparece en el hospital y lo último que recuerda fue cuando iba manejando tranquilamente por la ruta, quedando olvidadas las horas transcurridas entre el accidente y la recuperación de la conciencia.

Algo parecido a un corte en el tiempo ocurrió realmente en Inglaterra en el siglo XVIII, aunque no debido a asombrosos saltos temporales. Del 3 de septiembre de 1752 hasta el 12 de septiembre del mismo año no se contabilizaron los días por exigencias de la adopción del calendario gregoriano, con lo cual los habitantes se fueron a dormir un 3 y amanecieron un 13, e incluso algunos de ellos tal vez se quejaron a las autoridades porque les habían suprimido el día de su cumpleaños.

Las perplejidades aparecen cuando una persona solamente sufre el corte temporal, pero no su cónyuge. Es el caso del hombre que se saltea tres meses en el tiempo como si no los hubiera vivido, perdiendo la memoria de lo acontecido en ese lapso. Se extraña cuando una mujer se muestre familiar con él, porque en esos tres meses fue que la conoció y se casó. También puede ocurrir que este hombre, sabedor que otra mujer también sufrió un corte temporal, podrá mostrarse familiar con ella para inventar un romance.

g) Desfasaje.- Los desfasajes temporales se producirían cuando una persona vive adelantada respecto de otra. Por ejemplo, si vivimos 5 horas adelantados respecto del Sr. Pérez, podremos predecir qué hará en las próximas 5 horas, pero la comunicación con él se vería grandemente dificultada: uno de los interlocutores haría una pregunta y siempre debería esperar 5 horas para recibir la respuesta.

h) Detención.- En nuestro viaje fantástico podemos suponer, finalmente, que el tiempo no fluye más. Eternilandia estaría habitado por seres congelados, quietos e inmortales. No habría movimiento: de hecho, podemos percibir el tiempo porque se producen cambios: cambiamos nosotros, cambian los demás, cambian las cosas. Que el tiempo se detenga equivale a decir que no existe más. La no existencia del tiempo es otra de las ficciones circulantes, según las cuales los cambios que percibimos son en realidad cambios de posición instantáneos en el espacio (o cambios de intensidad en el mismo lugar) de una realidad a otra.

Pablo Cazau. 2011.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Cómo hacer una galera de murga



No es la mejor forma de hacer una galera ni tampoco la peor, pero aquí va.

1) Recortar de una caja de cartón corrugado de 4 centímetros de espesor las tres piezas de la galera: copa, ala y tapa (figuras 1 y 2).

2) Ensamblar provisoriamente las tres piezas mediante cinta de pintor. El diámetro de la copa debe ser igual a la circunferencia de tu cabeza, más un centímetro (figuras 3 y 4).

3) Sin sacar las cintas de pintor empapelar con papel de diario y engrudo toda la galera, por dentro y por fuera. Esto le dará dureza y resistencia, sobre todo si se agrega otra capa más de papel y engrudo. Dejar secar en cada etapa de este proceso (figura 5).

4) Una vez todo seco, se puede forrar con tela o pintar con pintura al látex el interior de la copa y la parte inferior del ala. Toda la parte exterior se decora como a uno se le antoja, y listo (figura 6).

En este ejemplo hemos confeccionado una galera de 14 centímetros de alto y 4 centímetros de ancho de ala, pero estos valores pueden cambiarse a gusto de cada uno.

Pablo Cazau. Diciembre 2013.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El turismo terrorífico


La Sociedad Drácula Transilvana organizó cierto día un concurso sobre la novela "Drácula", de Bram Stoker, y hete aquí que los ganadores recibieron como premio un viaje al castillo de Drácula, cerca de Bistritz, en el noroeste de los montes Cárpatos, donde les sirvieron una cena servida por un sujeto muy parecido a Jonathan Harker, protagonista de la novela. Luego disfrutaron de una excursión nocturna al cementerio cercano, como para hacer la digestión en un clima de paz. Los invitados pudieron vivir la fantasía de la novela de Bram Stoker, en una realidad más real que la virtual, toda vez que eran los escenarios reales donde vivió el legendario conde Olaf Drakul (inspirador de Drácula). Se cumplía así una vez más aquello que dijo el mismo Stoker: "Quiero que usted crea las cosas increíbles. La fe es la facultad que nos permite creer aquellas cosas que positivamente sabemos que son mentira".

Pero donde esta especie de turismo hiperrealista alcanza un mayor grado de interacción es en Spicer, Minnessota, donde una empresa turística ofrece un fin de semana con misterio al mejor estilo de los castillos de fin de siglo.

Sólo debemos imaginar una noche oscura en una mansión aún más oscura. Los huéspedes-turistas están reunidos en el living-room cuando entra un detective, anunciando que el anfitrión ha sido asesinado. ¿Quién es el criminal? Los huéspedes se visten y actúan como los personajes que les son asignados, y, guiados por un detective de Scotland Yard, resuelven el misterio exitosamente. Sólo deben oblarse entre 125 y 200 dólares por pareja, lo que cubre el té, el alojamiento y el desayuno.

En Disney World, la "Tierra del mañana", un sector del Reino Mágico, le propone un terrorífico encuentro con un extraterrestre. Al entrar en una sala circular, uno cree sentarse en una butaca normal, pero no es así. Se apagan las luces y aparece en escena un ET horrible rugiendo dentro de un tubo plástico gigante. Se repente, voces, oscuridad y una explosión. Se encienden unas luces mortecinas y el Alien huyó rompiendo el tubo plástico. Comienzan a buscarlo con linternas, todos se preguntan donde está, y de repente... uno siente su respiración en la nuca. Los gritos de los demás le indican que a ellos también les pasó lo mismo.

El "Hotel del Horror" es otra perlita. Una butaca móvil lo hará descender velozmente hasta el sótano, donde habrá de toparse con extraños seres saludando desde la Dimensión Desconocida. Asimismo, la "Casa Embrujada", que recrea el clima del terror gótico, podrá ser recorrida en un carrito que lo llevará por un mundo de espectros, puertas que se abren y tumbas del siglo XVII. ¿El golpe final? Usted podrá verse en un espejo... con un fantasma a su lado.

Los amantes del terror tampoco pueden dejar de visitar los lugares donde Jack el Destripador asesinó y descuartizó a sus víctimas. Desde 1988, año del centenario de los famosos crímenes, todos los martes se ofrece un tour nocturno de dos horas que cuesta unas pocas libras. El circuito comienza en la estación del subte de Whitechapel, a las siete y media de la tarde, y, a partir de allí, se recorrerán los seis lugares donde Jack destripó a sus víctimas.

Uno de los tours organizados por las agencias turísticas consiste en una recorrida por ciertos castillos escoceses que tienen lo suyo. En el callejón de Mary King, siempre en Edimburgo, existe una calle subterránea abierta al público y donde se organizan caminatas nocturnas que incluyen visitas a castillos embrujados como el Glamis, por ejemplo, donde será posible ver, con suerte, el espectro del asesinado secretario de la reina María de Escocia.

Para entrar al susodicho callejón, un guía nos conducirá por corredores, pasajes y escaleras que se hacen cada vez más profundas, hasta llegar a un tétrico y tenuemente iluminado túnel. Este sistema de acceso estuvo clausurado durante mucho tiempo, y nadie entraba, en parte por la prohibición, pero también por cuestiones supersticiosas. Se cuenta que una noche, en 1650, el señor Thomas Colotheart se animó a abrir la puerta por haber escuchado que alguien llamaba del otro lado, y al abrirla se encontraron con una mano flotando en el aire. Aterrorizados, Colotheart y señora huyeron despavoridos y la puerta y la calle correspondiente permanecieron cerradas durante cien años. Algunos llegaron a ver una mujer penando, vestida de negro, con una criatura en brazos y acompañada de una persona sin cabeza.

Hay algo, sin embargo, que no se podrá visitar nunca más. Se trata de la llamada "Casa del Horror", en 25 Cromwell St., en Londres, que fue demolida en 1996 para evitar que se transformara en un 'monumento a la perversión' y se vendieran macabros souvenirs. Fue allí donde en las décadas del '70 y del '80 el matrimonio West torturó, violó y descuartizó a por lo menos 12 mujeres, incluida la propia hija de la pareja, todas ellas escondidas entre las paredes y los pisos de una casa que estaba misteriosamente 'siempre en construcción'.

Pablo Cazau. Julio 2007.

Una primera versión de esta nota fue publicado bajo el título “¿Ficción o realidad?” en Agony Column, Anuario del Círculo Holmes 2002-2003, editado por la Asociación Amigos de Sherlock Holmes, Barcelona, España.

lunes, 15 de abril de 2013

Los siete regalos del ángel


Florencia saltó del útero y aterrizó en la mesa de partos, contemplando azorada el gigantesco mundo que se abría ante sus ojos.

Un ángel se le acercó ofreciéndole una caja:

-Tu primer regalo- le dijo.

Florencia la abrió y como encontró el apetito, pudo tomarse todo el pecho de su madre. Aquella noche durmió plácidamente, pero cuando despertó, ya su madre se había ido.

Un ángel le obsequió entonces una segunda caja, donde encontró la espontaneidad. ¡Menos mal! Porque ahora Florencia pudo gritar, llorar y patalear a su antojo por haber sido abandonada, expresando así nada menos que la primera opinión de su vida.

Su madre, alarmada, llegó corriendo hasta donde estaba Florencia y comenzó a acariciarla.

-¡Qué mundo maravilloso!- pudo exclamar Florencia, pero sólo después de haber abierto el tercer regalo del ángel: una caja llena de alegría. Y desde entonces, siempre encontró motivos para estar contenta.

Andando el tiempo, los padres de Florencia trajeron al mundo el primer hermanito, y Florencia pudo jugar con él porque el misterioso ángel le trajo con el hermano una cuarta caja donde encontró la compañía.

Un buen día Florencia ingresó en el jardín de infantes y conoció a Nicolás, que cada día le regalaba una flor. Ella se pasaba el tiempo jugando con él, hasta que llegó el ángel obsequiándole una quinta caja. Sólo entonces sus juegos ardieron de pasión porque adentro de la caja, Florencia había encontrado un nuevo regalo: el erotismo.

Pero Florencia tenía otros compañeritos no tan adorables que solían robarle el lápiz del bolsillo. Cuando ya la situación se hacía insostenible, apareció el ángel con su sexto regalo. A partir de entonces, nadie más le metió las manos en el bolsillo porque se topaban con una trampa caza-ratones. Y es que Florencia había encontrado en la caja del ángel un nuevo regalo: la astucia.

Florencia siguió creciendo y vio que el sol salía por el este, que había estrellas y cometas, que la gente nacía y se moría y que las abejas fabricaban miel. Sólo después de recibir el último regalo del ángel, una caja llena de curiosidad, pudo preguntarse por qué salía el sol, por qué había estrellas, por qué había vida y muerte y por qué las abejas fabricaban miel.

 

Pronto se enteró que todos sus amigos habían recibido las mismas siete cajas con los siete regalos.

Florencia vio también que los regalos podían servir para unir a la gente, cuando advirtió que el erotismo reunía a los amantes, que la curiosidad convocaba a los investigadores, la compañía a los solitarios y el apetito a los comensales.

También descubrió que las cajas se ayudaban mutuamente: comprobó que la espontaneidad potenciaba el erotismo, que la alegría despertaba el apetito y hacía más grata la compañía, y que la astucia y el erotismo eran compañeros inseparables cuando se trataba de seducir al hombre deseado.

¿Y el amor? Bueno, pronto descubrió que era una feliz combinación de compañía, erotismo, espontaneidad y alegría.

A esta altura, puede decirse que Florencia estaba bastante bien equipada para enfrentar la vida, porque en su mochila tenía suficientes cantidades de apetito, espontaneidad, alegría, compañía, erotismo, astucia y curiosidad.

 

Cierto día se enteró que algunas cajas podían extraviarse. Una amiga suya perdió el apetito y se convirtió en anoréxica, y otra se transformó en obsesiva cuando perdió la espontaneidad. También comprobó que su mejor amiga, tras haber extraviado el erotismo, se había convertido en una histérica, y constató que los autistas habían perdido la compañía, los dementes la astucia, los débiles mentales la curiosidad y los depresivos la alegría.

Florencia pudo así comprobar que los regalos del ángel eran un bien muy preciado llamado salud mental.

También aprendió que la gente podía recuperar sus cajas. Vio como un hombre recuperaba el erotismo al advertir cómo lo miraba aquella mujer, que una pareja recuperaba su alegría cuando nació el hijo tan esperado, que un alumno rescataba su curiosidad cuando el maestro le abrió las puertas del saber, y que una ama de casa reencontraba su astucia cuando pudo arreglar ella sola el desperfecto del lavarropa.

También aprendió que a las cajas había que cuidarlas porque se podían enfermar. El apetito podía convertirse en gula, la astucia en suspicacia, el erotismo en adicción al sexo, la alegría en euforia, la compañía en simbiosis, la curiosidad en chusmerío y la espontaneidad en extravagancia.

En sus investigaciones, Florencia constató también que lo primero que solía perderse era el nombre del regalo. Comprendió, por ejemplo, que si alguien olvidaba la palabra "alegría", corría serio riesgo de extraviar el tan preciado regalo. O tal vez ya lo había perdido. Se dio cuenta de ello un día que le preguntó a su amiga la depresiva por sus siete cajas, y pudo recordar solamente seis.

Por las dudas, aquel día Florencia anotó en un papelito las palabras de los regalos, tal como las fue encontrando en el viejo diccionario del abuelo:

 

  • Alegría: Júbilo, contento del ánimo.
  • Apetito: Ganas de comer.
  • Astucia: Ardid, maña para lograr algo.
  • Compañía: Persona o personas que acompañan a otra u otras.
  • Curiosidad: Deseo de saber y averiguar alguna cosa.
  • Erotismo: Pasión fuerte de amor.
  • Espontaneidad: Expansión natural del pensamiento.

 

Conforme fue creciendo, Florencia se dio cuenta que a medida que la gente perdía regalos, también iba perdiendo vitalidad. E inclusive más: había personas que podían perder todas las cajas, pero podían sobrevivir si conservaban al menos una de ellas.

Por ejemplo, se acordó que su abuelo había perdido todo menos la alegría, y que gracias a ello seguía con vida pues se divertía mucho mirando a su compañero del hospital correr a las enfermeras por los pasillos, un paciente que seguía viviendo porque aún conservaba el erotismo. Otro moribundo, mientras tanto, estaba muy triste, aunque seguía aferrado al suero porque mantenía intacto su apetito.

-El día que este hombre no tenga más ganas de comer- había dicho el médico -se nos va. Y tuvo razón.

 

Cierto día, Florencia se dio cuenta alarmada que había perdido uno de sus regalos, y se preguntó ¿qué pasó con mi espontaneidad? ¿cómo fue que la perdí? Aquel día Florencia anotó la pérdida en su diario personal, y descubrió que escribir era su forma de llorar. Y desde entonces, poco a poco fue recuperando su perdida espontaneidad: primero lloró, cantó y bailó cuando nadie podía verla; más tarde, cuando alguien hacía lo mismo; y finalmente, cada vez que encontró la oportunidad para ello.

Florencia conservó como un preciado tesoro sus siete regalos, y supo también que podía ayudar a los demás a recuperar sus cajas perdidas. Por ejemplo, cuando le sugirió a su amiga la depresiva que usara más la palabra alegría.

Y fue así que Florencia convirtió su deseo de ayudar a los demás en una profesión. Y ahora puede, desde su consultorio, ayudar a las personas a recuperar el apetito, la astucia, la curiosidad, la compañía, el erotismo, la alegría y la espontaneidad.

Pablo Cazau. 1998.

Historia contada en la ceremonia de entrega de diplomas en el Curso de Posgrado para Couselors (Consultores de Ayuda Psicológica). Casabierta, Buenos Aires, Argentina.

 

lunes, 8 de abril de 2013

Diccionario bizarro de psicoanálisis




ANGUSTIA: Sentimiento desagradable que puede aparecer por tres causas: 1) conflictos intrapsíquicos, 2) traumas infantiles, y 3) aumento de los impuestos.

AUTOEROTISMO: Automóvil que, estando parado, suele moverse rítmicamente.

CHISTE: Según Freud, cuando uno cuenta un chiste está expresando alguna preocupación. Pero si el chiste es malo, la preocupación es de los demás.

COMPLEJO DE EDIPO: Situación triangular entre el niño y sus padres, donde siempre sale perdiendo el primero. El complejo de Edipo modelará la personalidad del sujeto: si el triángulo tiene ángulos obtusos el niño será un retrasado, si no tiene ningún ángulo recto será juez o árbitro, y si el triángulo tiene cuatro lados, el niño será un mentiroso.

INCONCIENTE: Sector del cerebro donde se guardan todas aquellas brillantes ideas que, cuando intentamos llevarlas a la práctica, nos gritan...¡inconciente!

NARCOANÁLISIS: Tratamiento analítico aplicado a un paciente colombiano.

NEUROSIS SEXUAL: (Psicoanálisis) Descubrimiento que hizo Freud cuando sin querer leyó al revés aquel famoso refrán que dice "quien mal anda, mal acaba".

NOSOGRAFÍA: Clasificación de las enfermedades. Una persona normal teme a un león suelto. Un psicótico teme a un león que no existe. Un neurótico teme a la hormiga que está junto al león. Un perverso se acuesta con el león.

PACIENTE: Individuo que va al teatro de revistas y mira al psicoanalista.

REGRESIÓN: Volver al útero materno (en realidad no hay un útero paterno). En estos casos el paciente se torna infantil e irresponsable, y no paga la cuenta del tratamiento, por lo que recibe el nombre de cuenta regresiva.

REPRESIÓN: Acto de olvidarse cosas desagradables. Lo que uno se olvida es siempre desagradable, por eso resulta inexplicable por qué uno nunca se olvida de cobrar el sueldo a fin de mes.

RESISTENCIA: Esfuerzo que hace el paciente para pagarle al analista.

RESTO DIURNO: Periodo de tiempo que falta para que anochezca.

SUPERYO: El señor que grita ¡Inconciente!

TRANSFERENCIA: Regla que permite al paciente darle un cachetazo al analista, mientras cumpla con los pagos. La devolución del cachetazo se llama contratransferencia.

YO: Usted.

Pablo Cazau. 2003.

 

lunes, 4 de febrero de 2013

El chancho es un maestro

Si gritaras durante 8 años, 7 meses y 6 días, habrías producido suficiente energía como para calentar una taza de café.
(No parece valer la pena).
El orgasmo de un chancho dura 30 minutos.
(Guau... ¡30 minutos!).
Golpear tu cabeza contra una pared consumo 150 calorías por hora.
(Me quedé pensando en lo del chancho).
Las estrellas de mar no tienen cerebro.
(Conozco gente así... Pero... 30 minutos... ¡Qué hijo de...!).
Los osos polares son zurdos.
(Sí, también el elefante es el único animal que no salta, pero el chancho... ¡el chancho es un maestro!).
Anónimo.

lunes, 7 de enero de 2013

Actas de defunción eran las de antes



El infrascripto, Eusebio Rodríguez, Alcalde, certifico que don Manuel Chico que muerto lo tengo de cuerpo presente tapao al parecer con un poncho reyuno le sorprendió la muerte al salir del baile de Don Rufino “El Catalán” de la quebrada de Doña Pepa Luga, muy conocido y de pública voz y fama en el pago. Interrogao el cadáver por tercera vez y no habiendo el infrascripto obtenido respuesta categórica alguna resuelve darle sepultura en el campo de los desaparecidos conforme cuadra su circunstancia física de que certifico. Nota: hago constar de que el finao era muy amante de la bebida y muy dado a las galanterías amorosas, por cuya circunstancia tenía una cicatriz en la quijada izquierda producido por un cucharón de grasa caliente que le arrojó al rostro de la cara la hija de la parda Nicolasa, no se sabe por que safaduría. Vale.

Acta de defunción que data de 1881, encontrada en el Archivo de la Municipalidad de La Matanza, Provincia de Buenos Aires.